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En la película The Internship (Los becarios) estrenada el domingo 7 en EEUU, los conocidos actores Vince Vaughn y Owen Wilson encarnan a dos vendedores desempleados que optan por entrar como pasantes en el gigante tecnológico Google, con la esperanza de conseguir un trabajo. La película intenta retratar la famosa cultura de trabajo de la compañía conocida por ofrecer beneficios especiales a sus empleados.
“Estamos en una especie de juegos del hambre mentales contra un montón de jóvenes genios por un puñado de empleos”. Así describe Nick Campbell (Owen Wilson) el panorama al que se enfrenta con su amigo, Billy McMahon (Vince Vaughn). Ser becarios en la multinacional es la última oportunidad de este par de cuarentones. Como el resto de sus contricantes, aspiran a un trabajo a jornada completa en una empresa en cuyas oficinas parece disfrutarse de la felicidad absoluta: comida y bebida gratis, un tobogán para descender de una planta a otra, lugares para dormir la siesta o jugar al pin pong y un paisaje idílico de bicicletas y sombrillas cuatricolor.

El film intenta mostrar que en ese ambiente tan cool también fluyen las envidias y la competitividad más descarada.Todos los personajes son víctimas de la crisis. Todos quieren demostrar que la necesidad es la madre de la reinvención y eso, no está reñido con la edad ni con los conocimientos tecnológicos para conseguir un trabajo: el entusiasmo, el empeño, ser inmune a la adversidad y conectar en equipo son claves.
Nick y Billy reflejan ese espíritu. Crecieron en los ochenta, encontraron un empleo en los noventa y siempre han vivido ajenos a las nuevas tecnologías. Son admitidos en Google porque son la cuota de diversidad de la que presumen las empresas de hoy.
Los becarios demuestra cómo se puede sacar partido del choque generacional. Estos profesionales muestran a los más jóvenes que existe un mundo real que va más allá del virtual y, con ello, confirman su efecto multiplicador como líderes. Hacen realidad las fantasías virtuales más inocentes de sus colegas y demuestran que la "googleza" no tiene tanto que ver con diseñar la mejor aplicación ni con ser un crack de las nuevas tecnologías, sino con combinarlo con las relaciones cara a cara.

Las lecciones para los encargados de RRHH podrían ser que la adversidad es la mejor excusa para generar un cambio en la vida; la diversidad hace equipos ganadores; y la actitud prevalece sobre la formación para conseguir el éxito.

La película no fue filmada en la sede de Google en Mountain View, California, sino que la 20th Century Fox prefirió realizarla en las instalaciones de la Universidad Georgia Tech en Atlanta.

Los verdaderos becarios
A raíz del estreno de la película la web Mashable la comparó cons entrevistas a exbecarios reales del gigante tecnológico para saber si la película dirigida por Shawn Levy representa realmente a sus empleados, en un artículo titulado "Cómo es ser realmente un becario en Google".

"Cuando la película lo presenta como una dura competencia, es realmente la sensación contraria", asegura Kitt Vanderwater, de 23 años, en el reportaje de Mashable, que estuvo de becaria durante dos veranos antes de que Google la contratara en 2012 como ingeniero de software.

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