Con apenas algunas horas de diferencia, el senador Pedro Bordaberry y la bancada del Frente Amplio presentaron proyectos de ley distintos que tienen como objetivo recortar algunos beneficios de los legisladores y el sistema político.

Los senadores oficialistas propusieron ampliar los funcionarios que deben rendir cuentas de los viáticos que reciben para viajar al exterior y que les descuenten del sueldo si no devuelven lo que les sobró. También plantearon reducir a seis meses el subsidio de desempleo si no son electos de forma de equipararlo al beneficio que tiene la mayoría de la población.

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“Habría cosas que no hubiera que legislarlas, pero en la medida de que no es común para todos, la idea es justamente que esto sea una regla”, dijo el senador Daniel Caggiani.

Tras esto, el colorado fue más allá y presentó otro proyecto que directamente prohíbe los viajes al exterior de legisladores pagados por el Estado. “El que quiera viajar, que se lo pague”, dijo Bordaberry en rueda de prensa.

La presentación de los proyectos se da en momentos de baja popularidad del sistema político y críticas de la ciudadanía, principalmente en redes sociales. Los juicios negativos alcanzan al oficialismo –con el presidente Yamandú Orsi a la cabeza– pero también a la oposición, siendo el expresidente Luis Lacalle Pou el único político con saldo positivo.

“Es un guiño un poco populista pero atinado en un contexto donde oficialismo y oposición están complicados. Es interesante ver cómo los políticos van detrás de las encuestas”, señaló la politóloga Camila Zeballos ante la consulta de El Observador.

El director de Factum, Eduardo Bottinelli, coincidió en que los dos proyectos van por el mismo lado en el sentido de que en momentos de desgaste del sistema político este tipo de gestos de “recorte de privilegios no tienen demasiado costo político, son baratos de hacer y caen bien en la opinión pública en términos generales”.

Bottinelli distinguió que la propuesta del Frente Amplio es de la bancada –con Caggiani como vocero– y la de Bordaberry “más individual y de posicionamiento personal” similar a un largo tuit que realizó en febrero.

En ese entonces, el legislador cuestionó con dureza –habló de “casta”– una misión oficial de 23 personas a Ginebra en la que participaron representantes de los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial y gobiernos locales para presentar el informe de Uruguay ante el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas.

“Si bien son distintos el enfoque y el perfil, el mecanismo de fondo es el mismo. No son medidas de grandes ahorros o grandes costos en el volumen del Estado pero rinden en imagen”, agregó Bottinelli.

Caggiani subrayó que ha habido un “cambio de conducta” y ahora la mayoría de los legisladores “devuelven los viáticos”, pero es necesario dar un paso más. “Creo que sin duda eso es bueno y, al mismo tiempo, esto va a generar una regulación para todos en general. Lo importante es que cada ciudadano pueda también verlo en la página web y, sobre todo, que esto sea de uso común", agregó.

A su vez, el politólogo Mauro Casa señaló que responden a un “clima de época” ya que la desconexión entre la sociedad y la política “es muy grande”.

Algunos políticos están abriendo un “canal de escucha” con el malestar de los ciudadanos. “En poco tiempo cambió mucho la percepción de los uruguayos sobre el sistema político en general”, valoró y consideró que hay “beneficios” que se veían normales y que ahora se observan como “privilegios” desmedidos.

Puntos discutibles

Más allá de la primera valoración, Bottinelli señaló que las medidas simpáticas con la opinión pública “corren el riesgo” de visibilizar más y con una perspectiva negativa los “derechos y privilegios que tienen los políticos”.

“Ambas medidas tienen puntos a favor y puntos discutibles en sus efectos. Básicamente es cómo afecta los incentivos a personas sin capital o sin un grupo político sólido económicamente, incursionar en la política si se recortan los subsidios posteriores”, dijo.

El director de Factum consideró que la propuesta de “rendir viáticos” parece razonable por lo que puede avanzar sin problemas, pero lo “discutible” de la prohibición es la perspectiva de que “todos los viajes son innecesarios o solo muy escasas excepciones son necesarias”.

Casa, en tanto, planteó como “cara oscura” la dificultad para los partidos de reclutar cuadros preparados porque “cada vez es más duro ser político”. “Tienen estos privilegios pero estás bajo el ojo público, sometido al hate constante, que te revisen toda tu economía”, sentenció.

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