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El presidente Yamandú Orsi homologó los fallos de dos tribunales de ética de la Armada que señalaron que dos de sus oficiales cometieron faltas éticas muy graves en el marco de la desaparición de 57 toneladas de carne, pero al mismo tiempo recomendaron no aplicar las sanciones más graves, como la baja.

Se trata de los Tribunales Especiales de Ética y Conducta Militar a los que fueron sometidos dos capitanes de navío –Fernando Varietti y Raúl Nieto- que aparecen señalados en la investigación administrativa que la Armada realizó para aclarar este caso, cuya investigación penal se encuentra en manos de la fiscal de delitos económicos Sandra Fleitas.

Aquella investigación administrativa concluyó que Varietti y Nieto incurrieron en “faltas disciplinarias muy graves, pasibles de baja como sanción”.

Sin embargo, el tribunal al que fue sometido Varietti y que fue homologado por el presidente Orsi concluyó que si bien cometió una “falta ética muy grave” que lo “afecta seriamente desde el punto de vista ético y moral”, es un “hecho aislado” y es recomendable “no aplicar la baja como sanción”. Las recomendaciones de no darle la baja o de no quitarle los beneficios no son vinculantes.

Según fuentes de la Armada, Varietti pidió el pase a retiro, pero éste no le fue otorgado aún. En setiembre revistaba en el Estado Mayor de la Armada. Al ser homologado, las conclusiones del tribunal se sumarán a su legajo.

El tribunal de Nieto, que ya se retiró de la Armada en forma voluntaria, también encontró que incurrió en una “falta ética muy grave” que lo “afecta seriamente desde el punto de vista ético y moral”, aunque es un “hecho aislado”.

Cuando el oficial ya no revista en la fuerza, no tiene sentido que el tribunal recomiende o no su baja. Por eso se establece que en estas situaciones, lo que se debe recomendar es si se le deben quitar o no los derechos de los que gozan los retirados. En el caso de Nieto, el tribunal recomendó no quitarle esos derechos.

Cuando los hechos investigados, Varietti era el subjefe del Servicio de Aprovisionamiento de la Armada, mientras que Nieto era jefe de la sección Suministros.

Los Tribunales de Ética fallaron el 16 de junio de 2025, pero sus fallos recién fueron homologados por el presidente Orsi y la ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, el 25 de febrero. Los reglamentos dan 90 días corridos al Poder Ejecutivo para homologar o no los fallos.

En Fiscalía el caso ya ha pasado por el despacho de tres fiscales. Fleitas, quien lo impulsa ahora, señaló que ya tomó declaración a Varietti y espero citar en breve a Nieto. La fiscal se encuentra a la espera de un informe de la contadora que comparten todas las fiscalías de delitos económicos.

Bondiola desaparecida

Todo comenzó en 2022 cuando la marinero Dayana García le contó al nuevo jefe del Servicio de Aprovisionamiento, capitán de navío Pablo Alayon, que en la contabilidad de la sección existían 26 remitos fraguados y miles de kilos de carne faltantes.

Los mandos le ordenaron a Alayon que hiciera una investigación de urgencia que concluyó que faltaban 35 toneladas de bondiola compradas y pagadas, pero nunca recibidas.

Se ordenó entonces la investigación administrativa, más exhaustiva. En este marco, se le pidió colaboración al departamento contable de la Armada. Según informó Telemundo, en marzo de 2023 la contadora Gisel Aguirre constató que las toneladas de bondiola faltantes no eran 35 sino 57,3, equivalentes a 8,4 millones de pesos.

Además, encontró otras irregularidades. Por ejemplo, que la empresa que vendió la carne, el frigorífico Saturno, no siempre respetó los precios fijados en la licitación. Se cobró más caro. “Esto resultó en la entrega de menos kilos de carne que los adjudicados de acuerdo al monto facturado y pagado a la empresa”, señala el dictamen contable.

Un tercer hallazgo de la contadora fue que se hacían “conversiones” para comprar cortes no licitados. De acuerdo a lo que declaran varios interrogados, los almirantes pedían lomo y otros cortes como colita de cuadril, asado, chorizo que se compraban descontando el saldo de bondiola, que era el corte licitado. “Eran para despedidas de oficiales, reuniones, se pedían el asado para alguna parrillada, achuras, etc”, declaró el marinero Matías Morencio, del departamento de Suministros.

Cuando estas “conversiones” ocurrían, el frigorífico fijaba por sí y ante sí el precio de los cortes no licitados.

Dice el dictamen contable: “Los precios de los cortes que se entregaban a cambio de la bondiola eran impuestos por la empresa y se pueden considerar en algunos casos muy por encima de los valores del marcado”.

Por ejemplo en setiembre de 2022 se pagaron 725 por kilo de chorizo, cuando el precio habitual en aquel momento se ubicaba entre 200 y 300 pesos.

Fernando Irigoyen, funcionario del frigorífico Saturno que fue citado a declarar, negó tales sobreprecios: “Cuando nos piden algo nosotros tratamos de conseguirlo y lo cobramos como nos lo cobran a nosotros, que es el precio al consumidor en una carnicería”.

