Futbolistas endeudados que lo han perdido todo, que reciben amenazas de prestamistas y no quieren seguir con sus vidas; padres que deben afrontar costosas internaciones de sus hijos; deportistas jóvenes, que cada vez se inician a más temprana edad en busca de la plata fácil de las apuestas deportivas.

La ludopatía o el juego problemático, que tiempo atrás fue una luz roja que llamó la atención en los inicios del Área de Salud Mental de la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales (MUFP), con el tiempo se constató que era un asunto cada vez más grave entre sus afiliados y en 2026 se lo enmarcó como una prioridad a atender en la gremial con el fin de prevenir y acompañar a quienes están inmersos en esta adicción.

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En el año 2021, Gonzalo Gelpi comenzó su labor en la Mutual como psicólogo clínico y en sus primeros cuatro meses se topó con dos casos en los que la ludopatía estaba muy presente, y que ocasionaba mucho daño.

En ese momento tuvo la duda de si estaba ante casos aislados o si se estaba destapando algo habitual entre los futbolistas.

“Y, efectivamente, era lo segundo, no fue un tema de suerte, de azar, sino que tenía que ver con una alta prevalencia de algo muy asiduo en las trayectorias vitales de los futbolistas que después se fue racimando año a año”, dijo a Referí Gelpi, quien desde este año es coordinador del Área de Salud Mental de la MUFP.

Los talleres de ludopatía del Área de Salud Mental de la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales (MUFP)

Tras reportar esos casos ante la comisión directiva de la gremial que nuclea a los futbolistas, se realizó alguna experiencia puntual con talleres de carácter informativo y este año, al asumir en la coordinación, le puso un mayor énfasis.

“Decidimos mutuamente, entre el saber técnico y el saber de la directiva, que esto es realmente importante, como la prioridad para el año 2026, y es que se diseñe la estrategia integral de abordaje de la ludopatía y de prevención del juego problemático, patológico”, explicó el psicólogo.

En ese plan, a mitad de año la MUFP comenzó con una serie de visitas a planteles para realizar talleres sobre ludopatía, los que tuvieron muy buena recepción de parte de jugadores y cuerpos técnicos, con reuniones en los propios vestuarios antes o después de los entrenamientos.

A buen ritmo, solo tienen pendiente asistir a cinco equipos para completar toda la recorrida por Primera y Segunda división, a las que se sumaron planteles de Tercera, sub 19 y sub 17.

Además de las charlas, el Área de Salud Mental de la Mutual cuenta con consultas personalizadas a sus afiliados con problemas de ludopatía.

“En el componente de atención lo que se hace es psicoterapia individual focal, pensando en este tema, pero que va más allá de lo focal porque por el tipo de motivo de consulta se alarga bastante la prestación, y después está la posibilidad de vincular a los futbolistas a dispositivos grupales”, explicó Gelpi.

“También se hacen derivaciones externas, con operadores terapéuticos y con un psiquiatra de referencia que no es parte del staff fijo del Departamento de Salud Mental, pero con el que trabajamos en conjunto en las situaciones donde se requiere también la mirada de la medicina a través de la psiquiatría”.

“Tristemente, está más presente de lo que debería”

Por el momento la Mutual no cuenta con número de afiliados afectados por esta problemática, lo que es algo que buscarán recabar en un próximo paso en 2027.

Pese a eso, saben que la situación es peor de lo que imaginan.

“A partir de los relatos, que es un poco lo que hacemos con la investigación clínica, sabemos que, tristemente, está mucho más presente de lo que debería y que los efectos que produce son bastante mortíferos y también bastante invisibles para el resto de la sociedad”, indicó Gelpi.

Gonzalo Gelpi, coordinador del Área de Salud Mental de la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales (MUFP)

“Creo que la sociedad no piensa que esto está tan presente, y a su vez cree que está, minimiza los efectos que genera, sobre todo a nivel del deterioro de la salud mental del deportista y de su entorno, lo cual también incluye vestuario, cuerpo técnico, dirigentes en esto de las mentiras, las manipulaciones, las dificultades para la convivencia, bajas abruptas de rendimiento, o sea que en realidad es algo con lo que se convive diariamente y que no siempre se le pone el nombre”, agregó.

