21 de octubre de 2026 18:09 hs

El crimen organizado transnacional avanza a mayor velocidad que la burocracia estatal, y la respuesta para combatirlo no pasa únicamente por comprar más tecnología o instalar escáneres, sino por cómo se gestiona y cruza la información. Ese fue el eje central del mensaje del encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Uruguay, Chris Andino, al presentar a un grupo de cinco periodistas entre los que estaba El Observador, el programa bilateral de cooperación en materia de seguridad dotado de US$ 6,5 millones para su primer año y financiamiento asegurado por cinco años.

En un cambio de estrategia mientras que antes Washington asignaba los fondos estadounidenses de manera regional, ahora decidió abrir una ventanilla específica para Uruguay, con el objetivo de adaptar la asistencia técnica, la transferencia de conocimiento y la tecnología al marco legal y a las necesidades puntuales del país.

Para ajustar el diagnóstico, una delegación de entre nueve y diez agentes de agencias de inteligencia y aplicación de la ley norteamericanas —entre ellas la DEA, el FBI, Homeland Security Investigations (HSI), el Servicio Secreto y Seguridad Diplomática— desembarcó en Montevideo en la denominada “Semana de la aplicación de la ley” y vienen manteniendo reuniones de trabajo con el Ministerio del Interior, la Policía Nacional, la Prefectura Nacional Naval, la Fiscalía General de la Nación y la Dirección Nacional de Aduanas para escuchar las necesidades de cada agencia y diseñar una hoja de ruta a largo plazo.

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El PCC: la mayor amenaza regional, sin base física pero con impacto local

Al trazar el mapa de riesgo para Uruguay y la región, Andino fue categórico al señalar al Primer Comando de la Capital (PCC) —la poderosa organización criminal de origen brasileño— como la principal amenaza internacional.

Aunque aclaró que las autoridades norteamericanas no tienen constancia de que el grupo cuente con una base de operaciones física ni con un liderazgo instalado en territorio uruguayo, advirtió sobre su fuerte expansión geográfica y financiera.

Andino explicó que el PCC posee "la mayor base instalada en la región" y los mayores números operativos en las inmediaciones de Uruguay, con especial penetración en el sistema carcelario y las fronteras de los países vecinos.

“Los nombres cambian, pero los verbos no. Hoy es el PCC, mañana puede ser otra sigla. Lo crucial es tener sistemas aptos para cualquier estructura criminal”, graficó el diplomático.

Andino hizo hincapié en que una organización criminal no necesita instalar un comando centralizado en el país para generar un impacto directo y negativo. Los vínculos se dan a través de actores afiliados, logística local y, fundamentalmente, conexiones financieras y de lavado de activos.

Mapeo de amenazas: tránsito, fronteras porosas y criptomonedas

El diagnóstico de la misión estadounidense ratifica que Uruguay se consolidó como un país de tránsito de estupefacientes, con el Puerto de Montevideo como uno de los puntos críticos de salida. En ese escenario el crimen organizado explota los "espacios grises" entre jurisdicciones en el Río de la Plata y las trabas burocráticas o la falta de patrullaje coordinado entre Uruguay y Argentina son aprovechadas para mover cargamentos.

Aunque la droga en tránsito que sale por el puerto de Montevideo tenga como destino final los mercados de Europa o Asia, las redes financieras que blanquean ese dinero rozan e impactan la seguridad hemisférica y la de EE.UU., señaló.

En ese sentido el diplomático remarcó la dificultad operativa para incautar billeteras virtuales sin un marco normativo adecuado y urgió a que Uruguay avance en la adhesión a la Convención de Budapest sobre ciberdelito para agilizar la recolección de evidencia digital transfronteriza.

Sumar al WhatsApp la urgencia de automatizar la inteligencia

Uno de los señalamientos más pragmáticos de la embajada apuntó a la forma en que las agencias estatales comparten la información. Al respecto señaló que gran parte del intercambio se apoya en voluntades personales e informales.

"Es lindo y útil tener el número de WhatsApp del colega de otra agencia, pero estamos en la era del big data", sintetizó el encargado de negocios. La propuesta de EE.UU. apunta a dar un salto cualitativo e institucional y a sumar a los contactos informales, sistemas tecnológicos integrados que fluyan casi en tiempo real.

Para concretarlo, la estrategia norteamericana planteó tres pilares fundamentales como la creación de espacios (físicos o virtuales) donde representantes del Ministerio del Interior, la Armada Nacional, el Ejército y la Dirección Nacional de Aduanas trabajen codo a codo, integrando sus bases de datos para cruzar alertas al instante.

A modo de ejemplo,Andino afirmó que dado que es técnicamente imposible inspeccionar de forma física la totalidad de los contenedores que pasan por el Puerto de Montevideo sin paralizar el comercio, la clave radica en utilizar software de inteligencia de datos que determine patrones de riesgo y priorice qué unidades abrir.

Se refirió también a la idea de crear una "malla de redes al estilo mamushka": conectar los sistemas uruguayos a plataformas internacionales de gran escala. Así como opera el JIATF South (Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur) para interceptar trazas marítimas y aéreas sospechosas, se busca consolidar una red bilateral uruguayo-norteamericana que se encastre en los sistemas regionales de Mercosur y Unasur, al estilo de las muñecas rusas.

Andino remarcó que la relación bilateral con el gobierno uruguayo en esta materia es "transparente, fluida y de Estado", sin distinciones ni matices partidarios.

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