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Hace pocos días desembarcaron en el aeropuerto de Carrasco. Como parte de un Arca de Noé tecnicolor –a la inversa–, pingüinos, gatos, elefantes, perros de todo tipo y cocodrilos recibirán y despedirán, hasta el 15 de diciembre, a todo viajero que pase por allí y recibirán aquellos que se aventuren hasta el aeropuerto para conocerlos.

Después de viajar miles de kilómetros, los animales llegan por primera vez a Sudamérica equipados con botellas de agua, toallas, bufandas, zapatillas y el mensaje ambientalista de su creador, el artista belga William Sweetlove. De todo color, tamaño y acabado, las piezas de plástico reciclado –más de 300– representan la amenaza a la que se enfrenta el reino animal a causa de las inconciencias del hombre y su descuido por el ambiente y un mundo de recursos finitos. Uruguay es el primer país sudamericano que recibe obras del escultor, y también donde estrena algunas de sus nuevas obras.

“Hice algunas estatuas nuevas especialmente para Uruguay: las ranas, los pingüinos, los dogos argentinos y los tres gatos enormes (que pueden verse en la entrada del aeropuerto). Los animales que elijo son símbolo de una naturaleza limpia y creo que Uruguay es un país muy limpio, sin la contaminación que hay en otros países”, explica Sweetlove.

En una de las series, un dachshund de zapatillas debe atarse con un cinturón la toalla y botella de agua que le servirán para sobrevivir. Es que el agua es un elemento central en el discurso conservacionista de Sweetlove, quien la ve como uno de los objetos de mayor conflicto en un futuro próximo, cuando escasee.

El dogo argentino, un perro latino, tendrá los mismos problemas que los demás animales: pies calientes y falta de agua para beber. Hablo de un futuro en el que habrá ‘guerras de agua’, no con armas sino para controlar la naturaleza.

Sweetlove, quien insiste en “dejar un mensaje en el mundo sin contaminarlo” hace referencia a una obra del artista alemán Joseph Beuys al etiquetar sus propias obras “alimento para la mente” –food for thought–. Y es este tipo de reflexión, que busca incitar con su arte, lo que lo ha llevado a integrar el colectivo de artistas Cracking Art.

Acostumbrado a ser transgresor y rebelde desde la Bélgica católica de fines de los sesenta, Sweetlove halló el ambiente perfecto para expresarse entre los artistas italianos y belgas de la agrupación. Unidos bajo un mismo deseo por cambiar la historia del arte a través de un compromiso con el medio ambiente y el uso de materiales que evocaran la relación entre la vida natural y la realidad artificial, los artistas idearon un nombre estrechamente relacionado con el medio específico de producción que utilizan.

El nombre, Cracking, se deriva del proceso químico del mismo nombre por el cual el petróleo se convierte en plástico. El material, muy ligado a la historia contemporánea del hombre y las distintas maneras en la que esta se relaciona con la naturaleza –de manera poco positiva, claro está–, encuentra una resurrección en formato reciclado para dar forma a las obras de estos artistas Cracking.

Así se cierra el ciclo metafórico: el plástico al servicio de la naturaleza, dándole una voz y una forma literal, sea como caracoles fucsias por las calles de Francia o tortugas azules invadiendo una cumbre ambiental del G8.

Por ahora, estos seres para los que el plástico ha renacido comienzan su gira americana, que los llevará también a San Pablo y Los Ángeles. A partir del 15 de diciembre, varios pasarán a ocupar el aeropuerto de Punta del Este y el 28 del mismo mes, fecha para la que ya estará presente el creador de las obras, se realizará la inauguración oficial de la muestra para el departamento en Splendido Arte junto a Kris Ghesquiere, representante oficial de Sweetlove en Uruguay, y encargado de las próximas muestras en las Américas.

Definitivamente habrá mucho plástico reciclado por ver durante los próximos meses, algo que, si todo va de acuerdo a lo pensado por el escultor, invite a reflexionar acerca de por qué aquellos pingüinos y gatos van tan preparados.

¿Y qué le espera a William Sweetlove en Uruguay para su primera visita? “Para mi visita, del 23 de diciembre al 3 de enero, espero asistir a varios vernissages, preparar la muestra para San Pablo y aprovechar para conocer a los uruguayos, de quienes he oído muchas cosas lindas”.
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