Este tiempo de trabajo ha permitido reconocer algunos patrones que se repiten en los futbolistas que padecen adicción al juego.

Uno de ellos es que tienen un muy buen nivel intelectual. “Estamos hablando de chicos con un coeficiente intelectual que es de la media para arriba”, explicó Gelpi.

Otro rasgo que mencionó es que los afectados pueden tener algunas dificultades con la colocación de límites en la dinámica familiar, que oscila entre figuras ausentes a veces y otras demasiado presentes, casi asfixiantes.

En el plano socioeconómico no hay patrones que se reiteren. “Hemos acompañado chicos de contexto crítico y chicos que en apariencia para los ojos del resto estaba todo resuelto y, sin embargo, se metieron de forma muy intensa con esta práctica”, detalló.

Y con respecto al género, señaló que se hay muy pocas futbolistas mujeres y que es una problemática que está más concentrada en varones, y en varones jóvenes.

La dificultad de detectar una adicción invisible

A diferencia de otras adicciones que pueden quedar expuestas a simple vista y generar sospechas, la ludopatía es considerada invisible, lo que hace más difícil su detección y tener más precisión cuando se está ante un caso.

“Lo que nos pasó varias veces es que no nos escribían los futbolistas, sino que nos escribían los familiares, una pareja, un papá, una mamá, y lo hacían con mucho temor porque la primera hipótesis de la familia es ‘sabemos que está pasando algo y como que nos falta información’”, contó Gelpi. “Enseguida creían que era una adicción química y que era cocaína. Sobre todo por el tipo de comportamiento, enseguida pensaban que era cocaína”.

Esa falta de conocimiento de lo que estaba pasando también generaba temores para acercarse a un espacio de ayuda, por miedo a posibles controles, como antidopajes, o eventuales sanciones que cortaran la carrera del deportista.

“Y cuando después llegaba consulta al futbolista, y tiempo después intercambiábamos con la familia y podíamos poner en claro que era ludopatía, realmente quedaban muy desconcertadas y desconcertados porque no sabemos cómo acompañar. Nos falta mucha información”, agregó el profesional de la Mutual.

Bet365 fue uno de los primeros sitios de apuestas bloqueados en Uruguay

En ese sentido, destacó algo que lo ha alarmado en las visitas con los distintos planteles.

Al preguntar a los jugadores si alguna vez tuvieron algún taller sobre prevención de adicciones en general, ya sea en la escuela, el liceo, en un centro juvenil o en las formativas del club, unos ocho de cada 10 dicen que nunca. Eso lleva a que en sus charlas tengan que hacer una introducción sobre qué es una adicción, las adicciones químicas y tipos de consumo, para luego poder instalar el tema de juego problemático vinculado a la ludopatía.

Cada vez más consultas

Las charlas con los equipos y la notoriedad pública del tema por la aparición en los medios de un exfutbolista que contó su caso de ludopatía, llevó a que el Área de Salud Mental de la MUFP tenga este año muchas más consultas sobre el tema.

“Los talleres movilizan”, destacó Gelpi, quien señaló que tras estas instancias los futbolistas puedan resignificar experiencias e identificar casos, más como compañeros y no en primera persona.

Para abordar un caso trabajan mucho en la “ética del cuidado” y confidencialidad.

“Muchas veces necesitamos guardar el silencio en pro también del bienestar de ese futbolista y de su carrera deportiva, en esto de que todavía en Uruguay, como para tantos otros temas, caemos en una cultura exclusivamente punitivista, donde quizá no se despliegan una serie de acciones que impliquen un acompañamiento pensando en la persona, sino que caemos en esto de decir, ‘bueno, es la oveja negra, me está infectando el plantel, entonces lo cuelgo, lo bajo a Tercera, no le renuevo’. Y eso sabemos que realmente es muy nocivo. Porque sobre todo estamos hablando de una persona que está cruzando una adicción y por ende una enfermedad salud mental”.

