Pero el cambio que está empezando tiene como protagonistas a los granos y puede llegar a los cereales con precios más postergado como trigo y arroz.
Y sus causas subyacentes pueden tener consecuencias graves de mediano y largo plazo.
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El petróleo de US$ 60 a US$ 110
La guerra ingresó a su tercer mes sin perspectivas de resolución.
, la suba de precios del petróleo de US$ 60 por barril en enero a más de US$ 110 en la última semana, un salto de 80% que en algunas zonas incluye el desabastecimiento de gasoil, ya tiene un fuerte impacto local.
A partir del 1° de mayo el nuevo aumento de 14% para el gasoil y 7% para la nafta acentúa una suba de costos que ya se hace sentir a través del precio de los fertilizantes.
Los fertilizantes nitrogenados aumentaron apenas se disparó el precio del petróleo y no se sabe hasta que nivel pueden llegar, tanto por la dependencia del gas natural para su producción como por las restricciones que pusieron países exportadores como Rusia y China más allá de las limitaciones de los países de Medio Oriente, habituales protagonistas del abastecimiento mundial.
Además, hay restricciones en el comercio de ácido sulfúrico, que es necesario para la elaboración de fertilizantes fosfatados.
A cada día que la guerra y el bloqueo persisten, también aumenta el desabastecimiento y el valor.
El precio internacional de la urea ha subido 100% en lo que va del año.
Contexto
La disparada de costos de fertilización y de combustible empieza a generar dos tipos de decisión en los agricultores: reducir el área sembrada –sobre todo cultivos exigentes en nitrógeno, como trigo y maíz- y fertilizar menos que en años anteriores, ajustando las dosis a la evolución de los precios a lo largo del ciclo del cultivo.
"Los precios tenderán a bajar cuando el conflicto termine, aunque nadie sabe a qué nuevo equilibrio", señala Daniel Bertotto, socio de la firma argentina Ingeniería en Fertilizantes.
"Difícil escapar a costos altos y a inflación en los alimentos”, dijo en Tiempo de Cambio de Radio Rural.
La semana pasada India licitó 2,8 millones de toneladas de urea a US$ 935-959 FOB por tonelada, precios que el resto del mercado ya no convalida: Brasil, Estados Unidos, Argentina y Europa dejaron de importar.
Lo que se está viendo, según Bertotto, es destrucción de la demanda.
Crece la preocupación por el clima
La incipiente sequía en Estados Unidos que está afectando al trigo con un panorama incierto en la primavera del hemisferio Norte, y para adelante un posible efecto en el clima de un Super Niño puede tener mayor incidencia en próximos meses: para Uruguay significa más lluvia, pero en el centro de Brasil y en Australia se traduce en déficits hídricos que en Australia ya están condicionado a la baja las estimaciones de la próxima cosecha de trigo, cebada y colza con fuertes bajas de área y de rendimientos esperados.
Se da por descontado que 2026 y 2027 serán años de temperaturas récord y de sequías en algunas zonas e inundaciones en otras y los cultivos que en algunos lugares ya están amenazados pueden tener disrupciones mayores en los próximos meses.
Las oleaginosas de invierno protagonistas
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Hasta hace pocas semanas la firmeza de los mercados se concentraba en los productos oleaginosos —aceite de soja, colza, girasol—, respaldados por la demanda adicional de la industria de biocombustibles.
Lo que sustituye al petróleo vale cada vez más.
El aceite de soja cruzó esta semana en Estados Unidos los US$ 1.600 por tonelada, máximos desde noviembre de 2022 y el precio del grano de soja a nivel local se encuentra en su mayor valor en más de un año, a tiempo para que los productores uruguayos capten un precio superior a US$ 400 por tonelada aunque con rendimientos que en muchos casos serán la mitad o menos que en la zafra pasada.
Con una mayor proporción de aceite, la colza es el que replica con mayor fidelidad el movimiento del crudo. Esta semana cruzó los US$ 530 por tonelada en Uruguay justo cuando comienza la siembra de invierno y la demanda de semilla permite anticipar un área récord de 350 mil hectáreas que posiblemente coloque a la colza como el principal cultivo de invierno.
