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Los principales modelos climáticos internacionales comenzaron a proyectar un fenómeno de El Niño “excepcionalmente intenso” para fines de 2026, con anomalías en la temperatura del océano Pacífico que podrían ubicar al evento entre los más fuertes registrados en los últimos 150 años, según un informe publicado por el organismo meteorológico brasileño Metsul.

La última actualización del modelo climático del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF) elevó las proyecciones de calentamiento en la región Niño 3.4 del Pacífico ecuatorial central-oriental. Las estimaciones actuales muestran anomalías cercanas a +3,2 °C para finales de 2026, por encima de los +2,8 °C previstos en abril.

De confirmarse esas proyecciones, el episodio podría superar en intensidad a los eventos de 1997-1998 y 2015-2016, considerados hasta ahora entre los “Super El Niño” más fuertes de la historia reciente.

Qué dicen los modelos climáticos

El ECMWF sostiene que el calentamiento del océano Pacífico se aceleró en las últimas semanas debido a una mayor transferencia de calor hacia la superficie marina. Además, se prevé un nuevo episodio significativo de vientos del oeste en el Pacífico hacia fines de mayo, lo que podría intensificar aún más el fenómeno.

A su vez, el modelo climático CFS de la NOAA, la agencia meteorológica de Estados Unidos, también proyecta un evento extremo, con anomalías superiores a +3 °C bajo el antiguo índice ONI y superiores a +2 °C bajo el nuevo índice RONI, valores que igualmente lo ubican dentro de la categoría de “Super El Niño”.

Los modelos prevén que el fenómeno se fortalezca especialmente entre septiembre y noviembre, coincidiendo con la primavera del hemisferio sur. Algunos escenarios incluso muestran anomalías cercanas a +3,8 °C.

El fenómeno podría llegar antes de lo habitual

Metsul indicó que las condiciones de El Niño podrían establecerse ya entre mayo y junio, antes del período más frecuente de formación, que suele darse en la segunda mitad del año.

El principal indicador es la presencia de una “Onda de Kelvin” en las profundidades del Pacífico ecuatorial: una extensa masa de agua cálida que avanza hacia Sudamérica y que podría emerger a la superficie en las próximas semanas, acelerando el calentamiento oceánico.

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Según la consultora, el acople entre océano y atmósfera podría consolidarse rápidamente durante el invierno, permitiendo que El Niño alcance gran intensidad mucho antes de lo habitual.

Qué impactos puede tener

El informe advierte que los mayores efectos del fenómeno se sentirían en la segunda mitad de 2026, especialmente entre setiembre y noviembre.

En el sur de Brasil, El Niño suele estar asociado a lluvias por encima de lo normal, tormentas severas, inundaciones y una mayor frecuencia de ciclones. También se esperan temperaturas superiores a la media.

En contraste, en el norte y noreste brasileño el fenómeno suele provocar déficit de precipitaciones, sequías y aumento del riesgo de incendios forestales.

Qué es El Niño

El fenómeno de El Niño ocurre cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial se calientan más de lo habitual y los vientos alisios del este pierden intensidad. La fase opuesta se denomina La Niña, caracterizada por temperaturas oceánicas más frías y vientos más intensos.

Estos episodios suelen repetirse cada tres a cinco años y tienen efectos sobre el clima global, pudiendo alterar los patrones de lluvias, temperaturas y tormentas en distintas regiones del planeta.

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