“A nadie se le ocurriría cortar a alguien o bajar a Tercera por decir, se lesionó muscularmente, se rompió el ligamento. Sin embargo, en esto de salud mental y de adicción y de ludopatía, muchas veces nos falta como conciencia de decir qué requiere la situación y caemos como en lo más fácil que es como, 'cortar por la raíz'. Y eso no es una solución y que quizá vamos a suponer que no renovamos, pero ese futbolista va a continuar su trayectoria y al próximo club a donde llegue va, probablemente, si no busca ayuda profesional, a repetirse la misma dinámica. A la larga es peor porque además le cortás lo que le apasiona, se le suman más puntos de conflicto a lo que ya preexiste por el tema de la adicción”.

¿Cómo es el tratamiento a un futbolista con adicción al juego?

Gelpi, quien tras estudiar Psicología se considera autodidacta en estudio de adicciones tras articular con profesionales de la Secretaría Nacional de Drogas, del Programa de Juego Patológico del Hospital de Clínicas, dependiente de la Facultad de Medicina de la UDELAR, y con operadores terapéuticos de la comunidad Ser Libres, contó cómo trabajan en la Mutual con futbolistas que padecen ludopatía.

“Lo sugerido por la ciencia es que sea un tratamiento múltiple”, explicó.

“Esto implica un espacio de psicoterapia individual, generalmente el modelo que está más validado es el de la terapia cognitivo conductual. Eso se acompaña de los dispositivos grupales, a los que a veces van los chicos y a veces también abiertos para sus familias, hablando de algo que es sistémico, que excede variables individuales”, explicó.

En casos más complejos también se requiere la intervención de la psicofarmacología a través de la psiquiatría. “Dependiendo de la sintomatología es lo que se asigna como tratamiento, pero por lo general se apunta mucho a la regulación de impulsos, que es lo que básicamente hace que haya reincidencias o lo que llamamos socialmente recaída”, detalló.

Se estima que las apuestas durante el Mundial 2026 sumen US$50.000 millones.

Por ejemplo, para controlar esos impulsos, se trata de que no estén frente a la TV en momentos en que aparecen publicidades de casas de apuestas.

Con respecto a los tratamientos que requieren medicación, Gelpi aclaró que no afectan el rendimiento deportivo. “En los talleres tratamos de desmitificar esa idea de que nos quedamos con la representación de una persona en un tratamiento psicofarmacológico en modo zombie, por decirlo así. Hoy la psicofarmacología ha avanzado tanto que, como siempre comentamos, quizá ni se enteran que hay un colega que está al lado cursando una depresión o un trastorno de ansiedad y que está con medicación y no se ve nada que pueda hacernos inferir que esa persona está bajo tratamiento psicofarmacológico”.

Además, se trata de sustancias que no están prohibidas por las normativas antidopaje y en caso de que así lo fueran, cuando es por un uso médico, se lo notifica en un formulario y queda exento de posibles sanciones.

“Llegan diciendo que no quieren existir más”

En estos años de trabajo, Gelpi y su equipo han atendido casos de futbolistas con distintos niveles de afección por el juego. Una característica que han notado en este historial es que una persona suele pedir ayuda tres a cinco años después de que ya desarrolló el juego problemático o dependiente.

“Eso significa que cuando llegan, realmente llegan muy complicados en salud mental”, comentó. “Y cuando decimos muy complicados, significa que es alta la frecuencia en la que alguien llega diciendo que no quiere existir más, o con ideas de muerte, o con ideación suicida. Es importante atender esa crisis primeramente, desactivar esos pensamientos, esas ideas, para después enfocarse de lleno en el tema de las apuestas deportivas, entre otras cosas”.

Además, son frecuentes los casos de pérdidas materiales y de amenazas. “Muchos llegan al espacio después de haber perdido propiedades, de haber perdido autos, de estar muy endeudados, de que le estén apretando o amenazando por justamente acumular tantas deudas formales, digamos, legales y también de prestamistas que no están dentro de la ley, o sea, irregulares”.

