La falta de recursos de la Armada para custodiar las 350 millas náuticas que componen el mar territorial uruguayo es reconocida por todos los gobiernos, que año a año han planteado la necesidad de reforzar los controles para ejercer correctamente la soberanía.

Los pocos avances efectivos generan preocupación entre las organizaciones que se dedican a fomentar la conservación marina, las cuales vienen realizando trabajos para concientizar a la población sobre los impactos de actividades como la pesca ilegal.

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En este sentido, la semana pasada el grupo Mar Azul Uruguayo presentó en diputados sus últimos informes, que dan cuenta de actividades de pesca ilegal por parte de flotas brasileñas pero también un cambio en el comportamiento de los buques taiwaneses luego de una sanción por parte del gobierno.

El biólogo Andrés Milessi dijo ante los legisladores que el país tiene un contexto oceanográfico “único” a nivel mundial por la confluencia entre las corrientes de Brasil (que es cálida y pobre en nutrientes) y Malvinas (que es fría y rica). Las corrientes chocan en la zona y generan un marco de gran dinámica oceanográfica que transforma las 350 millas náuticas del mar territorial uruguayo en uno de los lugares más productivos y de gran diversidad.

Milessi calificó la frontera marítima con Brasil como “un colador” y señaló que en 2024 hubo más de 200 intrusiones de barcos pesqueros brasileños entrando al mar uruguayo. “Hicimos un análisis con plataformas satelitales, también con la colaboración de la Armada, y ahí se puede ver que el principal uso temporal es en el mes de marzo”, contó.

El informe completo, al que accedió El Observador, detalla que las embarcaciones provienen principalmente de los puertos de Itajaí, Torres y Laguna de los Patos, y que se trata de una flota semi-industrial integrada por buques de madera de entre 20 y 30 metros de eslora, cuya detección remota es difícil.

El monitoreo identificó 557 señales de buques pesqueros en las aguas adyacentes a la Zona Económica Exclusiva (ZEE) uruguaya. De este grupo, 97 embarcaciones protagonizaron al menos 224 incursiones de más de dos millas náuticas dentro de aguas nacionales. Estas operaciones acumularon un esfuerzo de pesca aparente de 692 horas, equivalentes a casi 29 días de faena ilegal.

Milessi señaló que junto a una economista cuantificaron las pérdidas de Uruguay por la pesca ilegal solamente con la flota que opera en el borde con Brasil. “Es una estimación por capturas. El valor al que se llegó, sumamente conservador, fue de US$ 4 millones al año”, dijo.

El biólogo consideró “significativo” el número porque las exportaciones por pesca a Brasil son de unos US$ 8 millones. “Es decir que el 50% lo estamos perdiendo con la pesca ilegal”, agregó.

La flota taiwanesa

Ante los legisladores, el referente de Mar Azul Uruguayo también detalló que en los últimos años hicieron un seguimiento de la flota taiwanesa que opera en el Atlántico Sudoccidental y utiliza “dos puertos principales: Sudáfrica y Montevideo”.

“Hace un par de años, en un trabajo articulado entre la Armada y nosotros, pudimos observar que existía un comportamiento raro de estos barcos. Cada vez que entraban al Puerto de Montevideo y salían del Puerto de Montevideo hacían como una especie de rulito -como le decimos nosotros- arriba de la restinga del pez limón. ¿Por qué? Porque ahí hay mucha abundancia de recursos. Entonces, empezamos a analizar y vimos que efectivamente estaban haciendo pesca ilegal; pesca de subsistencia, de bajo monto, pero estaban realizando pesca ilegal en nuestro mar”, contó.

Milessi detalló que la Armada interceptó un barco en un operativo con un helicóptero, que permitió demostrar –con imágenes– la pesca ilegal, ya que las fotos mostraban al personal taiwanés con unas cañas de pescar y cajones de pescado.

El buque fue multado, pero la gran novedad fue que la flota dejó de pescar en esa zona. “Fue un escarmiento porque cambiaron su comportamiento. En el año 2024, la flota operaba y pasaba por la restinga del pez limón. En el año 2025, ni siquiera pasan, y si pasan, pasan a velocidad rápida. Obviamente que aprendieron la lección”, sentenció.

Milessi pidió “modificar la legislación” ya que las multas son “irrisorias”. Al buque taiwanés lo sancionaron con US$ 55 mil, una cantidad que a su juicio es el “valor de la carnada o los víveres”.

“Si ponemos una multa de US$ 1 millón como tiene Argentina, el pescador o la empresa pesquera que quiera realizar pesca ilegal en Uruguay lo va a pensar dos veces. Está claro que US$ 1 millón es una cifra significativa; US$ 50.000, no. Para nosotros, US$ 50.000 es mucha plata, pero para una empresa pesquera que viene a pescar desde Vigo, España, desde Portugal, desde Taiwán, desde China o desde cualquier otro lugar, no lo es”, sentenció.

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