ver más

Las condiciones oceánicas y atmosféricas en el océano Pacífico ya muestran características propias de un evento de El Niño, según un análisis de la consultora meteorológica brasileña Metsul. El fenómeno, que influye en los patrones climáticos de gran parte del planeta, podría alcanzar una intensidad superior a la registrada durante el episodio de 2023-2024 y convertirse en uno de los más fuertes de las últimas décadas.

De acuerdo con la evaluación de Metsul, el calentamiento de las aguas superficiales en la franja ecuatorial del Pacífico avanzó con rapidez durante las últimas semanas y ya cumple con los criterios necesarios para considerar iniciado un nuevo episodio de la fase cálida del fenómeno ENSO (El Niño-Oscilación del Sur). Aunque la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) todavía no formalizó esa declaración, diversos indicadores muestran que el proceso está en marcha.

más Noticias
image

Las mediciones más recientes revelan anomalías positivas de temperatura en la región Niño 3.4, la referencia internacional para monitorear El Niño, y un fuerte calentamiento frente a las costas de Perú y Ecuador. En algunas zonas del litoral peruano se registraron temperaturas del mar varios grados por encima de los valores habituales, una señal que los especialistas consideran consistente con una rápida intensificación del fenómeno.

Otro de los indicadores observados por los meteorólogos es el Índice de Oscilación del Sur (SOI), que refleja cambios en la presión atmosférica sobre el Pacífico. Los valores registrados en las últimas semanas muestran un marcado acoplamiento entre océano y atmósfera, una condición clave para consolidar un evento de El Niño.

Qué puede pasar en Uruguay

Para Uruguay, la llegada de El Niño suele estar asociada a temperaturas superiores a lo normal durante el invierno y a un aumento de las precipitaciones, especialmente entre setiembre y enero en el norte del país. La presidenta de Inumet, Madeleine Renom, señaló que si bien todavía no se conoce la intensidad que alcanzará el fenómeno, consideró que es "claro" que 2026 será un año Niño a nivel global. También indicó que los efectos podrían extenderse hasta abril de 2027, con lluvias por encima de lo habitual en buena parte del territorio nacional.

Los mayores impactos suelen sentirse durante la primavera y el comienzo del verano. En ese período, las lluvias tienden a ubicarse por encima de los valores normales, especialmente entre octubre y diciembre, e incluso pueden extenderse hasta enero. Los especialistas señalan además que los efectos suelen ser más notorios al norte del río Negro.

Embed

Un fenómeno con impacto global

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que existe una alta probabilidad de que El Niño se instale plenamente entre junio y agosto y que se mantenga activo durante buena parte de la segunda mitad del año. El organismo señaló que el fenómeno suele elevar las temperaturas globales y aumentar la frecuencia de eventos meteorológicos extremos, como olas de calor, lluvias intensas, inundaciones y sequías.

Según la OMM, el nuevo episodio podría contribuir a que 2026 se ubique entre los años más cálidos registrados y generar impactos en distintas regiones del mundo, desde Sudamérica hasta Asia y Oceanía.

En Brasil, Metsul proyecta que los efectos serán diferentes a los observados durante el último gran evento de El Niño. Las estimaciones preliminares apuntan a lluvias superiores a lo normal en áreas del centro-sur del país, especialmente en los estados de Paraná y Santa Catarina, donde podrían registrarse acumulados significativos durante las próximas semanas.

Aunque todavía existe incertidumbre sobre la magnitud final del fenómeno, organismos internacionales y centros meteorológicos coinciden en que el Pacífico atraviesa una rápida transición hacia condiciones de El Niño, con potencial para modificar los patrones climáticos globales durante los próximos meses.

Temas:

El Niño Metsul Inumet

Seguí leyendo