Recurrir a una internación también tiene costos importantes, los que deben sumarse a las pérdidas económicas ya sufridas. “Una familia se da cuenta de golpe de que por las apuestas su hijo tomó una deuda de ya miles de dólares y que por sus trabajos no la pueden pagar. El sueldo de su hijo no va a dar para pagar todo. Y sobre esa angustia se la tienen que ingeniar para ver de dónde sacan quizá US$ 1.500 o US$ 2.000 para poder hacer una internación de uno o dos meses”.

Sin amaños, pero con situaciones antinaturales en formativas

Un aspecto que destacaron como positivo es que en la Mutual no han constatado situaciones que sospechen de posibles amaños de partidos por influencia de las apuestas deportivas, lo que en Uruguay tuvo como caso más conocido una situación que se denunció en el básquetbol.

“Eso es una buena noticia también para la salud de nuestro fútbol y de nuestro medio. No hay ningún tipo de evidencia clínica en este caso de que haya habido o existan amaños de partidos o de resultados”, destacó Gelpi.

Por contrapartida, reveló que han notado “preocupación” de parte de coordinadores de juveniles de categorías como Tercera y sub 19 donde, sin haber arreglos de partidos, otra buena noticia, sí está habiendo “situaciones puntuales de juego antinaturales”, como puede ser números de tarjetas amarillas, expulsiones, penales, corners, que son mercados en los que se pueden apostar de forma online.

“Ese tipo de cosas sí están empezando a pasar en formativas. Y eso está complicado, es algo que ya está casi en el límite, por así decirlo”, dijo Gelpi, quien, de todas formas, señaló que no hay pruebas de que haya pasado algo así, pero llama la atención.

“Hay indicios, hay preocupación en coordinadores de formativas y es un tema que ya están atendiendo”, comentó.

“O sea, no es solamente nos preocupamos, sino que ya se están empezando a ocupar de cómo acompañar. Por eso decía, cuando arrancamos en Primera, y empezaban a salir las publicaciones de las fotos con los planteles y tal, enseguida ya surgió la demanda de formativas de queremos que este dispositivo llegue también a nuestra institución en otras categorías”.

Un casino en el bolsillo y menores sin controles

Las tendencias a la hora de apostar cambiaron con la irrupción de las casas de apuestas online a través de celulares, tablets o PCs, algo diferente a los primeros casos que atendieron en la MUFP y que estaban más orientados a los casinos físicos

“Hoy, en esto de tener, 'un casino en nuestro propio bolsillo', la mayoría que ha desarrollado un problema está mucho más envuelto en apuestas online, virtuales, a través de una tablet, de un teléfono, de una compu. O sea, hoy ya no es necesario salir de la casa, vinculándose con esto de forma problemática o dependiente”, señaló Gelpi.

Los controles para que los menores de edad no accedan a estas aplicaciones suelen ser sorteados con relativa facilidad. Incluso, jóvenes que han bloqueado sus celulares en un proceso de rehabilitación, en un descuido de sus familiares pueden descargarla rápidamente y tener una recaída.

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“Antes tenías que salir, subirte al auto, para ir al casino físico o para ir por lo menos tres cuadras al quiosquito a hacer la apuesta y sin embargo hoy tuve el impulso y realmente lo puedo llevar a cabo en fracciones de segundos”, comparó Gelpi.

Otro tema que tiene influencia es el de la publicidad. Si bien en Uruguay la única casa de apuesta deportivas es Supermatch, en trasmisiones de cadenas internacionales suele haber comerciales de varias empresas extranjeras, las que, por ejemplo, pueden verse en los entretiempos de los partidos, como en camisetas, vallas y avisos gráficos.

“Ahí también habla de lo cultural, de que cuando algo está tan naturalizado, también para los propios deportistas y más aún la población adolescente, joven, le cuesta darse cuenta de que si eso, aunque esté ahí, puede ser realmente algo negativo. Entonces, la idea es, si aparecen en las publicidades, si futbolistas son la imagen visible de X empresa o lo que fuere, significa que no debe estar tan mal, porque no vemos publicidades todo el tiempo de alcohol, de tabaco, de hecho está regulado. En cambio en esto también genera como esa distorsión de si aparece todo el rato en todos lados, ¿cuál es el problema?”, señaló.

