“Que el Santo Padre haya decidido llegar a América Latina por Uruguay y (...) como habrán visto en este recorrido y las horas de cansancio que tienen de vuelo, la alegría de una parte importante del pueblo uruguayo se está expresando en las calles”, les agradeció Sánchez a los altos representantes de la Iglesia Católica, acompañado del canciller Mario Lubetkin, el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, el ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, y el embajador ante el Vaticano, Juan Raúl Ferreira.
“Nosotros hemos tenido históricamente con el Vaticano relaciones diplomáticas muy amigables y en un mundo tan difícil, tan complejo, donde se están armando muchos los poderosos (...), ocasionan guerras, sufrimiento, hambre y miseria, naturalmente para un pequeño país como el Uruguay alzar la voz para que exista paz, espacios multilaterales”, continuó el secretario de la Presidencia.
“Reconocemos en las acciones de su Santidad ese esfuerzo por contribuir a la concordia y a que haya diálogo”, señaló Sánchez y enfatizó en la necesidad de que “la humanidad tenga un horizonte de esperanza distinto”.
En el correr de la mañana, el secretario de la Presidencia había publicado en sus redes sociales imágenes recordando su infancia en el Barrio Municipal y su vínculo con la Iglesia Católica como sus orígenes en la “militancia”. En una de ellas se lo ve tomando la comunión en la Gruta del Lourdes acompañado por su madre, que es cristiana, y por su padre, que era comunista.
El jerarca del MPP irá este sábado con su madre a la parroquia del Borro para la visita del Papa León XIV a Casavalle. Y justamente para dedicárselo a ella, más allá de haber perdido la fe, Sánchez aprovechó su encuentro este viernes con el papa para pedirle que le bendijera una medalla con la Virgen de Lourdes.
El secretario de la Presidencia le pidió que bendijera una medalla para su madre
Presidencia
Encuentros con ministros y con líderes partidarios
León XIV y Orsi mantuvieron luego una segunda reunión rodeados por las delegaciones de sus respectivos gobiernos. El Santo Padre, según contó el ministro Mahía a El Observador, ponderó el trabajo de los colegios católicos en los barrios más humildes. Sobre ese tema hablaron tanto él como el director nacional de Educación, Gabriel Quirici, quien se incorporó para el encuentro.
En una reunión que tuvo mucho de “cordial” y de “protocolar”, las dos delegaciones reforzaron –al igual que ya lo habían hecho ambos jefes de Estado en sus discursos– en su mensaje de paz y en procura del multilateralismo.
Mahía, quien se define como “agnóstico” pero que lleva el nombre de su tío abuelo sacerdote y cuya madre tiene parentesco con el histórico obispo Jacinto Vera, destacó el discurso “bastante aggiornado” del papa “a los problemas de la sociedad y en una línea similar a su antecesor” Francisco en su “sensibilidad social”.
Luego de esa instancia, Orsi convocó a representantes de los principales partidos políticos para presentarlos ante el papa. Era una idea que el mandatario tenía desde hace varios meses. Ya en su discurso minutos antes había hecho referencia al Uruguay como un país donde gobierno, expresidentes y ciudadanos pueden estar “todos juntos, en paz y con alegría”.
Si bien la idea inicial era que hubiera un representante por partido, el senador colorado Pedro Bordaberry le había expresado a Orsi su interés en estar presente durante el intercambio. Tras el visto bueno del secretario general del Partido Colorado, Andrés Ojeda, se sumaron también la senadora Blanca Rodríguez –en representación del Frente Amplio junto a Fernando Pereira– y el diputado Rodrigo Goñi –en representación del Partido Nacional junto a Álvaro Delgado–. También estaban Pablo Mieres, del Partido Independiente y Guido Manini Ríos, de Cabildo Abierto.
Al ingresar, Bordaberry, quien es muy católico, hincó la rodilla en señal de respeto al Santo Padre.
Fernando Pereira, quien es creyente, le pidió al papa León que le bendijera un rosario para obsequiarle a Hugo Barretto, subsecretario de Trabajo y militante del Partido Demócrata Cristiano.
Ojeda, por su parte, le entregó una camiseta de la selección uruguaya de fútbol con el nombre “León” y el número “XIV” en la espalda. El pontifice lo agradeció entre risas.
Los dirigentes en su conjunto le regalaron una medalla especialmente elaborada para la ocasión. También le preguntaron por su salud y Prevost aseguró que estaba mucho mejor.
Pereira confesó a El Observador que había quedado “conmovido” con la figura de León XIV.
“Para quienes somos creyentes es una presencia conmovedora, pero si además sumamos un mensaje pastoral en el sentido de su encíclica vinculada a la inteligencia artificial y desafiante del poder capitalista que concentra riqueza dejando a millones de seres humanos al costado del camino, es una referencia ética de un jefe de Estado además de un jefe religioso. Hay muy pocas personas en el mundo que puedan generar esa conmoción en Uruguay”, sostuvo Pereira a la salida de la reunión.
“Y creo que hoy es uno de los pocos líderes occidentales que se anima a desafiar a los gobiernos de la locura, del autoritarismo, de los insultos, de los descalificativos. Y eso, desde mi punto de vista, es una bocanada de aire para los cristianos y una referencia para la humanidad”, agregó.
El silencio del oficialismo ante la mención al aborto
Cuando en su discurso León XIV refirió a la posición de la iglesia en torno al aborto, en defensa de la vida desde la concepción, el presidente Orsi y los jerarcas del gabinete que escuchaban en primera fila se abstuvieron de aplaudir. Algunos opositores, como Pedro Bordaberry y el expresidente Luis Lacalle Herrera, sí aplaudieron efusivamente.
Consultado por El Observador, el ministro Mahía negó que haya hecho ruido en el seno del gobierno: “Lo tomé como una posición lógica de lo que es la visión institucional respecto al tema. No me sorprendió que la principal figura de la Iglesia Católica reafirme la posición dogmática en el tema”.
El presidente del Frente Amplio, por su parte, apuntó que León XIV “tiene derecho” a hacerlo. “Nosotros pensamos que son leyes que habilitan a personas que tienen decisiones tomadas a hacerlas legalmente. Incluso los cristianos que votaron esa ley y que son frenteamplistas. Mi madre murió de cáncer terminal y quería vivir hasta la última gota de vida en función de su fe cristiana y de cuidar la vida hasta el último segundo. Pero hay gente que no quiere atravesar ese dolor. Esa libertad la tiene que poder tener”.
“¿Esto quiere decir que el Papa no pueda pensar de esa manera? Eso sería, entonces, imponer un punto de vista. Lo que me parece que el Parlamento hizo, lógicamente, es darle el derecho a las personas a decidir. Y me parece que eso, en una sociedad democrática, en un país laico, es un derecho que no se le puede impedir a nadie”, opinó Pereira.