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El analista económico argentino, Pablo Wende, conversó con El Observador sobre la realidad económica de su país y acerca del impacto que ésta siempre tiene sobre la realidad uruguaya, el papel del Mercosur –que no marcha– y la actualidad de la economía de Uruguay que, al igual que algunos expertos, observa algunos desequilibrios macroeconómicos.

Los cambios que se experimentan en la economía argentina, ¿pueden impactar positivamente en la relación con Uruguay, en relación a las trabas a las importaciones y las complicaciones en los puertos?

Por ahora no veo que se pueda distender la tensión, porque los problemas de dólares que tiene Argentina siguen estando, más allá del alivio con la cosecha de soja que repercute en la mejora de reservas. Estamos lejos todavía de encontrar una solución. Pese a estas reservas, que alcanzarán los US$ 30.000 millones en dos meses, el segundo semestre habría una sequía en la materia y Argentina va a seguir pisando las importaciones para suavizar las pérdidas. Por lo tanto, las trabas a las importaciones de los últimos años, aún con la salida de Guillermo Moreno (ex secretario de Comercio Interior), será un problema que subsistirá.

¿La situación económica de Argentina aún puede hacer mella en los bancos uruguayos?

Lo que está pasando en Argentina es una crisis económica y también financiera y cambiaria; con la suba de las tasas de interés y la devaluación de enero se controló y se estabilizó el tipo de cambio y las reservas dejaron de caer. Hay una mayor estabilidad y no veo que Uruguay se esté afectando puntualmente. Sí existe un aumento de depósitos de argentinos en Uruguay y eso se mantiene.

¿Concuerda con que Uruguay es rehén del turismo argentino?

Esto es algo histórico: la dependencia de Uruguay del turismo de Argentina se dio en la última década. No solo son los principales visitantes, sino también los más importantes compradores de real estate. Uruguay también trató de diversificar con éxito relativo la dependencia de turismo. Hubo un aumento del turismo brasileño, hay más turistas de Paraguay, más estadounidenses, más europeos. Esto es lo que debería seguir haciendo Uruguay y no solo depender de una plaza y de su humor. Los problemas de los argentinos para veranear en Uruguay se van a mantener. Vivir en Uruguay es más caro. Si el peso uruguayo se mantiene débil favorecerá a que los argentinos viajen en Uruguay.

¿Cómo observa la economía uruguaya; existen desajustes macroeconómicos como afirman algunos analistas?

Uruguay tiene una tasa de inflación que no es la de Argentina, de entre 25% y 35%, pero tampoco es la del 2% de Chile. Dentro de los países de América Latina que han combatido exitosamente la inflación, Uruguay está entre los primeros lugares. Dentro de los países que tienen una buena acumulación de reservas, crecimiento y control inflacionario, está dentro de los peores. La buena noticia es que el gobierno de (José) Mujica está al tanto, reconoce el problema y toma medidas. Evidentemente, lo que se haga para controlar la inflación traerá beneficios al salario real y al crecimiento. No es muy preocupante pero es evidente que hay trabajar para solucionarlo. Se nota que en Uruguay las cuentas públicas no cierran y que se disimulan con endeudamiento externo. En eso radica la causa principal de la inflación de Uruguay y la necesidad de devaluar la moneda como en los últimas dos meses.

¿Cómo se combina el actual aumento salarial y el control de la inflación, que ahora parece ceder, y que trajo aparejado nuevas señales de consumo en Argentina?

En la primera parte del año se dio una fuerte disminución del consumo, sobre todo, por la inflación. Al haber tanta inflación acumulada, sin aumento salarial, se registró una fuerte caída del poder adquisitivo. Todos los indicadores mostraron una caída en el primer cuatrimestre. Hubo una disminución en las ventas en las tiendas de electrodomésticos, shoppings y supermercados. Se dio además una suba de las tasas de interés que impidieron financiar el consumo. También hubo una disminución drástica de compras con tarjetas de créditos con cuotas sin interés. Recién ahora están volviendo. Para el segundo cuatrimestre, para los próximos meses, habrá un repunte del consumo en una etapa de aumentos salariales. Con las paritarias y la suba salariales, esto va a permitir que el salario se reponga lentamente; ayuda también que la inflación esté bajando. De todos modos, el consumo estará por debajo de los niveles de los últimos años. La recuperación va a ser tenue. Existirá un alivio pero el año ya está jugado. Será muy difícil que la economía argentina presente algún tipo de crecimiento en este 2014.

¿Se corre peligro en Argentina de que se vuelva a una devaluación como la de enero?

El peligro está latente, no lo podemos descartar. Es muy poco probable que el gobierno vuelva a realizar una devaluación de 6,5 a 8 pesos el dólar, de más de 50%, como la de enero pasado. No debería suceder porque una parte del atraso cambiario se solucionó con esa devaluación. Se calcula que para la segunda parte del año el gobierno no va a tener que tocar el tipo de cambio sino que realizará una devaluación al estilo de 2012-2013, gradual y con un deslizamiento cambiario mes por mes. Se cree que estará en un 1,5% mensual. Sería un error garrafal que se vuelva a permitir un atraso cambiario, cada vez que pasó Argentina terminó en crisis.

¿Qué papel jugará Argentina en el acercamiento entre el Mercosur y la Unión Europea (UE)?

Argentina ha sido un obstáculo y el principal escollo para que el Mercosur funcione. Argentina ha tenido permanentes conflictos con Brasil, y ahora con Uruguay y también con Paraguay. Argentina pone restricciones al comercio, derivadas de una situación interna muy compleja, que no tienen los otros países del Mercosur. Argentina ha violado sistemáticamente el Mercousr y ha hecho todo para que el Mercosur disminuyera su importancia. El papel común del Mercosur debe ser juntarse para negociar tratados de libre comercio con Europa, con Estados Unidos, es el modelo que funciona en el mundo de hoy, de grandes bloques comerciales.

En un nuevo contexto de la economía mundial, ¿cómo queda la región?

Un Estados Unidos más fuerte, menores estímulos monetarios, un aumento gradual de tasas, y un dólar fortalecido, presentan un desafío para la región. Es todo un cambio de contexto para América Latina que tuvo muchos años de dólar débil y unas tasas de interés bajísimas que supo aprovechar, y Uruguay es uno de los mejores ejemplos. Este cambio de contexto va a ser gradual, no dramático. Los países mejores preparados para esto, los que tengan una situación presupuestaria ordenada, déficit fiscal bajo, que no dependa del financiamiento externo, lo enfrentarán de una mejor manera. No todos están igual para enfrentar este cambio de contexto. América Latina está bien, pero con menor crecimiento en los últimos años.
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