"Usted con su accionar dio muerte a un adolescente de 17 años, que lo único que pretendía era obtener, como todo adolescente, un iPhone 13, y que habían acordado una suma de $17 mil que él llevaba en ese momento y usted así le dio muerte con desprecio total a la vida de ese joven", le dijo la jueza penal Blanca Rieiro al homicida de Mateo Estigarribia, el joven futbolista de 17 años del club Boston River al condenarlo, según surge de la audiencia del juicio simplificado, a cuyo audio accedió El Observador.
La jueza lo condenó a la pena de 20 años por homicidio muy especialmente agravado con dos delitos de porte de arma de fuego por reincidente y un delito de tenencia de arma en lugares públicos.
Este tipo de juicio, por el que también fue condenado recientemente el delincuente conocido como El Pelón, se puede aplicar a cualquier delito y permite evitar el juicio oral y público, que puede llevar unos tres años, entre fallos y apelaciones.
El juicio simplificado se puede llevar adelante cuando están todas las pruebas y el delincuente confiesa el delito. En contrapartida la fiscalía accede a rebajar la pena y en una audiencia rápida se analiza la prueba: se escucha a testigos, se leen informes y pericias, la fiscalía acusa, la defensa hace su descargo y el juez dicta sentencia.
Así ocurrió días atrás, cuando la jueza Rieiro dictó sentencia condenatoria luego de que la fiscal de Homicidios Andrea Mastroianni y el defensor público Diego Moreira llegaron a un acuerdo, luego de obtener la confesión de El Tarta.
El engaño del iPhone 13 y la trampa en Flor de Maroñas
Los hechos probados por la Fiscalía de Homicidios de 3º Turno refieren a que el 5 de agosto Estigarribia acudió al punto de encuentro acordado por Facebook con su supuesta vendedora en la zona de Flor de Maroñas acompañado por su padre, quien lo pasó a buscar por el liceo en moto.
Sin embargo, la supuesta vendedora —identificada como "Ana" en los mensajes— no era más que una fachada. El chip telefónico con el que se concretó la cita pertenecía a una joven del barrio a quien el homicida, Bryan Sardeña, le había pedido que lo activara con sus datos personales días antes.
Al llegar a la ubicación enviada por WhatsApp, el adolescente bajó del vehículo para realizar la llamada de contacto y fue abordado por "El Tarta", quien mediante la amenaza de un arma de fuego desencadenó un forcejeo y ejecutó a la víctima de un disparo a quemarropa para concretar la rapiña y asegurar su impunidad.
La fuga, el dron y la captura en los techos
Tras el ataque, Sardeña huyó a pie. Pasó por la vivienda de su madre y le confesó que se ausentaría unos días del barrio porque "había ido a robar un celular y termin ó matando a un botija".
La mujer que prestó declaración anticipada declaró que "el día del homicidio su hijo llegó a su casa a llevarse algo de ropa y una toalla y que regresó pocos días después para comer y llevarse más ropa y que había cambiado para ese entonces su aspecto físico porque se había cortado el pelo y rasurado la barba", según leyó la fiscal. Dijo también que era "usual" que su hijo tuviera arma de fuego.
La captura de El Tarta se concretó semanas después, el 17 de setiembre de 2024, en medio de una persecución policial tras la denuncia de otra rapiña en el barrio. Según relató en el juicio el oficial del caso, de la Dirección General de Hechos Complejos, Sardeña intentó escapar y subió a los techos de las viviendas, extrajo un revólver calibre 38 para disparar contra los efectivos que a su vez le dispararon a él. Finalmente el despliegue de un dron policial permitió detectar al delincuente herido en un techo, por lo que la Policía pudo detenerlo e incautar el arma que tenía a su lado.
El fallo, la rebaja de pena por la confesión y el destino del condenado
En el marco del juicio simplificado, la Fiscalía acusó formalmente a Sardeña. Inicialmente, el Ministerio Público había solicitado una pena de 26 años de penitenciaría. Sin embargo, al haber admitido y confesado los hechos en plena audiencia —lo que evitó la realización de un extenso juicio oral—, la Fiscalía atenuó su pedido a 20 años de prisión efectiva, solicitud que fue respaldada por la defensa e impartida por la sede.
Durante la lectura del fallo, la jueza Blanca Rieiro fue contundente sobre la gravedad de los hechos: hizo hincapié en el desprecio por la existencia ajena demostrado por el imputado, remarcando la frialdad con la que mató a un joven de 17 años que solo buscaba adquirir un teléfono celular.
Respecto a las condiciones de reclusión, pericias e informes médicos constataron que El Tarta presenta una severa discapacidad física con compromiso medular y pérdida de control de esfínteres a raíz de las lesiones sufridas durante su detención.
Por este motivo, y al resultar riesgosa y desaconsejable su permanencia en un establecimiento carcelario tradicional, la magistrada dispuso que cumpla su condena alojado en el Hospital Saint Bois para recibir asistencia médica especializada de alta complejidad.