El destino de Folarin Jerry Balogun se definió mucho antes de que pisara un campo de juego profesional. El futbolista por el que habla todo el mundo luego de que el mismísimo Donald Trump interfiriera ante la FIFA para que le quitara la suspensión automática que sufrió tras la expulsión ante Bosnia y Herzegovina, por lo que podrá jugar este lunes contra Bélgica en los octavos de final del Mundial 2026, tiene toda una historia detrás.
En el verano de 2001, un boleto de avión denegado a su madre marcó el inicio de una vida multicultural que hoy lo tiene en el centro del fútbol internacional. Durante el Mundial de 2026, su nombre copó los titulares de prensa no solo por sus goles clave para la selección de Estados Unidos dirigida por Mauricio Pochettino, sino por una fuerte polémica con la FIFA.
La historia de Folarin Balogun
Más allá del ruido mediático, la verdadera historia de Folarin Balogun radica en sus raíces. Nació por accidente el 3 de julio de 2001 en Brooklyn, Nueva York. Sus padres, Ben y Florence, de origen nigeriano (de la etnia Yoruba), residían en Londres y se encontraban de vacaciones en la Gran Manzana cuando la aerolínea impidió que la madre abordara el vuelo de regreso debido a su avanzado embarazo de siete meses.
Forzada a quedarse en un apartamento de dos habitaciones junto a su cuñada, dio a luz al futuro goleador, otorgándole la ciudadanía estadounidense por nacimiento. A los dos meses, la familia regresó a Inglaterra.
"Flo", como lo llaman sus íntimos, creció en el norte de Londres junto a sus hermanos Royce y su hermana menor.
Allí, en las ligas dominicales, fue descubierto a los ocho años por un ojeador de Arsenal, club en el que se formó durante 15 años.
Fuera del césped, Balogun es un joven de perfil bajo, muy apegado a su familia y soltero. Su pasatiempo favorito es volver a Manhattan en sus vacaciones para caminar de forma anónima.
De hecho, confesó que disfruta mezclarse con desconocidos para jugar partidos casuales en las canchas públicas de Nueva York, ciudad donde planea mudarse de forma definitiva cuando termine su carrera profesional.
Al haberse criado en Londres y haber nacido en Nueva York, Balogun es un apasionado del streetwear. Colecciona championes de diseñador y suele ser invitado a eventos de moda en Europa. Además, alguna vez contó que si no fuera futbolista, le habría gustado trabajar en la industria del diseño de indumentaria y a veces diseña sus propios modelos.
Fuera del fútbol, el delantero Balogun es un ferviente seguidor de la NBA (especialmente de los Brooklyn Nets, por su lugar de nacimiento) y del fútbol americano de la NFL.
Hoy, consolidado en el club Monaco tras brillar en Reims -también de Francia-, el joven de las tres nacionalidades canaliza toda la influencia de su infancia multicultural para liderar el ataque estadounidense.