"Debería haber un componente que ligue la competitividad a la pauta salarial"
El presidente de la Cámara de Industrias cuenta cómo encara un año cargado de negociaciones con el gobierno y los sindicatos, y explica cuáles son los principales problemas de la industria
Asumió en noviembre como presidente de una de las cámaras empresariales más importantes del país. Washington Corallo sabe que su rol no será sencillo, y que deberá ser una de las caras visibles de varios procesos de negociación con las autoridades de un gobierno que lleva pocos tiempo en funciones y que tiene por delante varios temas candentes, como la primera ronda de los Consejos de Salarios y las modificaciones a la ley de negociación colectiva.
Proviene de una familia que desde hace casi 100 años se dedica a la industria del vidrio. En 1917 su abuelo ingresó a esa actividad al pulir caireles de vidrio para un cliente mientras se dedicaba a su negocio, que era el pulido de medallas. Su abuelo adquirió los equipamientos necesarios y desde ese momento el trabajo en vidrio se convirtió en un medio de sustento para la familia.
El dólar se fortaleció
A nivel mundial, se ha fortalecido. Por un lado, esto es bueno para la competitividad uruguaya, mejora el acceso de exportadores y de los productos importados que compiten con los uruguayos. No hay duda que el dólar es una herramienta de competitividad, pero no es la única. Son importantes las tarifas energéticas, la infraestructura, los accesos, los costos portuarios.
En un mundo modernizado y en una industria modernizada, con la que hay que competir, se traen maquinarias modernas que permitirían a Uruguay posicionarse mejor, pero no aparece la gente capacitada. Por ende, es muy importante la educación media, la educación superior para formar nuevos técnicos para poder operar hasta un simple tractor. Tal vez, el gobierno está dando algunas señales positivas, especialmente el ministro Ernesto Murro, cuando habló de mejorar el Inefop.
Ante una nueva ronda de Consejos de Salarios, ¿cuál debería ser la pauta salarial?
Prudencia y mesura. Hay cinco escalones en la llamada capacidad jerárquica del ser humano. El primero es conseguir empleo, luego mantenerlo, promocionar lo que hace, buscar el ascenso y el reconocimiento de la sociedad. Hoy en día, –dicho por actores del gobierno–, es importante cuidar la fuente de trabajo. Y eso implica que tal vez una empresa no pueda pagar un aumento desmedido, cierre y se vaya del país. Esa gente deja de cobrar un sueldo razonable y después entran los problemas lógicos de insertarse en el mercado laboral. Entonces, entendemos que la prudencia es importantísima a la hora de establecer pautas salariales. Debería haber un componente que ligue la competitividad a la pauta salarial y desindexar de alguna manera la economía. Algo como si fuera la inflación pasada con la futura.
¿Le parece que el mensaje que ha dado el presidente Tabaré Vázquez hasta el momento ha sido de prudencia?
Entendemos que sí. Se habla del espacio fiscal. La economía genuina y legítima es aquella que se puede mantener dentro de los esquemas normales de actividad y producción. Cuando hay que agregarle factores externos para compensar la pérdida de competitividad del país, eso trae problemas porque esos factores externos son una renuncia fiscal.
¿Cómo van las conversaciones para introducir modificaciones a la ley de negociación colectiva del sector privado?
En estos días se van a empezar a juntar los actores. De hecho, nos vamos a juntar con las otras cámaras empresariales para contarles de esta negociación. Se hizo una suspensión temporaria de nuestra queja ante la OIT porque dentro de ese ámbito, de un nuevo gobierno, una nueva presidencia de la Cámara, nuevos actores en las otras cámaras empresariales, queremos dar una muestra de apoyo al gobierno, pero sí queremos que esa muestra de apoyo sea bilateral. Es decir, que sea un esfuerzo de las dos partes para buscar solucionar ese diferendo.
¿Cómo avizora la relación de la CIU con los sindicatos?
Tiene que ser lo más cordial posible. No nos vamos a poner de acuerdo siempre. Es más, vamos a discrepar muchas veces, pero lo importante es que los sindicatos, los industriales y el gobierno entiendan que Uruguay es uno solo. Y de acá se sale todos trabajando en conjunto.
Ante una nueva ley de Presupuesto Quinquenal, ¿qué se le diría al gobierno?
Que hoy tenemos un desequilibrio fiscal que no tiene sentido con el nivel de actividad que tenemos. En los libros de texto de Economía no se recomienda lo que está haciendo Uruguay. Es una opinión técnica y unánime. En los años de bonanza no hay que echarle leña al fuego, como se dice habitualmente, agregando demanda por el lado del Estado. Y en épocas de dificultades, es un rol del Estado tratar de mejorar la demanda. No utilizamos el gasto público como herramienta de suavizar los ciclos. Es como en una familia. Si una familia gana 10 y gasta 11 va a estar en problemas. Lo ideal es ganar 10, gastar nueve y guardar uno para la jubilación, que en el caso de la actividad de un país es para prever ciclos económicos adversos. Hay que saber en los ciclos altos generar reservas para que en los ciclos bajos se las pueda volcar al mercado. No nos olvidemos que nuestros principales vecinos y socios están con problemas. Y si bien Uruguay tiene una matriz bastante diferenciada en cuanto a exportaciones, también es importante no perder ese tren.
Teniendo en cuenta la situación de Argentina y Brasil, ¿cómo debería ser la política de incentivo a la industria nacional?
Mejorando la competitividad. El año pasado habíamos escuchado que iban a bajar las tarifas eléctricas en un 5%. Lamentablemente no se pudo concretar. Los técnicos de UTE habían aconsejado este año subir las tarifas en un 4%, pero se subió en 7%. Se había hablado que este año se iba a haber una rebaja efectiva de 20% en las tarifas, pero no creemos que se vaya a realizar. El precio de un commodity energético, como puede ser el petróleo y sus derivados, bajó. Pero el ajuste fue muy escaso, muy menguado. Lógicamente, dentro de los costos de una empresa, los costos energéticos van ligados directamente a la producción y distribución de sus productos, a al acceso de los productos a distintas partes del país o el exterior. Por otra parte, la industria hace años viene generando políticas proactivas, como buscar mejorar o bajar los aportes patronales. No bajar parejo para todo el mundo, pero a cierto nivel de salarios buscar que las empresas tengan un beneficio. Además, se puede estudiar sistemas de compensaciones de bonos para que se permita pagar salarios sin aportes a la seguridad social. Ese dinero no se va a Suiza a Estados Unidos, queda en el país. Entra a la masa monetaria que después genera ingresos al Estado. O sea, buscar ideas. No tenemos que inventar nada, tenemos que copiar de países que tienen buena política económica.