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Los jefes de servicio de las unidades de cuidados intensivos e intermedios del hospital Pereira Rossell resolvieron clausurar 10 de las 42 camas destinadas a la atención de los bebés recién nacidos, informó a El Observador este martes Wilson Guillén, presidente de la Sociedad Uruguaya de Neonatólogos y Pediatras Intensivistas (SUNPI).

Guillén aclaró que esta medida, si bien está apoyada por los trabajadores de SUNPI, no es gremial. Los trabajadores se reunirán en asamblea el próximo jueves para evaluar los caminos a seguir en el conflicto.

“En recién nacidos, de un total de 15 camas de CTI se van a atender 10 camas, las otras cinco camas no se pueden cubrir con el personal necesario. Y en intermedio de recién nacidos también, de 27 camas se pasa a trabajar con 22 camas. Es un total de 10, cinco en cada lado, que van a quedar bloqueadas, dado que no hay personal adecuado para atenderlas”, explicó.

El médico dijo que le expresaron en más de una oportunidad a ASSE que, de continuar esta situación sin resolución, probablemente había que disminuir el número de camas para adecuar las relaciones médico-paciente. Esa relación es de un profesional cada cuatro pacientes de intensivo y un profesional cada seis pacientes de intermedio. “La misma relación se mantiene para las nurses”, manifestó.

Además, en la Unidad de Cuidados Intensivos de Niños (UCIN), en la cual se pueden recibir niños de intensivo o de intermedio indistintamente, no se aceptarán más de 10 niños de CTI.

“Si ingresa el niño número 11 que requiere CTI, se tiene que derivar para afuera, porque sino no se puede trabajar en la relación adecuada”, dijo.

El médico explicó que recibieron una respuesta de ASSE el viernes. Sin embargo, la misma fue insatisfactoria. “En esa respuesta se comprometen a solucionar algunos de los puntos planteados, pero no dejan de ser promesas. Seguimos dialogando con ASSE, pero lo que nosotros queremos es que haya un resultado concreto”, finalizó.
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