El gobierno de Yamandú Orsi aspira a que en el año 2029 ya esté funcionando a pleno el sistema por el que los uruguayos cobrarán dinero por los envases de plástico y de vidrio “no retornables” o de un “solo uso”.
La iniciativa se arrastra desde el año 2021 cuando una serie de resoluciones del Ministerio de Ambiente dispusieron la creación de un plan junto a las empresas privadas para instalar un sistema denominado de “depósito, devolución y reembolso” similar al que ocurre con los retornables.
Aunque su avance ha sido lento y los plazos fijados originalmente se han retrasado, la presentación la semana pasada de un acuerdo con la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM) para construir en ese predio la planta que tratará los envases es señalada tanto por el sector público como el privado como una muestra de que el asunto va en serio y que pisa tierra firme.
En ese encuentro, el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, señaló que la planta requerirá una inversión aproximada de US$ 10 millones y que el inicio de las obras está sujeto a la concreción del financiamiento bancario requerido por Plan Vale, que es el nombre formal de la iniciativa.
Una vez iniciado el proceso de construcción, se estima un plazo de entre 12 y 15 meses para completar las obras y el montaje del equipamiento industrial.
Actualmente, el plan de gestión de envases ha logrado tasas de recuperación de entre 4 y 5% del total vertido tras 15 años de operación, ya que se consideran residuos, y la intención es llegar a más del 50% mediante el pago a las personas.
Se recuperarán y valorizarán envases de PET (botellas y bidones), aluminio (latas de refresco y cervezas), vidrio (botellas de refresco, cerveza, vino, whisky, licor y otras bebidas espirituosas) y MLV (vino y jugo en caja) de un solo uso y con volumen mayor a 150 mililitros.
El plan, al que accedió El Observador, detalla que los consumidores podrán acceder a un local comercial adherido denominado “punto de retorno”, para devolver el envase vacío en las condiciones que correspondan y recibir el reembolso del valor del depósito.
Los "puntos de retorno" almacenarán los envases en las condiciones establecidas hasta su retiro. Luego, para la operación del sistema de depósito-reembolso será necesario implantar infraestructura en todo el territorio nacional para el acopio, conteo y clasificación de los envases retornados.
La proyección es construir unos 39 centros de acopio y al menos dos centros de conteo en el interior del país además de la planta que estará en la UAM.
Los locales comerciales que se adhieran al plan van a tener la oportunidad de optar por un sistema de recolección automática o un sistema de recolección manual.
En el canal manual los envases son recibidos por el personal del local y almacenados en bolsas, en su forma original y se mantienen así hasta su próximo destino, a excepción de los bidones que para su aceptación deben ser compactados por los usuarios.
Los comercios que se adhieran al canal automático instalarán máquinas denominadas “RVM”, que realizan el conteo de los envases y la compactación para el caso de PET, aluminio y MLV, logrando reducir el volumen de acopio requerido. Estos comercios igualmente deben realizar la recepción de bidones de forma manual.
En la siguiente etapa se coordina el transporte de las bolsas desde los centros de acopio a los de conteo donde también se reciben los envases de otras localidades. En estos centros se procede al conteo, clasificación y compactación de los envases provenientes del canal manual de recolección, mientras que los envases del canal automático únicamente se almacenan en una zona específica hasta su traslado a la planta en la UAM.
En la planta se instalará equipamiento con capacidad para el procesamiento de todos los envases ingresados, generando como producto final fardos diferenciados por material y vidrio a granel destinados a la venta.
114 toneladas diarias
Las autoridades estiman que la planta procesará 114 toneladas por día para finales del año 2032, cuando el sistema esté funcionando a pleno. La cifra equivale a un volumen aproximado de 330 a 460 m³ diarios de material compactado y valorizable.
La planta operará seis días a la semana. El nivel de actividad estará determinado por la estacionalidad de consumo de los envases de bebida, que presenta picos en los meses de diciembre a marzo.
Al comienzo, la planta operará con una capacidad de 66 toneladas diarias. “Esta capacidad corresponde al comportamiento esperado al inicio del sistema, cuando el volumen de retorno de envases aún se encuentra en fase de crecimiento”, dice el proyecto.