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En 1998 Rubens Martínez dejó la empresa que había fundado en los años 80 y que desde 1990 respondía al nombre de Tiempost. La firma había sido comprada por el fondo de inversión argentino Exxel Group que tomó la decisión de prescindir de la totalidad de la dirección de la compañía. Fue invitado a regresar en 2010 y en 2013 la empresa volvió oficialmente a sus manos. “En estos últimos tres años nos hemos abocado a poner al día la empresa y relanzarla”, comentó. Martínez –contador de profesión– encabezó un equipo que reestructuró los cuadros gerenciales y mandos medios, realizó una puesta a punto tecnológica y encaró la mejora de la infraestructura física. Tiempost hoy tiene tres unidades de negocio: distribución de paquetes y encomiendas, correo postal y logística empresarial. Por mes, mueve alrededor de 200 mil bultos y unas 600 mil piezas de correspondencia. Asimismo, tiene 900 clientes corporativos. “Es entusiasmante y hay que estar bien preparado para atender todo eso”, señaló a C&N.

¿Cómo surgió la idea de fundar una empresa de este tipo?
En esa época integraba la dirección de lo que hoy se llama el grupo Prosegur. Teníamos una división de transporte de documentos bancarios que se desempeñaba a través de Transegur. Sobre fines de los años 80 vimos la oportunidad de incursionar en el transporte de paquetes porque en esa época desapareció Onda. Así fue que nació Tiempost. Formamos una unidad operativa con Transegur. Se agregó el servicio de transporte de documentación bancaria al servicio de paquetería, se trabajó bajo el nombre de Tiempost, que era más atractivo desde el punto de vista comercial. La empresa tuvo un rápido desarrollo durante los años 90. Integraba el grupo Juncadella-Prosegur. Juncadella era una empresa muy grande, de un señor que falleció y fue vendida. Tiempost fue vendida a Exxel Group. En 2001, Exxel Group desapareció. Por varios años, Tiempost fue una empresa sin empresario, sin dirección estratégica. Siguió operativa, con una estructura muy noble, un valor de marca muy importante. Se nos invitó a reintegrarnos a la dirección para tratar de reflotarla. Junto a un colega –que también había participado del proceso de fundación– retomamos la dirección y la posibilidad de adquirir el paquete accionario. A pesar de todo esto, sigue siendo la empresa de distribución interna más importante. Tenemos más de 140 puntos en todo el país y alrededor de 150 vehículos.

¿Cuáles fueron las mutaciones del negocio en casi tres décadas?
Una es la tecnología. Cuando la empresa fue vendida, no existía internet. También en el mercado laboral. Hoy es más difícil. El manejo de los recursos humanos, el reclutamiento del personal, el mantenerlo en la plantilla. Es un tema clave. Y un tercer aspecto es que se ha diversificado. Al haber crecido el consumo en estos últimos años, hay más oportunidades. Es un cambio positivo. El mercado ha crecido: se venden más cosas, se distribuyen más cosas.

¿Cómo repercutió el boom de las compras online al exterior?
Está presente, pero la gente mayoritariamente sigue comprando en comercios. Estamos atentos y ofreciendo el servicio, porque hay que entregar la cosa cuando llega a Uruguay. Hay empresas que trabajan de esa manera, y se acercan porque somos la primera opción que ofrece una gran capilaridad: llegamos a cualquier lado. Es una oportunidad de negocios. Tenemos clientes de este tipo (couriers). Aunque todavía no estamos atacando ese nicho, tenemos una alianza estratégica con DHL. Probablemente después se amplíe a otras aplicaciones.

¿Qué amenazas enfrenta el negocio?
La única cosa externa a nosotros que consideramos una amenaza contra la cual peleamos es la competencia informal.
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