El próximo 1° de octubre, Montevideo volverá a ser la sede de la reunión del Directorio del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) tras 12 años. La cita coincidirá con el período en que Uruguay ejerce la presidencia del órgano rector de la institución multilateral. En este marco, la cartera de créditos y proyectos del organismo en el país alcanzó una cifra cercana a los US$ 2.000 millones, luego de haber duplicado su volumen en los últimos cinco años.
Durante su participación en Todo un tema de El Observador streaming, el vicepresidente corporativo de Programación Estratégica de CAF, Christian Asinelli, abordó los instrumentos de financiamiento vigentes para Uruguay, la preparación ante los eventos climáticos adversos y los diagnósticos sobre el cambio estructural en el mercado de trabajo regional.
Una estructura de gobernanza enfocada en las decisiones regionales
A diferencia de otras instituciones financieras internacionales, la CAF cuenta con una estructura de mando en la que participan de forma directa las autoridades económicas de los países miembros.
"Nuestra gobernanza es muy distinta a la de otros multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el Banco Mundial, cuyos directorios son residentes y están radicados en Washington. Nuestro directorio está compuesto por los ministros de Economía y Finanzas de los países de la región, lo que le otorga una solidez institucional diferente al momento de tomar decisiones estratégicas", explicó Asinelli.
El organismo —constituido originalmente en 1968 como Corporación Andina de Fomento y que hoy integra a 25 países de América Latina, el Caribe y Europa— opera sin fines de lucro comercial, lo que le permite mantener márgenes financieros (spreads) acotados en sus operaciones de préstamo.
"Uruguay presenta una macroeconomía ordenada y una administración seria con perspectivas claras de largo plazo. El rol de un banco de desarrollo es otorgar previsibilidad cuando los mercados privados no ofrecen plazos de 15, 18 o 20 años. Otorgamos periodos de gracia de cuatro o cinco años para que el país comience a pagar el crédito una vez que las obras de infraestructura están concluidas", señaló el jerarca.
Cambio climático, financiamiento verde y la gestión del agua
La reunión de directorio en Montevideo incluirá en su agenda la discusión de nuevos instrumentos financieros vinculados al cumplimiento de metas sostenibles, conocidos como préstamos basados en resultados de política pública (PBOC).
"Estamos trabajando en proyectos donde se establecen objetivos ambientales claros. Si el país cumple esas metas de conservación o mitigación, accede a beneficios directos mediante la reducción de la tasa de interés del crédito. Es un esquema que recompensa la sostenibilidad", detalló Asinelli.
Y remarcó que la infraestructura hídrica se mantiene como una prioridad operativa frente a las variaciones del fenómeno meteorológico de El Niño y las contingencias climáticas en la cuenca del Plata.
Diagnóstico sobre el recurso hídrico en la región:
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Capacidad global: América Latina y el Caribe albergan aproximadamente el 30% del agua dulce del planeta.
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Problema estructural: la escasez en determinadas zonas responde a deficiencias en la distribución y falta de obras de infraestructura, no a la ausencia del recurso.
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Proyectos en cartera: la institución mantiene abiertas líneas de diálogo técnico para obras de reservas de agua potable y saneamiento urbano en varios países del Cono Sur.
"No es que nuestra región carezca de agua, sino que enfrenta un desafío de distribución e infraestructura. El agua es un elemento fundamental para la vida y el desarrollo productivo, por lo cual destinamos un porcentaje relevante de nuestra cartera a proyectos de agua potable y saneamiento", afirmó el vicepresidente corporativo de Programación Estratégica.
Redefinición de la economía rural: los datos del Reporte de Economía y Desarrollo (RED)
En el marco del análisis de las tendencias globales, Asinelli citó las conclusiones del Reporte de Economía y Desarrollo (RED), la publicación académica anual con la que el banco evalúa el crecimiento regional desde hace dos décadas. El último informe muestra un cambio en la composición de la fuerza laboral en las zonas no urbanas.
"Menos de la mitad de las personas que viven y trabajan en los entornos rurales de la región se dedican estrictamente a las tareas agrícolas o ganaderas tradicionales. El ámbito rural abarca hoy 180 millones de personas e incluye servicios como el turismo rural, la logística, la minería y el desarrollo energético. Requiere una mirada integral y políticas públicas adaptadas a esa nueva realidad", expuso.
El jerarca subrayó que los shocks geopolíticos globales —como las tensiones en rutas marítimas estratégicas o los cambios repentinos en las políticas arancelarias— impactan de manera directa en los costos de los insumos y en el precio de los combustibles, lo que refuerza la necesidad de contar con financiamiento multilateral de apoyo presupuestal.
Financiamiento subnacional y flexibilidad normativa
Además de los créditos acordados con las administraciones centrales, la CAF mantiene mecanismos de crédito directo e indirecto con gobiernos subnacionales y municipios.
"Hemos desarrollado proyectos directamente con administraciones locales, como la Intendencia de Canelones, y trabajamos en programas ejecutados a través de la Presidencia de la República para llegar a distintos municipios con obras viales e infraestructura básica", indicó Asinelli.
Una de las diferencias operativas que remarcó el representante del banco es el uso de las normativas de compras estatales de los propios países prestatarios (procurement local), a diferencia de otros organismos de crédito que exigen la aplicación de reglamentos de contratación propios.
La reunión del 1° de octubre en Montevideo congregará a las delegaciones de los 25 países miembros, en una jornada donde se prevé la aprobación de nuevas operaciones de crédito e instrumentos de asistencia técnica para la región.