"A ese boletealo, anda por la banquina”
El Observador acompañó el Operativo retorno junto con la Policía Caminera
En el medio del pesado tránsito que en la noche del 19 de enero regresaba a Montevideo, el jefe de Relaciones Públicas de la Policía Caminera, Rúben Fernández esbozó: “¡Pero la put… Yo veo esto y me caliento!”, luego de advertir como algunos autos lo pasaban por su derecha, avanzando por la banquina.
Intentó detener a uno, metiéndose también en la banquina. Le habló al aire, como dando una lección: “por ahí no, vuelva al carril”. El hombre que conducía un poderoso auto rojo, redobló la apuesta e inconsciente de que el vehículo que tenía delante era el de un oficial de la Caminera, aceleró, se corrió más a la derecha y pasó a todo el mundo por el pasto.
Eso fue demasiado para Fernández, que tomó su walkie-talkie y le habló a alguno de sus compañeros asentados más adelante, les transmitió las características del auto, su matrícula y le sentenció: “boletealo que anda pasando por la banquina”.
Fernández continuó conversando con El Observador: “Viste, así maneja el uruguayo, cumple las normas cuando siente el control, si no es incumplidor”, haciendo referencia a la impresionante falta que el conductor había cometido. El jefe de Relaciones Públicas de Policía Caminera se ganó su primera gran chinche del día mientras le mostraba El Observador las entrañas de un operativo retorno. Claro, que este no era uno cualquiera ya que a esa altura de la tarde el tránsito se acercaba a romper la marca de 3.000 automóviles en la hora, cifra que considera límite de capacidad de la Interbalnearia, una cifra de vehículos que “la congestiona”.
“El primer obstáculo se da en el kilómetro 51, porque vienen desde el 80, o más atrás, yendo a 100 por hora y se topan con un semáforo, esto enlentece el tránsito y provoca embotellamientos de hasta 10 kilómetros. El problema es que vienen acostumbrados a ir rápido y de un momento al otro se topan con otra velocidad. Y en el frene y acelere, se dan los accidentes”, explicó Fernández.
Explicó que si bien los accidentes en este tipo de operativo no eran más complicados, acarrean el peligro de trancar más el tránsito, lo que genera una reacción en cadena, pues ese accidente, por ese corte, acarrea una nueva posibilidad de que haya otro accidente.
Fernández vaticinó que en el tramo que va desde el trébol de La Floresta, hasta el peaje, por el volumen de autos que esa hora, las 20:00, ya había dado un inusual 2.626, seguramente un accidente se vería. “Vas a ver que entre el 51 y el 34 algún accidente vamos a ver”, vaticinó. Efectivamente, así fue.
Una frenada de golpe hizo que dos autos choquen. Una mujer embarazada fue atendida en el lugar, el ruido de la ambulancia se sintió a lo lejos, el tráfico se enlenteció mucho más todavía. “¿Te das cuenta lo que provoca un choque de esos?”, se preguntó Fernández. “La gente no tiene percepción de las posibilidades de que suceda un accidente”, dijo, explicando que es por eso que suceden. Se distraen, miran para un costado y no toman la distancia debida, “van pisando cola”, señaló.
Otro factor que ha hecho de los operativos retorno todo un hito, Fernández se lo adjudicó a la cantidad de autos nuevos que han entrado a plaza. Hizo la siguiente cuenta: “50.000 autos nuevos por año, con cada uno midiendo cuatro metros, da un total de 200.000 metros, son 200 kilómetros, es una fila de autos que va de acá a La Paloma”. Y como más autos significan más posibilidades de que haya accidentes, las perspectivas no parecen tan buenas.
Con un avión volando cargando al subdirector de Policía Caminera, pasando encima de la Interbalnearia, una grúa de la Intendencia de Montevideo preparada para quitar de la ruta a los autos que no puedan rodar, y absolutamente todos los efectivos en la ruta buscando la “seguridad en el retorno de las personas a su casa”, a las 10 de la noche por el walkie talkie a Fernández le pasaron la cifra de las 10 de la noche, “2.200”.
La noche recién estaba comenzando para los efectivos de la Caminera, que creían que terminarían el operativo a las dos de la mañana.