"En la comedia estás un poco más desnudo que en el drama"
El actor Juan Minujín repasa los personajes que le tocó interpretar
Por Matías Castro, especial para El Observador
Todavía no sabe si será parte de la segunda temporada de El marginal, la serie argentina ambientada en una cárcel –en la que interpretaba a Pastor Peña– que se convirtió en un éxito de Netflix, y que comenzará a rodarse a fin de año con el personaje de Diosito (Nicolás Furtado) como eje.
Minujín (42) se acercó a la actuación cuando tenía 15 años, aunque recién ganó fama en el último tiempo. Probablemente haya sido conocido en Uruguay gracias al papel de Richard, uno de los protagonistas del filme Dos mas dos, con Adrián Suar, Julieta Díaz y Carla Peterson.
Después llegó su trabajo en la serie Viudas e hijos del rock and roll, (Monte Carlo TV) en la que encarnaba a un personaje que lidiaba con su homosexualidad. Sin embargo, fue en el último año cuando ganó un mayor prestigio internacional gracias a la exposición de El marginal, en la que interpretó a un policía encubierto y atrapado en la cárcel.
Esa ficción se había rodado en 2015, aunque recién salió a la luz el año pasado, por lo que desde entonces ha intercalado su carrera con otros personajes. El año pasado coprotagonizó, junto a Julieta Zylberberg, la sitcom Loco por vos (Monte Carlo TV), versión argentina de la vieja serie de Paul Reiser de la que habrá una segunda temporada.
A su vez, está ensayando para su próxima película en Buenos Aires (El recreo, de Hernán Guerschuny), en la que volverá a trabajar con Peterson y se unirá Fernán Mirás.
Pero además, en las últimas semanas estuvo en Uruguay para filmar Los últimos románticos, una comedia policial dirigida por Gabriel Drak con las actuaciones de Néstor Guzzini y Ricardo Couto.
Su rango actoral es amplio y por eso mismo no ha sido encasillado en un perfil determinado.
Sin embargo, él considera que el proceso de trabajo en medios e historias tan distintas se trata, en definitiva, de lo mismo. "Tiene que ver con comprender muy a fondo el texto y empezar a hacerse muchas preguntas sobre el personaje y la trama. Algunas me las contesto solo y otras las peloteamos con los actores, los directores, los autores o incluso los productores. En teatro tenés muchas semanas de ensayos, cosa que en
cine y
televisión no tenés, y eso te lleva a arreglártelas un poco más solo.
Pero las herramientas para trabajar y la dinámica son las mismas", contó Minujín a El Observador.
El desafío de la comedia
Loco por vos tuvo un total de 66 capítulos, que exigieron un ritmo intenso de trabajo. Y, al contrario de lo que podría parecer, el hecho de que fuera humor no alivió su trabajo. "La comedia es tan difícil como el drama, o incluso más, porque tenés que ser más preciso en algunas cosas o ser más matemático en otras", comentó este hijo de un matemático y una socióloga.
"Hacer una comedia es arduo, es difícil dar en la tecla con el personaje, con el humor y las dinámicas. En un drama hay otros elementos que juegan y el actor está un poco más contextuado; en comedia estás un poco más desnudo. Lo difícil de la comedia es que parezca fácil y natural aunque por detrás haya mucho laburo y pienso. Nunca se trata de dar rienda suelta a lo que tenés", añadió el actor.
"En Loco por vos ensayábamos mucho, los tonos, los ritmos y los silencios. En Viudas e hijos ensayábamos menos. En El marginal casi todos los guiones estaban listos de entrada. En una tira diaria corrés más, aunque igual recibís los guiones con cierta antelación. Y cuantos más capítulos hacés, más empapado estás en el personaje y jugás mejor. Esto es así sobre todo en la tira diaria, porque en las series se puede trabajar con un poco más de precisión, ya que el volumen de laburo cambia".
Románticos en el pueblo
Minujín aceptó el rol en el largometraje uruguayo Los últimos románticos por dos factores: el resto del elenco y los antecedentes del cine local. "Me interesaba la forma en que trabajaban Néstor Guzzini y Ricardo Couto. Y además hay muchas películas uruguayas que me han gustado, y por eso me decidí", contó. Entre ellas destacó 25 watts y Whisky.
Durante el rodaje, que se realizó entre Maldonado y Montevideo, se hizo visible la buena química que se había generado entre Guzzini y Minujín. "Fue un proceso en el que nos entendimos muy bien".
Los últimos románticos trata sobre dos amigos, los personajes de Guzzini y Minujín, que se mudan a Pueblo Grande, un lugar ficticio de unos 300 habitantes, donde montan una plantación de marihuana hidropónica, en connivencia con un policía corrupto. El problema estalla cuando llega el personaje que interpreta Ricardo Couto, el inspector Chassale, un policía de carrera que cayó en desgracia por una traición y terminó en ese pueblito donde aparentemente no hay nada para hacer.
A ambos lados de la cámara
Juan Minujín escribió y dirigió el cortometraje Guacho (2007) y más recientemente la película Vaquero (disponible en Netflix), cuyo guion desarrolló con su hermano Facundo Agrelo. "Vaquero fue un trabajo autoral que quería hacer desde hacía mucho tiempo. Quería hablar de un mundo particular y de cierto modo, por eso la escribí con mi hermano. Disfruto del papel de intérprete y director. Te enriquece estar del otro lado y te da otra mirada. Pero a la hora de actuar trato de entregarme y perderme en el proceso con el director. Los trabajos más ricos como actor han sido aquellos en los que pude entregarme y despreocuparme de lo demás. Es un ida y vuelta con el otro, que a veces funciona y a veces no".
Tres papeles
El marginal
El expolicía que debe infiltrarse en una cárcel con la identidad de Pastor Peña para rescatar a la hija de un juez ha sido su rol más exitoso hasta el momento.
Dos más dos
Richard fue el rol que encarnó en esta película que protagonizó junto a Adrián Suar, Carla Peterson y Julieta Díaz, en la que interpreta a un swinger que cambia de pareja junto a dos amigos de toda la vida.
Viudas e hijos del rock and roll
Entre 2014 y 2015 protagonizó esta telenovela de Telefé en la que interpretó a Segundo Arostegui, un hombre casado con una mujer pero con un conflicto sobre su sexualidad.