El exembajador de Uruguay en Brasil, Guillermo Valles, analizó el escenario político e institucional del gigante regional y alertó sobre la falta de definiciones económicas y la creciente judicialización del proceso electoral, que este domingo tendrá la primera vuelta, con el el presidente Luis Inácio Lula da Silva y Flavio Bolsonaro encabezando la contienda.
Valles, diplomático de carrera y que se retiró tras 50 años de servicio exterior en mayo del año pasado, expresó una profunda inquietud por el deterioro del clima institucional y la polarización política que atraviesa el país vecino. Según explicó, las fricciones entre los poderes del Estado y la falta de certezas programáticas tendrán consecuencias para la economía uruguaya en el mediano plazo.
"Vamos a tener un período de incertidumbre grande en nuestro principal vecino, y eso tiene impactos de todo tipo, incluyendo impactos económicos en Uruguay", afirmó Valles durante su participación en el programa Todo un tema, transmitido por el canal de streaming de El Observador.
El diplomático —que fue embajador ante Brasil entre 2020 y 2025— remarcó que la sociedad y el sistema político uruguayo suelen desatender los fenómenos del norte: "Todo lo que sucede en Brasil nos afecta mucho desde el punto de vista político, económico, social y climático. A veces no lo tenemos presente. Soy muy crítico de nuestra fijación natural con el Río de la Plata y con la política de Buenos Aires; muchas veces no entendemos la profundidad real de nuestra relación estratégica con Brasil".
El rol del Supremo Tribunal Federal y el riesgo de deslegitimación
Durante la entrevista, Valles puso especial énfasis en el protagonismo que ha adquirido la justicia brasileña, en particular el Supremo Tribunal Federal (STF), al que describió como un actor con un nivel de intervención inédito en la vida partidaria, parlamentaria y del Poder Ejecutivo.
"A mí me intranquiliza mucho el rol que está jugando el Supremo Tribunal Federal; el intervencionismo de la corte constitucional no solo se da en el ámbito judicial, sino también en el sistema electoral, en la dinámica parlamentaria y hasta en las decisiones del Poder Ejecutivo. Las tensiones que se observan en el más alto órgano judicial brasileño son algo que jamás podríamos comprender si intentamos mirarlo con lentes uruguayos", señaló.
Consultado sobre las posibles derivaciones de los comicios, el exembajador advirtió que el nivel de confrontación institucional y social podría amenazar la aceptación pacífica de los resultados en las urnas: "Están dadas las condiciones para que de alguna manera se pueda legitimar una postura contraria al reconocimiento del ganador, independientemente de quién sea el derrotado. Existe un clima de sospecha e interpretación cruzada sobre la interferencia en el sistema electoral de uno y otro lado".
Para ejemplificar la difusa línea entre la política partidaria y las altas cortes, Valles mencionó situaciones recientes como la solicitud de investigaciones a cargo del ministro del STF y extitular de Justicia, Flávio Dino, y los posteriores respaldos públicos en actos de masas por parte del presidente Luiz Inácio Lula da Silva: "Son expresiones en las cuales suena sumamente extraño que se reconozca y se reivindique como un actor político a una de las figuras más activas dentro del tribunal constitucional. No hago consideraciones partidarias; marco con preocupación un clima institucional complejo".
Falta de certezas económicas e impacto bilateral
Más allá de la contienda retórica y judicial, Valles subrayó que la principal amenaza para los socios del Mercosur radica en la ausencia de definiciones programáticas sobre el rumbo económico de Brasil. En ese sentido, contrastó la actual coyuntura con procesos anteriores en los que las fuerzas políticas buscaban calmar tempranamente a los mercados internacionales.
"No sabemos quiénes van a conducir la economía. Cuando Jair Bolsonaro fue electo en 2018, tenía una figura icónica de antemano como Paulo Guedes, quien funcionaba prácticamente como un primer ministro económico y aportaba previsibilidad. Hoy no tenemos esa certeza", explicó.
En esa misma línea, recordó antecedentes locales: "En Uruguay, los gobiernos de izquierda dieron tempranamente demostraciones claras de cuál era el norte y quiénes iban a ser los ejecutores de las políticas; recordemos por ejemplo las señales de Tabaré Vázquez en Nueva York para brindar certezas a nuestro pequeño mercado. Que un país de la escala continental de Brasil no lo haga resulta sumamente inquietante".
El exjefe de misión diplomática puntualizó que tener a la mayor economía de América del Sur en una situación de inestabilidad funcional terminará repercutiendo en el comercio exterior, la inversión extranjera directa y las cadenas logísticas compartidas: "Tener un gigante al lado nuestro en una situación de inestabilidad institucional representa un desafío mayúsculo. Brasil es lo suficientemente grande y poderoso como para seguir adelante, pero no es una elección cualquiera debido a la polarización y al cuestionamiento permanente entre los poderes".
El desafío diplomático para Uruguay: la necesidad de neutralidad
Frente a la posibilidad de que la inestabilidad interna en Brasil se prolongue en el tiempo, Valles recomendó cautela a la Cancillería uruguaya y a los líderes políticos locales, instando a preservar una línea de estricta equidistancia regional.
"¿Cuál es el estado de la relación de los candidatos con Estados Unidos y cómo juega ese vínculo frente a Argentina? Hay una preocupación muy grande y los uruguayos vamos a tener que ser extraordinariamente cuidadosos en la gestión diplomática, más allá de las simpatías que algunos puedan tener por el vecino argentino o por el brasileño. Se requiere una gran equidistancia", sostuvo.
El exembajador concluyó que el ciclo de tensiones en Brasil no se resolverá de manera automática tras el escrutinio final: "Esto no termina el primero de noviembre. Si le sumamos a la polarización política una situación de inestabilidad donde el Supremo Tribunal Federal y el Congreso están bajo permanente cuestionamiento, el escenario que se proyecta para los próximos meses exige un seguimiento atento y prudente desde Uruguay".