Agregó que los pedidos de lomo eran frecuentes, sobre todo en las fiestas. Y dijo que desde 2013 Saturno abastece a la Armada.

“No aguantaba más”

En la investigación administrativa se tomó declaración a todos los participantes e implicados en la trama.

La marinero Dayana García declaró que le advirtió a Alayón de la existencia de los remitos falsos porque “sabía que era algo irregular” y “no aguantaba más la situación”.

Narró que tales remitos le habían sido dados para que los incorporara a los libros del Servicio de Aprovisionamiento por la suboficial Alicia Costa, con conocimiento de Varietti y Nieto. La investigación constató que estos remitos no se correspondían a verdaderas entregas de carne, pero igualmente fueron facturados y pagados por la Armada. Su carácter irregular queda en evidencia por múltiples vicios. No tienen el sello de la carnicería del Servicio de Aprovisionamiento (que es cuadrado) sino otro de la Armada (redondo). Su numeración no sigue el orden correlativo ascendente. Ninguno lleva la firma del encargado de la carnicería, única persona autorizada a recibir los pedidos.

Luego se descubrieron dos remitos falsos más, por lo cual el total llegó a 28.

La suboficial Costa, la única pasada a retiro obligatorio por la Armada por este caso, dijo que le entregó los remitos falsos a García cumpliendo órdenes de Nieto. Y admitió que la carne que figura en ellos nunca ingresó.

Nieto le entregó esos remitos en la plaza Cuba. “Estos remitos que firmé –declaró Costa- me los daba el capitán Nieto. Yo no controlaba las cantidades (…) Yo confiaba en la palabra del capitán Nieto”. Dijo que los firmó porque él se lo ordenó.

Según afirmó Costa, Nieto le relató que los remitos se los había dado Varietti: “Por lo que me explicó el capitán Nieto era por conversiones de carne, distintos cortes de carne de los que pertenecían a las licitaciones, era para justificar la diferencia en el precio”.

Sin embargo, la instructora de la investigación administrativa, Verónica Viaño, descartó que así haya sido. Las 57 toneladas que faltan no se explican por “conversiones”, que constituyen otra irregularidad paralela. “Se deja constancia que esa mercadería que nunca se entregó no se usó como conversión de mercadería”, anotó.

Varietti, por su parte, negó haberle dado los remitos a Nieto, negó también que quedaran saldos pendientes de carne y justificó las “conversiones” de bondiola en cortes no licitados como una práctica que se arrastra desde hace muchos años. Agregó que la falta de oficiales fue “lo que puede haber causado abusos”, porque “todo lo llevaba el personal subalterno”.

Respecto a los 26 remitos falsos, Nieto primero negó habérselos entregado a Costa, pero luego reconoció que sí lo hizo en varios casos, aunque no supo decir cuántos. Sostuvo que los había llevado por error a su casa y solo quiso devolverlos. Adujo que citó a Costa en la plaza Cuba porque estaba suspendido y no podía ingresar a su lugar de trabajo.

“Mucha grasa”

La marinera García relató que reclamó varias veces que el frigorífico enviara los saldos pendientes de las licitaciones de 2021 y 2022. Pero “la empresa se negó a mandarme las planillas y posteriormente el capitán Nieto y el capitán Varietti me manifestaron que no siguiera insistiendo”.

En las conclusiones la instructora señala: “Se advirtió oportunamente y en forma reiterada al capitán Varietti y el capitán Nieto de la existencia de saldo a entregar en mercadería de carne de cerdo congelada (bondiola)”. Pero ellos “ordenaron no gestionar más la diferencia, informando que no se realizaría conciliación al respecto con la empresa”.

Irigoyen, de Saturno, negó que no se conciliara. “Siempre conciliamos los saldos”, dijo y desestimó que haya habido algo irregular en toda la operativa.

Nieto y Varietti negaron haber dado la orden de no conciliar, y afirmaron que no hay tal crédito a favor de la Armada ya que, según ellos, las entregas licitadas fueron cumplidas totalmente por el frigorífico.

La investigación administrativa concluye con un informe del abogado Gonzalo Cuello, del departamento jurídico de la Armada: “Se acreditaron actos de apariencia delictiva, que no solo involucran a señores oficiales y suboficiales, sino a particulares, en este caso la empresa Saturno”.

Agrega que Varietti y Nieto “formaban parte de maniobras en torno a procedimientos irregulares normalizados, teniendo como partícipe a la citada empresa (…) Estas maniobras eran ejecutadas por personal subalterno por órdenes de los superiores, sin posibilidad de controvertir su cumplimento, sin perjuicio de la manifiesta apariencia irregular de los mandatos”.

También remarca “las continuadas asignaciones de compras directas a la misma empresa” y el “manejo indiscriminado por parte del frigorífico Saturno de los condicionantes de compra (…) Estos elementos no soportan cualquier análisis básico en torno a los estándares de razonabilidad jurídica y lógica, sin ser ponderados en base a un encuadre de apariencia delictiva

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