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Hay cuatro argumentos que llevan a algunos clientes de Sara Goldring a mantenerse en no firmar el acuerdo: que quedaría libre y exonerada de los delitos que cometió –dicen que además de recuperar el dinero quieren justicia-, que entienden que el acuerdo lo están financiando los clientes que quedaron con supuesto saldo negativo en sus cuentas –ella se apropiaría de ese dinero-, que ella se quedaría con gran parte del dinero embargado y que en definitiva perderían toda chance de iniciar acciones en Estados Unidos.

Así lo expuso a El Observador Alex Schwed, otro damnificado de Goldring que quiso dar su versión luego de que Jorge Schertz decidió explicar públicamente los motivos por los que firmó el acuerdo pese a que inicialmente se había negado.

Schwed dijo ser vocero también de otros que no quieren salir públicamente y se niegan a firmar y es uno de los 38 clientes de Goldring cuyas cuentas quedaron con saldo negativo, según les expuso Lideco en calidad de liquidador por el Banco Central. En ese sentido, relató que Lideco le dijo que no está habilitado para firmar el APR –acuerdo privado de reorganización por el que Goldring ofrece pagarles el 60% del total de activos informados al 31 de diciembre 2022, que según el Banco Central del Uruguay eran US$ 21.800.000- y se le ofreció otro acuerdo.

Relató que lo llamó Lideco antes de que se hiciera pública la propuesta de APR el año pasado y le ofreció firmar un documento en el que se comprometía a ceder sus valores (acciones), que equivalían a unos US$ 500 mil en 2025 dado que los precios de las acciones aumentaron. La oferta consistía en que Lideco vendería esas acciones, le pagarían el 40% mientras que el 60% se lo quedaría CVM, "fondeando de esa manera la liquidación de CVM a cargo de Lideco. En pocas palabras, estaría comprando con ese dinero una supuesta deuda", dijo.

Ese aumento se explica porque las acciones subieron en este período. A modo de ejemplo una acción que en diciembre de 2022 costaba US$ 8, hoy cuesta US$ 140. Si en 2022 los clientes con saldo negativo tenían valores por US$ 2,8 millones en total, esa cifra multiplicada por 2.5, da actualmente US$ 7 millones, señaló el excliente de CVM.

Puso el ejemplo de otra cliente que tenía aproximadamente un US$ 1,5 millones al 30 de junio del año 2021, producto de una herencia familiar, que al 31 de diciembre del año 22, su saldo quedó en negativos US$ 4 millones. Si ella hubiera firmado ese acuerdo con Lideco saldría con US$ 85.000 o US$ 90.000.

“Con esto quiero decir que si Goldring pasó de ofrecer el 40% al 60% es porque hubo gente a la que Lideco llamaba y le decía que había quedado debiendo plata y le advertían que iban a vender su deuda y firmó... Esa gente lo que hizo fue aportar fondos porque el 60% de US$7 millones son US$ 4,2 millones, con los que quienes firman están aportando fondos a Goldring para que de su plata retenida a Estados Unidos ella tenga que poner chirolas”, cuestionó.

Agregó que por todo ello, la firma de APR “conlleva de forma indirecta a un doble despojamiento a los clientes a quienes primero le vaciaron las cuentas, los dejaron en una posición de indefensión total y ahora por un acuerdo privado que es totalmente arbitrario vuelven a perder su dinero”.

A ello se agrega que al tomar como fecha base para la restitución el 31 de diciembre de 2022, “que es el momento de mayor depresión del mercado de valores internacional, la “oferta” de reintegrar hasta el 60% del saldo en efectivo faltante, el porcentaje de recupero se reduce a una media del 15% de los últimos saldos auditados reales”.

En definitiva, según sus cálculos Goldring se quedaría con US$ 18 millones de sus cuentas en Estados Unidos. Para explicar ese monto estimó, grosso modo, que el embargo en EEUU es por US$ 21.800.000. El 60%, que es lo que ofrece la APR, equivale a US$ 13 millones. De esos 13 millones hay aproximadamente US$ 3,5 millones pertenecientes a cuentas de la familia Cukier Goldring en CVM, cuyos saldos aumentaron por la apreciación de los valores en ellas. En CVM hay US$ 2,2 millones en efectivo, sin considerar a los negativos, y hay otros US$ 325 mil retenidos en una cuenta bancaria. “Si a esa cifra se suman los US$ 4 millones que le retendría a los llamados saldos negativos, sumamos US$ 10 millones de dólares. Si tienes que pagar 13, la matemática dice que si tenés que pagar trece y tenés diez, solo tenés que poner tres. 22 menos 3 da 18 millones que retendría Goldring, sin restitur a los damnificados”.

