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La noticia de la gira por Sudamérica de Paul McCartney, el músico vivo más legendario del planeta, corre por el continente y causa decepción y euforia, según desde donde se lo mire. Hasta ahora el itinerario prevé el toque en el Centenario el 15 de abril y luego en el Campín, de Bogotá, el 19. Para los días 21 y 22 hay funciones previstas en Recife. Argentina está descartada y parece que Paraguay tiene buenas posibilidades, pero el cronograma no es definitivo.

McCartney presentará en la gira los temas de su último trabajo discográfico, Kisses on the Bottom, además de alguna canción de su época con The Wings, como solista y clásicos de The Beatles.

La gira On the Run se inició en julio de 2011 y pasó de Norteamérica a Europa. Éxitos como Hello, Goodbye, Yesterday, Let Me Roll It, Penny Lane, Hey Jude, Let It Be, han sido parte del repertorio.

En cuanto a las canciones de Kisses on the Bottom, no se trata de títulos ni autores que suenen a los oídos actuales: Irving Berlin (Always), Fred Ahlert (I’m Gonna Sit Right Down and Write Myself a Letter), Billy Hill (The Glory of Love), Harold Arlen (It’s Only a Paper Moon), son parte de este último trabajo de McCartney, un homenaje a la época dorada de la canción tarareable y pegadiza.

El disco tiene también dos canciones propias inéditas, My Valentine y Only Our Hearts.
“Son las canciones en las que John (Lennon) y yo basamos unas cuantas de nuestras cosas”, revela el ex Beatle en una entrevista de Universal Music Spain. “Pensaba simplemente que esas canciones eran mágicas. Y entonces, cuando yo mismo me puse a componer, pensaba que era una maravilla la manera en que habían sido hechas. Son auténticas joyas, muy bien hechas, muy bien elaboradas, con sentido del arte y que, después, cuando los Beatles empezaron en su día a componer, estaban siempre de fondo”, agregó.

En la gira sudamericana se montará el mismo escenario de la gira europea. En el Centenario se prevé que sea sobre la tribuna Colombes, con la utilización de la Olímpica, la América y la cancha, con capacidad para 50 mil espectadores. La estructura requiere de cinco días para ser construida y dos para el desarmado.

A sus 69 años, McCartney no piensa en retirarse porque la música es su pasión y cree que se aburriría si dejara de trabajar. “Me gusta lo que hago, ese es un gran secreto, me gusta demasiado. ¿Qué voy a hacer? ¿Sentarme delante de la televisión? Realmente, me gusta”, aseguró el músico británico en conferencia de prensa en Londres.
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