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El festival de Sundance abrió ayerlas puertas de su edición 2012 cargada de estrellas del celuloide y producciones por descubrir. Hasta el 29 de enero, los asistentes al certamen en Salt Lake City (Utah) podrán ver más de 110 largometrajes de 31 países –incluidos 88 estrenos mundiales– entre los que habrá seis producciones iberoamericanas que disputarán el premio de mejor drama internacional.

“El cine independiente goza de muy buena salud”, aseguró el director de la muestra, John Cooper, en la presentación de los filmes en competición, una afirmación que esconde tras de sí el impacto de la crisis económica, un desafío que a juicio de Cooper ha derivado en un aumento de la creatividad.

El factor financiero se evidencia en un incremento de películas de bajo presupuesto que aterrizan en Sundance con un reparto digno de superproducción. “Los actores famosos aprecian estar en cintas con más texturas, con más significado, y en el sistema estadounidense tener una estrella en la película ayuda a lograr financiación, así que todos salen ganando”, explicó a EFE la veterana programadora de Sundance, Caroline Libresco.

Así, en la producción sobre actividades paranormales Red Lights, el director español Rodrigo Cortés, contó con Robert De Niro, Sigourney Weaver o Elizabeth Olsen, mientras que el director Stephen Frears tuvo bajo su mando en su drama de casinos Lay the Favorite a Bruce Willis, Catherine Zeta-Jones, Rebecca Hall y Vince Vaughn.

La lista de actores conocidos que exhibirán sus últimos trabajos en Sundance incluye a Bradley Cooper, cuya cinta de misterio The Words cerrará el festival, así como Vera Farmiga y David Duchovny (Goats), Clive Owen (Shadow Dancer) y Richard Gere y Tim Roth (Arbitrage).
El realizador Spike Lee presentará Red Hook Summer, sobre la historia de un joven que pasa el verano con su abuelo, a quien no conocía, y Peter Jackson tendrá West of Memphis, un documental sobre un polémico caso de errores judiciales en Arkansas.

“Atraer a los famosos no es nuestro objetivo, es descubrir películas pequeñas”, insistió Libresco, preguntada sobre una posible aproximación de Sundance al glamour de festivales como Cannes o Venecia.

Las producciones cargadas de famosos no participan en la competición oficial del evento en ninguna de sus cuatro categorías (drama y documental hecho en EEUU, y drama y documental internacional) y su propósito principal es encontrar notoriedad y distribución en el mercado estadounidense.

Sí son contendientes en la sección de drama internacional A cadeira do pai (Brasil, Luciano Moura), El último Elvis (Argentina, Armando Bo), Gypsy Davy (Israel, EEUU, España, Rachel Leah Jones), Madrid, 1987 (España, David Trueba), Violeta se fue a los cielos (Chile, Andrés Wood) y Young & Wild (Chile, Marialy Rivas).

Sin llegar a pronunciarse sobre las posibilidades de cada filme, Libresco incidió en el creciente interés que ha despertado durante los últimos dos años la cinematografía chilena fuera de las fronteras del país sudamericano, con Wood y Sebastián Silva como exponentes.

Más allá de Latinoamérica, donde Libresco destacó también el buen nivel de producciones recientes de Argentina, Brasil, Colombia y México, la programadora apuntó que prestan especial atención a los nuevos trabajos que están surgiendo en Grecia, Turquía, India y países árabes.

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