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Mientras el Triángulo de las Bermudas es conocido por las leyendas sobre desapariciones de barcos y aviones desde 1945, en Sudamérica existe otro fenómeno que despierta el interés de la comunidad científica.

Se trata de la Anomalía Magnética del Atlántico Sur, una extensa región donde el campo magnético de la Tierra presenta una menor intensidad y que abarca parte de Uruguay, Argentina, Brasil y el océano Atlántico.

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¿Qué es la Anomalía Magnética del Atlántico Sur?

La Anomalía Magnética del Atlántico Sur (AMAS) es una zona donde el escudo magnético natural de la Tierra se encuentra debilitado. Ese fenómeno permite que una mayor cantidad de partículas de alta energía procedentes del Sol se acerquen a la atmósfera superior, lo que representa un desafío principalmente para satélites, naves espaciales y otros equipos electrónicos en órbita.

Uruguay, justo debajo de la Anomalía Magnética del Atlántico Sur

El geocientífico Ramón Caraballo, magíster en Geociencias por la Universidad de la República (Udelar) y doctor en Ciencias de la Tierra por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que la AMAS "funciona como una especie de sumidero que atrapa las partículas del viento solar", lo que obliga, por ejemplo, a que algunos sistemas de la Estación Espacial Internacional se apaguen temporalmente cuando atraviesan esa región.

Aunque suele comparársela con el Triángulo de las Bermudas por tratarse de un fenómeno poco habitual, los especialistas aclaran que no existe relación entre ambos casos. La anomalía no provoca desapariciones de embarcaciones ni supone un peligro para quienes viven en la superficie terrestre.

Uruguay se encuentra prácticamente bajo la influencia de la Anomalía Magnética del Atlántico Sur. Según distintos estudios, la intensidad del campo magnético sobre el país equivale aproximadamente a un tercio del promedio global, lo que convierte a la región en una de las más monitoreadas por las agencias espaciales.

Los efectos más importantes no se observan en la vida cotidiana, sino en el espacio. Cuando los satélites atraviesan la AMAS, pueden sufrir fallas electrónicas temporales debido al aumento de la radiación, motivo por el cual organismos como la NASA mantienen un seguimiento permanente de la evolución del fenómeno. Además, los científicos detectaron que el fenómeno se desplaza lentamente hacia el oeste y que, en los últimos años, comenzó a dividirse en dos sectores, un comportamiento que continúa bajo investigación.

Las principales consecuencias recaen sobre la infraestructura espacial y los sistemas tecnológicos que operan fuera de la atmósfera. Por ese motivo, la NASA y otras agencias internacionales utilizan modelos específicos para anticipar el comportamiento de la anomalía y proteger satélites, instrumentos científicos y futuras misiones espaciales.

Las principales consecuencias recaen sobre la infraestructura espacial y los sistemas tecnológicos que operan fuera de la atmósfera. Por ese motivo, la NASA y otras agencias internacionales utilizan modelos específicos para anticipar el comportamiento de la anomalía y proteger satélites, instrumentos científicos y futuras misiones espaciales.

Lejos de los mitos que rodean al Triángulo de las Bermudas, la AMAS continúa siendo uno de los fenómenos geofísicos más estudiados del planeta y mantiene a Uruguay entre los países ubicados bajo la zona de mayor interés para la investigación científica.

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