La Intendencia de Montevideo (IM) comenzó este lunes 17 de agosto un plan para ordenar la venta en la vía pública en Paso Molino y Belvedere, con foco principalmente en la avenida Agraciada y sus calles aledañas.

La primera medida implica que los vendedores deberán retirar obligatoriamente todos los días las estructuras, carpas, escaparates y demás materiales utilizados para sus puestos una vez finalizada la jornada comercial.

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De esta manera, la comuna busca terminar con la presencia durante las 24 horas de estructuras fijas que ocupan parte del espacio peatonal.

El plan tendrá una segunda etapa a partir de setiembre, cuando comenzará un proceso de regularización individual de los vendedores ante el Departamento de Desarrollo Económico de la Intendencia.

Qué cambia para los puestos de venta callejera en Paso Molino

Además del retiro diario de las estructuras, la Intendencia realizará tareas de fiscalización para liberar determinados puntos considerados críticos para la movilidad.

La medida alcanza a rebajes de cordón y rampas de accesibilidad, dársenas de estacionamiento y refugios de paradas de ómnibus, con el objetivo de garantizar la circulación de peatones y, particularmente, de personas con movilidad reducida.

Según informó la comuna, la intervención busca también mejorar la visibilidad y los accesos a los comercios establecidos y ordenar la circulación de personas en uno de los principales centros comerciales de Montevideo.

Para los vendedores callejeros, en tanto, la administración pretende establecer un marco de trabajo que avance hacia la regularización formal.

La Intendencia dice que el plan "no es expulsivo"

La comuna sostuvo que la aplicación de las normas sobre el uso del espacio público se realizará de manera gradual y teniendo en cuenta la situación socioeconómica de quienes trabajan en la zona.

El prosecretario general de la Intendencia, Diego Olivera, señaló que "reconocemos que, tras la pandemia y el impacto en el mercado laboral, muchas familias encontraron en la venta callejera un sustento legítimo".

En ese sentido, afirmó que "la respuesta institucional no es expulsiva".

Según explicó, el plan combina el ordenamiento del espacio público con alternativas para los vendedores, entre ellas la regularización formal, la reubicación en zonas que no estén congestionadas o la posibilidad de revincularse con el empleo formal mediante programas de capacitación y desarrollo económico y social.

Qué pasará a partir de setiembre

La primera etapa, que comenzó este 17 de agosto, se concentrará en el desmonte obligatorio de los puestos al finalizar cada jornada.

A partir de setiembre comenzará la segunda fase, que incluirá un proceso de regularización individual ante el Departamento de Desarrollo Económico.

La Intendencia dará además un período de adaptación para que los vendedores puedan adecuar los puestos a la normativa vigente, tanto en lo referido a los lugares habilitados como a los rubros de mercadería que pueden comercializar.

Reparación de veredas, limpieza e iluminación

El plan estará acompañado por otras intervenciones en Paso Molino y Belvedere.

La Intendencia anunció que realizará reparaciones de veredas y mejoras en la señalización, además de operativos de limpieza profunda e hidrolavado que podrán realizarse durante la noche una vez que sean retirados los puestos.

También está previsto reforzar la iluminación mediante la Unidad Técnica de Alumbrado Público (UTAP).

Los trabajos serán coordinados entre los equipos centrales de la Intendencia, el Municipio A y el Centro Comunal Zonal 14.

La comuna enmarca el ordenamiento en un proceso más amplio de transformación de la zona, que incluye nuevos desarrollos comerciales, las obras de modernización del estadio Belvedere de Liverpool y la recuperación del sistema ferroviario.

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