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Las perspectivas de ajuste a la baja del área y de la producción de colza en Australia, amenazada por el posible impacto del Niño empiezan a ser tenidas en cuenta por los mercados: se espera una baja de producción de 19% hasta 6,2 millones de toneladas, con exportaciones proyectadas en 4,7 millones, 16% menos que en 2025.
Este jueves se sumó otro ingrediente muy esperado para la próxima zafra: cuando parecía que ya no se iba a concretar, las firmas Nufarm y LDC anunciaron un plan comercial para carinata con precio de referencia en la posición mayo de 2027 de colza en el mercado Matif de París y un descuento de US$ 25.
El cultivo empezará con una referencia de precios cercana a US$ 580 por tonelada, con recibo en Nueva Palmira y Montevideo.
La zafra pasada, la carinata, un cultivo destinado específicamente a sustituir combustibles derivados del petróleo, consolidó su crecimiento, con 35.000 hectáreas sembradas, rendimientos promedio de 1.900 kg/ha —con chacras alcanzando entre 2.200 y 2.400 kg/ha— y precios de entre US$ 500 y US$ 550 por tonelada, por encima de las referencias de la colza.
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Cosecha de colza en campos de Flores.
Foto: Juan Samuelle
Los cereales despiertan
En las últimas semanas la dinámica de precios al alza entre los granos aceiteros se extendió a los cereales.
El trigo alcanzó precios máximos desde mayo de 2024 en la Bolsa de Chicago, con una suba de 25% en lo que va de 2026 hasta US$ 257 por tonelada en la posición diciembre.
Es difícil proyectar cuánto del ascenso se vaya a expresar en Uruguay.
Una baja de área de cerca de 10% en Australia, una baja más leve en Argentina y en Uruguay no son suficientes para generar una disparada.
Pablo Della Mea, asesor en estrategias comerciales agrícolas, considera no colocar más de US$ 220/ton como referencia de planificación para el cultivo en Uruguay.
Los stocks globales de trigo son de 277 millones de toneladas, un nivel que requeriría un quiebre muy grande para que el cereal empiece a faltar.
Si bien el trigo estadounidense subió con fuerza —con 70% del área de invierno afectada por la situación de sequía—, los precios de exportación de Rusia, Argentina y Uruguay no se mueven de US$ 230 por tonelada, desacoplados de Chicago.
En Uruguay el trigo repuntó en las últimas semanas de US$ 195 a US$ 210 por tonelada.
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Pero los efectos de una fase Niño muy fuerte llegando y la guerra anticipan compras voluminosas
Países fuertemente dependientes de la importación están cerrando importantes embarques para asegurarse stocks de trigo, como Arabia Saudita que acaba de comprar 935 mil toneladas, la mayor compra desde diciembre de 2023.
La suba del trigo en Chicago consolida perspectivas para la cebada a nivel local que en abril mejoró sus referencias entre US$ 45 y US$ 50 por tonelada respecto a la zafra pasada, pasando a US$ 245 y despertando un mayor interés en la reserva de área para malterías.
El maíz en Estados Unidos ha tenido un repunte menor, de 7% desde principios de año en la posición mayo de Chicago, con picos superiores a la cotización actual de US$ 183 por tonelada.
¿Llega un ciclo de alza para el arroz?
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Cosecha de arroz en chacras próximas a Río Branco.
Foto: Juan Samuelle
El mercado del arroz permanece rezagado.
Los precios se mantienen en los niveles más bajos en cinco años en el Mercosur, Estados Unidos y Asia, pero la presión sobre los costos de producción ya está generando sustitución de área en toda Asia.
En países clave como Tailandia y Vietnam los agricultores ya comenzaron a sembrar con menos insumos.
"Prevemos una situación de oferta mundial más ajustada en la segunda mitad del año y a principios del próximo", estima la FAO, lo que podría trasladarse a un cambio de tendencia de precios en los próximos meses.
La combinación de mayores costos de producción, menor área, menor fertilización y posibles alteraciones en las lluvias monzónicas como consecuencia del Super Niño pueden cambiar el escenario del grano que tiene precios más deprimidos.
“Por ahora los precios no cambian pero se nota más demanda, al menos se está vendiendo”, explicó un industrial del norte de Uruguay.
Con una baja de área altamente probable, las señales de los próximos tres meses serán claves para la toma de decisiones de los arroceros de Uruguay.
Por ahora, el gasoil les gana.