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Apenas recibió el fallo de la Suprema Corte de Justicia contrario a la ley de Pluna, el ministro de Transporte, Enrique Pintado llamó al presidente para que disponga de su cargo y recibió su total respaldo. De todas formas, el funcionario astorista defiende la ley declarada inconstitucional y dice que cumplió con los objetivos que se había propuesto. Afirma que con la caída de la empresa, Uruguay “aprendió la lección” y entendió que no era necesario tener una aerolínea de bandera. Aquí un resumen de la entrevista con El Observador.


¿Cómo se sigue adelante tras el fallo en contra de la Suprema Corte?
Hay cuatro objetivos de la ley que siguen vigentes: la recuperación de la conectividad, la preservación de las aeronaves, el mantenimiento de las fuentes de trabajo y atender, lo más que se pueda, la masa acreedora. Uno de los objetivos lo cumplimos y la superamos: la recuperación de la conectividad. Parcialmente hemos cumplido el de las fuentes de trabajo, porque mantuvimos la certificación de pilotos y personal de cabina. Está en proceso de construcción la empresa de aeronavegación fundada por extrabajadores de Pluna y en el aeropuerto no hay nadie en seguro de paro. Gracias a la ley, hoy tenemos aeronaves que están preservadas en su valor, mantenidas, que si esto no hubiera ocurrido lo que estábamos discutiendo era el valor de la chatarra. Hay un fallo judicial de la Suprema Corte que hay que respetarlo. Lo que hicimos es consultar a la jueza respecto de qué hacer. Tenemos ofertas de compra de esas aeronaves. Deseamos venderlas y depositar el dinero en una cuenta judicial.

Por lo que veo usted defiende la ley.
El fallo de inconstitucionalidad no dice que la ley no haya cumplido esos objetivos, no refiere a ese tema. Nosotros respetamos el fallo y lo vamos a cumplir. Solo digo que, si hubiéramos seguido otro camino, el camino que planteaba la oposición de que todo fuera a la masa, no teníamos los aviones mantenidos, no teníamos empresas de trabajadores, no teníamos absolutamente nada.

¿Entonces no se arrepienten de la ley, más allá de la inconstitucionalidad?
Si una ley se declara inconstitucional no nos gusta. No lo hicimos con esa intención. La ley de impunidad, ¿cuántas veces se declaró inconstitucional? Y yo no creo que los que la redactaron la redactaban a sabiendas. Nosotros desde la oposición advertimos que eso podría ser inconstitucional, sin embargo los que redactaron esa horrenda ley siguieron adelante. ¿Se arrepintieron quienes elaboraron esa ley de haberla hecho? No, todavía la siguen reivindicando, dicen que ese fue el camino de la paz. Bueno nosotros también reivindicamos que hicimos un instrumento, aunque salvando las distancias porque no vas a comparar aviones con lo que fue el padecimiento, el dolor, las penas que provocó la ley de impunidad (por la de Caducidad).

Volviendo a Pluna. Que la ley era inconstitucional sí fue advertido.
Los gobernantes hacemos leyes y no las escribimos a sabiendas de que pueda ser inconstitucional. Tenemos que asumir riesgos. Y por supuesto que la oposición nos decía que era inconstitucional, sin hacerse cargo de los US$ 700 millones de pérdidas de Pluna durante décadas de sus gobiernos. Nos achaca todo lo malo de Pluna. Solo que ni siquiera presentaron una alternativa, y dijeron: “Nosotros no tenemos que hacer propuestas, nosotros tenemos que criticar y controlar”, está en las actas de la interpelación. Nosotros tuvimos la valentía de proponer un camino distinto. Cuando los que estaban al frente de la empresa vieron, ya no solo los juicios de Brasil, sino que no tenían plata para pagar las cosas mínimas y que podían ir presos por eso, tomaron una decisión dolorosa que nadie quiere tomar. ¿A quién le gusta cerrar una empresa? Pero también fue una gran lección. Durante siglos el Uruguay estaba convencido que su objetivo estratégico era tener una aerolínea de bandera. Pero nos dimos cuenta que lo importante es la conectividad. Y ahí dejamos de ser socios de una empresa de aeronavegación.

En 2005, cuando asume la izquierda, casi quiebra Pluna. ¿Allí se debió tomar la misma decisión?
No estábamos preparados todavía, porque estoy hablando de una evolución mental de la sociedad uruguaya. El tema aéreo le importa al 1% de la población. Nosotros no solo tuvimos el problema de Pluna. Acá se olvidan que Iberia toma la decisión de no volar más directo Montevideo-Madrid en el mismo momento casi que ocurría todo, se nos vino la noche. ¿Y qué hicimos? Gobernamos con las condiciones que teníamos. Nos unimos con el sector privado, en este caso el aeropuerto de Carrasco, con el Ministerio de Turismo, en algunas ocasiones el Ministerio de Economía, ANCAP y salimos a buscar.

Si la cuestión aeronáutica preocupa al 1% de la población por qué este tema ha generado una polémica pública tan grande? ¿Eso, cómo lo hace sentir como gobernante?
Gobernar no es una pradera llena de facilidades, es una gran carrera de obstáculos. Es apasionante y adictivo a la vez. Yo provengo del ámbito político y sé que cada error, que cada decisión, va a ser apoyada o cuestionada, según el lado del que se esté. Por parte de la oposición, se va a amplificar todo lo que se ve como negativo y se va a minimizar todo lo positivo. De parte del Frente Amplio todo lo contrario. Es parte de las reglas de juego democrático. Por lo tanto no hay decepciones personales en esto.

La contratación del abogado Ricardo Olivera fue polémica. ¿Quién eligió a Olivera y por qué?
Olivera es un abogado de prestigio. Es uno de los que conoce más de concursos en Uruguay. Se le pidieron los servicios a él como se los pudieron haber pedido a otro. Yo me crié en el barrio donde jugábamos los de arriba contra los de abajo y si se armaba una, era cuestión de estar espalda con espalda. Cuando la decisión se toma colectivamente, no importa quién tuvo la posición inicialmente. De quién fue la idea, de si estuvimos a favor o en contra, para nosotros es irrelevante. Después de que tomamos la decisión y la asumimos, la asumimos colectivamente. Y el Poder Ejecutivo tomó la resolución de contratar al que se consideraba el mejor profesional.
Y ahora que pasó todo lo que pasó, ¿qué opinión tiene del trabajo que realizó?
No voy a hacer una evaluación del trabajo porque, entre otras cosas, hubo una evaluación del presidente, y yo no opino sobre las opiniones del presidente.

El semanario Búsqueda informó la semana pasada que usted planteó al presidente la renuncia, ¿por qué?
Yo lo llamé y le plantee como presidente y como amigo que dispusiera de lo que él entendiera más conveniente para mí. Si él entendía que teníamos que renunciar, íbamos a renunciar. Si entendía que teníamos que hacer otra cosa, íbamos a hacer otra cosa. Y el presidente nos respondió que nos respalda en lo que hicimos. Eso fue el viernes de mañana, inmediatamente después de que me entero de que había habido un fallo.

¿Qué le contestó el presidente?
Que él quería seguir dando la pelea, que nos apoyaba totalmente, que me transmitía el apoyo. Y ahí le volví a reiterar que tenía el deber moral y ético de plantarle estar cosas, si no yo no iba a estar tranquilo.

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