Mariana Stern, una de las autoras del estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la incidencia de la carne procesada en el riesgo de contraer cáncer aseguró a En Perspectiva que su consumo diario aumenta entre un 5% y 6% las probabilidades de contraer cáncer colorrectal, "uno de los más comunes en el mundo". En Uruguay tiene mucha incidencia, "de 100.000 personas, 30 van a desarrollar cáncer colorrectal", aseguró la experta.

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La evidencia que comprueba que el consumo de carne aumentaría el riesgo de contraer cáncer se acumula desde hace décadas y "no es algo nuevo", aseguró la experta, quien recomienda no ingerir más de 500 gramos de carne semanalmente y "que la mayor parte sea fresca, no procesada", indicó.

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Stern definió las carnes procesadas como "todas las que han sido tratadas o alteradas de alguna manera para extender la vida útil o mejorar el sabor". Agregó que existe "evidencia suficiente" de una relación causal entre el consumo alto de carnes procesadas y el cáncer colorrectal, por lo que fueron clasificadas como carcinógenas.

La OMS reunió todos los estudios existentes sobre el tema y logró concluir que la carne procesada es carcinógenas y la roja probablemente lo sea.

La experta aclaró que las carnes rojas fueron clasificadas como "probablemente carcinógenas" porque, a pesar de que existe una relación entre el consumo alto y el aumento de la incidencia del cáncer, no podían descartar que existieran otro tipo de explicaciones para esa asociación.

También se refirió al hecho de que las carnes procesadas estuvieran en el mismo grupo que productos como el tabaco o el alcohol, y aclaró que esta clasificación no tuvo que ver con el porcentaje de que estos productos aumenten el riesgo de cáncer. El tabaco aumenta 20% las probabilidades de contraer cáncer, mientras que las carnes procesadas de 5% a 6%, "un aumento modesto", según Stern.


Mecanismos que aumentarían el riesgo

La experta indicó que encontraron tres mecanismos utilizados para la carne roja que aumentarían el riesgo de contraer cáncer: una molécula propia de este tipo de carnes; la acumulación de carcinógeneos en las carnes que fueron cocidas a temperaturas altas, y el surgimiento de carcinógenos en el intestino por la reacción entre la proteína de la carne y bacterias propias del intestino.

Por otro lado aclaró que el método de cría de ganado no incide en estos tres mecanismos que harían a la carne roja cancerígena, aunque -según la experta-"eso no quita que no haya factores adicionales en la carne que está criada con antibióticos y hormonas, alimentada en base a grano y no de pasto".


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