Actualmente los talleres de la Mutual llegan a los planteles de Primera, Tercera, sub 19 y sub 17, pero ya han tenido pedidos de acercarse a categorías más chicas debido a algunos casos de jóvenes de 13 o 14 años que han robado las tarjetas de crédito de sus padres y han registrado montos muy superiores a los que se habían comprometido, diciendo que eran para videojuegos, y que en realidad era para apuestas, de lo que se dan cuenta al recibir el estado al mes siguiente.

La situación de Uruguay y el rol del Estado

En Uruguay se da el caso de que las apuestas oficiales están reguladas por la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas, del Ministerio de Economías y Finanzas, y que el Estado a su vez debe prevenir y ayudar a las personas afectadas por el juego problemático.

Esa situación, según Gelpí, “genera a veces como ciertas resistencias para poder avanzar en términos normativos y en términos de la política”. “Sabemos también que a veces no se inyecta en estas políticas todo el dinero que se debería para hacerle frente”, comentó y puso como ejemplo que en Uruguay se dan mensualmente de baja muchos sitios ilegales de apuestas, porque solo opera Supermatch, pero pese a eso todo el tiempo los apostadores se las ingenian para hacerlo en sitios no oficiales. “Entonces, tenemos como una doble falla parcial, que es la fiscalización, se hacen cosas, se bloquean sitios. Pero todo el tiempo se reinventan y no alcanzan esos esfuerzos”.

Otro punto que considera que se le debe poner más énfasis es a la prevención con la instalación de estos temas a nivel educativo y en los jóvenes. En ese sentido, repasó que un informe de Fundación Manantiales que indicó que un tercio de adolescentes de 17 años jugaba o hacía alguna apuesta casi todos los días, mientras que en Argentina un relevamiento de Unicef revelaba notorios casos de adolescentes endeudados por apuestas y, por ende, también sus familias.

“Pasamos de un modelo meritocrático de tiene que hacer para poder tener movilidad social ascendente, a un modelo que deposita en el azar el destino. Bueno, si me va bien, ¿quién te diga qué? Con esta jugada me salve, lo que marca también la fragilidad de estos tiempos”, opinó Gelpi.

Una de las cuestiones que actualmente sobrevuela el fútbol sudamericano es el de la influencia de las casas de apuestas en el desarrollo de los equipos de fútbol, algo que ha sido noticia en Brasil por la propuesta del candidato Lula Da Silva de prohibir a estas empresas, lo que generó repudio de los clubes, que reciben unos US$ 200 millones por esponsoreo.

Los talleres de ludopatía del Área de Salud Mental de la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales (MUFP)

¿Qué pasaría si en Uruguay se deja el monopolio de Supermatch y entran más casas? Para Gelpi es un tema en el que entra la “necesidad de fondos” de los clubes y los beneficios que les dará al fútbol. “Pero también es lo que decimos a veces, de que todo lo que entra a veces no se destina para la prevención, que también son las demandas de los familiares. Por ejemplo, una internación en una clínica especializada, estamos hablando de unos US$ 2.000, entre 1.500 y 2.000 dólares mínimo por mes, y que sabemos que el Plan Nacional de Salud Mental cubre hasta 30 días de internación y no necesariamente en una clínica especializada”, repasó.

En medio de ese panorama cada vez más preocupante, la Mutual lleva adelante su esfuerzo para prevenir y acompañar a los futbolistas afectados, agradeciendo a los clubes y actores con los que articulan, con la expectativa de que los flashes que rodean al principal deporte del país puedan dar a conocer una problemática que es de toda la sociedad.

“Esperamos también otra respuesta del sistema en su conjunto para poder generar más cambios y más profundos, y llegar a más lugares, porque con los recursos no podemos quizá a veces completar todas las categorías juveniles de una institución y también ese llamado a las instituciones de que los fondos que tengan, sean pocos o muchos, le dediquen algo a este tema porque realmente necesitamos trabajar desde abajo hacia arriba y no sólo desde arriba hacia abajo”, agregó el coordinador del Área de Salud de la MUFP.

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