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¿Cómo ve al sector ganadero?
En el largo plazo se ve que está por encima de la media histórica. Pero cuando se sale del nivel macro y se baja a la situación micro de resultados de predios, empieza a haber cosas que llaman la atención. Por ejemplo, en uno de los cuadros de las Carpetas Verdes –elaborados por Carlos Molina– referido a la evolución de los ingresos de capital para el productor en el período de los últimos 13 años, corregido por inflación, nos encontramos que en el 2013/2014 estamos entre 2% y 4% por debajo del promedio de esos 13 años, en cría y en ciclo completo. Estamos casi en el promedio del poder de compra histórico de la serie analizada, mientras que en el ejercicio 2012/2013 estábamos en dólares constantes por encima del promedio.

¿Qué explicación tiene?
Es el reflejo del costo país que hace ir desapareciendo las ventajas que tenemos, como las buenas condiciones sanitarias, la trazabilidad y el buen marketing que ha posicionado muy bien a la carne uruguaya. Es claro que hay cosas que se han hecho bien, pero cuando trasladamos esos resultados a nivel de predio cuesta que esos ingresos lleguen al productor. Incluso hay una imagen difusa de cómo se trasladan esos precios internacionales de la carne al ganadero. Por otra parte, está claro que hoy al productor le queda un ingreso de capital que está en el promedio histórico. El sector ya no está en el período de bonanza y eso lo tenemos que hacer entender al sector político. Como cualquier sector de la economía tenemos momentos buenos y momentos malos, y hoy, si bien no estamos mal, no estamos tan bien. Eso la sociedad lo tiene que entender bien.

¿Qué pasó con los números ganaderos que analiza el Instituto Plan Agropecuario (IPA)?
Fueron los números en el peor de los escenarios esperados, según los anticipos que nos hizo el ingeniero Carlos Molina en febrero pasado. En los predios de ciclo completo el ingreso de capital (producción menos costos, sin incluir renta) bajó más de 20%, cuando las previsiones eran de entre 10% y 20% de caída. A nivel de la cría, la caída de ingresos fue mayor (30%) porque fue más pronunciada la merma del precio de los terneros en zafra.

Los números de las empresas CREA no fueron tan malos.
La baja del ingreso de capital fue de 13% para todo el sector ganadero CREA. Pero hay una gran diferencia. La producción agrícola en esos predios incide mucho más que en las explotaciones que monitorea el IPA, que son netamente ganaderos. En los CREA, los predios que tienen más de 50% de ganadería lo ponen como ganaderos, pero la agricultura influye mucho. Recuerdo una transparencia donde el 40% de los predios ganaderos tenía ingresos no ganaderos de más de 20%, básicamente proveniente de la agricultura. Y eso levantó mucho los resultados ganaderos. El promedio global de ingreso de capital dio US$ 104 por hectárea, pero cuando abrimos ese ingreso a la interna de la explotación vemos ingresos de poco más de US$ 70 en la cría, de poco más de US$ 90 en el ciclo completo y más de US$ 140 en el caso de la invernada. Precisamente, los predios invernadores tienen áreas agrícolas más importantes que les mejoraban los resultados globales a las empresas.

¿Y qué significan los resultados alcanzados este año?
Hay luces amarillas. Ocurre que el productor tiene una realidad donde es poco lo que puede hacer para modificarla. Pero el productor es cauto en términos promedios y trata de anticiparse a los problemas. Por ejemplo, los analistas estaban en su momento sorprendidos por la relación flaco/gordo que apenas era superior a uno cuando estábamos en postzafra. Ocurre que los productores estaban asumiendo que el día que fueran a vender gordos a esos terneros lo iban a vender a un precio menor al que había en esos momentos. Por lo tanto, si el novillo gordo estaba en ese momento a US$ 1,90 el kilo en pie, no se animaban a comprar el ternero a más de US$ 2 el kilo.

¿La mayor preocupación de hoy?
El de la dotación ganadera. Como productor y como asesor privado siempre fui propulsor de trabajar con cargas ganaderas de medias a altas. Y yo veo que hoy hay una tendencia a nivel de técnicos relacionados al campo natural y el mantenimiento de nuestro ecosistema que postulan bajar la carga porque los campos están muy cargados y eso puede provocar una crisis en la producción. El país hace varios ejercicios que vienen aumentando su carga vacuna en andas de un clima muy benévolo que permite buenas pasturas. Pero ese clima favorable en algún momento se va a cortar y está generando un problema potencial grande. Si no tenemos la libre exportación de ganado en pie bien clara y sin ninguna traba burocrática, corremos el riesgo que en algún momento se provoque un colapso. Llevamos una generación de terneros de casi tres millones al pasado 30 de junio, otra generación que es la que nace en esta primavera y la que se va a gestar en este verano que con este clima seguramente sea otra vez la misma. El gran problema que tiene Uruguay es sacar gordo a todos esos ganados, en función de la carga alta y porque, por el millón y medio de hectáreas de la agricultura y el millón de forestación, tenemos más vacunos en mucho menos área. Y eso ha sido sustentable por el clima, pero no es sustentable a largo plazo. Eso ocurre a nivel país. A nivel de predios es cierto que no existen explotaciones de altos ingresos de capital con cargas bajas, las empresas exitosas monitoreadas por el IPA, al igual que en Fucrea, trabajan con cargas por encima de la media, pero también con campos mejorados por encima de la media. Hay que tener cuidado de no pasarse de la raya y no quedar expuesto a un potencial de riesgo grande en caso de un clima adverso.

FICHA PERSONAL

Edad
55 años
Estado civil
Casado, tres hijos
Profesión
Ingeniero agrónomo
Actividad
Productor y asesor
Hincha
De Nacional

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