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Durante su visita a México para presentar su libro Ir a La Habana, el autor reconoció que la ciudad que ama se encuentra en un estado de decadencia tanto física como social.

La Habana en crisis: "No ha habido intención de preservarla"

A pocos meses de cumplir 70 años, Padura confesó su tristeza al ver el estado de la capital cubana. "Hace falta dinero y voluntad; pero no ha habido intención de preservar esa Habana donde vive la mayoría de los habaneros", lamentó en una entrevista con EFE.

El escritor describió su relación con la ciudad a través de un término propio: ajenitud. "Cuando uno siente algo ajeno, sufre ajenitud. Eso está afectando mi relación con la ciudad porque se están desarrollando códigos y actitudes que me son extrañas; a veces hostiles", explicó.

Su libro Ir a La Habana, editado por Tusquets, es una obra en la que combina historia, memoria y crónicas de la vida habanera del siglo XX, mostrando la transformación de la ciudad a lo largo de los años.

"El deterioro físico ha llevado a un deterioro moral"

Padura no solo se refirió a la infraestructura destruida, sino también a la decadencia en el comportamiento de los ciudadanos. "Las personas se están comportando con un deterioro moral que se corresponde con el destrozo físico del ambiente", afirmó.

A pesar de ser uno de los escritores cubanos más reconocidos a nivel internacional, Padura sigue viviendo en su barrio natal, Mantilla, al sur de La Habana. Su decisión de permanecer en la isla, a diferencia de muchos de sus colegas, lo ha convertido en una figura controvertida tanto para el oficialismo como para la diáspora cubana.

"Los cubanos debemos remar en la misma dirección"

El autor de El hombre que amaba a los perros ha sido criticado tanto por el gobierno cubano como por exiliados. "Los cubanos somos fundamentalistas y a veces las pasiones nos nublan el entendimiento", reflexionó.

Padura evitó definirse políticamente, pero hizo un llamado a la unidad: "Yo creo que no habrá un buen futuro para Cuba mientras todos los cubanos, con independencia de las ideologías, no rememos en el mismo sentido".

Como metáfora, recordó la historia de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, cuya imagen muestra a un blanco, un indio y un negro navegando juntos en medio de una tormenta. "Si nos subimos todos en el botecito de la Virgen de la Caridad del Cobre, sería algo bueno para el destino de Cuba", concluyó.

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