Por eso cree que "el acuerdo es una fuente de financiamiento para Sara Goldring" y dijo no estar “dispuesto y nadie está dispuesto a que le roben por segunda vez”.

En respuesta a lo que Schertz expresó en cuanto a que ya pasó mucho tiempo y todo el proceso puede demandar siete u ocho años más y a la salud frágil de Goldring, Schwed señaló que entiende las distintas situaciones por gente que ha fallecido, por edad o porque no pudieron pagar un tratamiento médico, o las personas que están con tratamiento psicológico, psiquiátrico y que quiere paz y recuperar algo del dinero.

Sin embargo, recordó que Goldring es una persona, “integrante de un grupo familiar con un alto valor patrimonial, que está comprobado que dispone de múltiples propiedades acá, algunas a su nombre y muchas otras a nombre de sociedades o a nombre de los hijos. Si bien se habla de 80 propiedades, yo conozco cinco o seis”. Mencionó una casa en Pocitos que vale unos US$ 2 millones, un apartamento en la rambla, dos oficinas de Ciudad Vieja, un apartamento en el Puerto de Punta del Este y una casa en la zona del faro de la Peninsula.

“¿Por qué yo digo que es un APR fabuloso para la acusada? Porque significa que se extinguen todas las causas en lo penal o en lo civil y se dice, no tengo nada más para reclamar. Si yo no tengo nada más para reclamar acá, en el caso de las reclamaciones en el extranjero -la razón por la cual eso no ha prosperado, es porque no hubo colaboración ni por parte del Banco Central ni por Lideco para pedir una investigación en Estados Unidos- van a aducir que hubo un APR que cerró el caso y se terminará el tema”, advirtió.

Agregó que en su caso busca justicia. “Quiero la obligación total de lo que dice el Código Penal, el Código Civil, si se dieron delitos y entiendo que están las pruebas para ello, se tiene que condenar con la mayor severidad a la persona que hizo el delito, que no deja de ser un delincuente. Yo voy a ir por la vía, una vía extensa, penal, que habrá las instancias que tengan que ir a hacer apelación, pero entiendo que están dadas las condiciones para que se verifique la condena, y luego la instancia civil”.

Sobre todo lo mueve la defensa del futuro de su hijo, con declaración judicial de incapacidad y de quien es curador legal. “Yo voy a morir dentro de un año o treinta años, pero mi hijo tiene 50 o 60 años más para vivir”, consideró y contó que le decía a Goldring: “Sara, este no es plata mía, es para el futuro de mi hijo” y ella le decía: “Quédate tranquilo, yo te entiendo porque yo también soy madre, y te doy mi palabra de honor de que la plata de tu hijo está a salvo”.

“Ese nivel de cinismo no me da otra chance que la que seguir. Voy a dar la batalla legal. Voy a seguir mientras me den las fuerzas”, concluyó.

“El APR es su tabla de salvación”

Además, Schwed dijo estar convencido de que Goldring, aunque lo ha dicho, no va a retirar la oferta del APR después de la audiencia de control de acusación. “Ojalá lo haga, pero lo dudo porque el APR es su tabla de salvación”.

“Ella no va a retirar la oferta, porque es la única manera que tiene para evitar un juicio, una condena penal, otro juicio en lo civil y una condena en lo civil. Significaría reclusión para ella, y estar obligada a pagar, no solo los US$ 21,8 millones embargados por la justicia uruguaya en EEUU, sino también otros montos adicionales derivados de los múltiples reclamos civiles sobre los que deberá responder”.

Schwed también se refirió a nuevos hechos que han ido surgiendo y que acreditarían otras figuras delictivas, presunción de delitos que hasta ahora no se han incluido en la causa, entre los que mencionó abuso de firma en blanco, falsedad Ideológica, estafa, lavado de activos y hasta defraudación.

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