Bromyros, fundada en 1948 como un taller metalúrgico, es la empresa responsable de la llegada del espumaplast a Uruguay como material aislante. En 1953 Theodor Thomsen, quien había llegado al país al dejar Alemania motivado por la difícil situación económica de post guerra, ingresó a la compañía como gerente general, y trajo a Uruguay un material nuevo e inexistente en el mercado: el poliestireno expandido -descubierto por la multinacional alemana BASF-, más conocido como espumaplast. En 1970 la empresa dio un giro y pasó de ser una metalúrgica a dedicarse a las aislaciones térmicas, y fue comprada por Thomsen a sus dueños originales. Uwe Thomsen –hijo de Theodor- ingresó a los 21 años y tomó las riendas de la empresa en 2003 tras el fallecimiento de su padre. La firma se volvió familiar con el ingreso de sus dos hijas: Tania, como gerente comercial, y Stephanie, como coordinadora de calidad.
“Antes el aislamiento térmico era un lujo; hoy es imprescindible”
El gerente de Bromyros habla sobre un nuevo sistema de construcción