"En La Dulcería puedo transformar mis sueños en productos"
La reconocida cocinera, Ximena Torres, abandonó hace unos meses la televisión para enfocarse en sus negocios; tiene varios proyectos en carpeta
Cocina desde que tiene memoria. Nieta del fundador de la confitería Carreras, en la familia de Ximena Torres la comida es algo central. A los 12 años inició Delicias Caseras, un emprendimiento con el que vendía tortas a amigos de sus padres, vecinos y conocidos. Años después, trabajó de moza para conocer la parte “no romántica” de la cocina.
Además de profesionalizarse en gastronomía en varios países, estudió comunicación, sommelier y bellas artes. En 2004 fundó Chocolatier, su marca de bombones y tortas artesanales; y en 2012 La Dulcería, una tienda de dulces “para hacer sus locuras”. Conocida por su programa en Teledoce La Receta Perfecta, este año abandonó el programa televisivo para enfocarse en sus negocios.
¿Por qué decidió desvincularse de la televisión?
Estuve cuatro años en Teledoce. Fue una decisión bastante pensada y se basó, sobre todo, en la necesidad de encontrar más tiempo para nuevas cosas. Sed y ganas de emprender en distintos aspectos. Porque, a pesar de las ganas, el día sigue teniendo 24 horas. Soy la directora de La Dulcería y, si bien tengo un equipo que es genial y la mayoría de los espacios están cubiertos, la administración sigue corriendo por mi cuenta. Y el dicho “el que tiene tienda la debe atender” es cierto. Así que volví a estar más tiempo en mi cocina-oficina.
¿Cómo fue ese pasaje?
Entré porque Manuela Da Silveira, amiga de facultad, me comentó de un casting en el que se buscaba una cocinera para un programa. Fui a probar y quedé. Estuve un año en Día perfecto y, luego, me dieron un espacio propio y específico de cocina, que hasta ese entonces Teledoce no había tenido. Estuvo bueno, porque fue incursionar también en algo. En ese espacio se marcó un estilo propio, nunca fue una cocina prehecha. Todos los platos que hicimos en el programa, los empecé y terminé ahí. Si se quemaba o rompía algo, que pasara. Ese fue nuestro secreto; hacerlo súper natural y que la gente se imaginara haciéndolo en casa.
¿Cómo nace La Dulcería?
La fundé hace dos años como lugar para poder hacer mis locuras. Yo a veces me levanto con recetas en la cabeza y La Dulcería es el lugar en el que puedo transformar esos sueños en productos. En ese entonces, busqué por un tiempo un local para iniciar el negocio y no lo encontraba. Dejé de buscarlo y el lugar me encontró a mí. Yendo a comer a la casa de mis padres pasé por un local en alquiler. Antes era una zapatería y de chica llevaba mis zapatos a arreglar ahí. Al día siguiente lo reservé y, tres meses después, abrieron las puertas de La Dulcería.
¿Cuál es su rol en La Dulcería?
Como toda emprendedora hago de todo... la comunicación, el desarrollo de producto y capacitación del personal. Después tengo un equipo genial, compuesto de 11 personas, que lleva adelante todas estas ideas. Tener una jefa tan entusiasta debe ser un poco pesado, pero entretenido al mismo tiempo. No nos aburrimos. Es un equipo lindo.
¿Cómo es el paladar uruguayo?
Está cambiando, está más osado. Hace 10 años cuando saqué mi primer bombón de seis especias en Chocolatier era visto con recaudo. Todavía tiene kilómetros por recorrer y eso hace que sea interesante para el cocinero, ya que tenemos mucho para desarrollar.
¿Tiene platos osados en su local?
Sí, soy de llevar los productos que yo comería o que extraño por degustarlos en otro país. Están los productos clásicos y vamos agregando. Eso hace que sea divertido.
¿Cómo se le ocurrió fundar Chocolatier?
Significa el maestro del chocolate. En 2003, fui por un tiempo a Barcelona a estudiar a donde lo habían hecho mis parientes. Me instruí en el arte del chocolate y, a la vuelta a Uruguay, vine con moldes de policarbonato para hacer bombones. Eso era bastante novedoso, ya que, hasta ese entonces, se hacían los bombones de cortes. Entusiasmada empecé a hacer en casa. Mi primer bombón fue el de chocolate amargo y albahaca al que nombre Bacílico, el cual es el más vendido en La Dulcería.
Y Chocolatier fue surgiendo de la idea de tener en el mercado bombones que hasta el momento no existían y buscar variantes más allá del típico de dulce de leche, chocolate, almendras... Tenemos uno de albahaca, otro de cinco especias, y de romero y naranja. En ese momento era arriesgado hacer ese tipo de chocolates para e público uruguayo; hoy es más normal. Ocurre a veces que en una caja llena de bombones variados solo sean ricos tres. Cuando pensé en mi negocio, siempre dije que quería tener una caja en la que te quieras comer del primero al último.
Soy amante del chocolate porque es un producto alucinante para cocinar, es increíble, y tiene muchas propiedades.
Suele aconsejar no consumir el símil chocolate.
El chocolate 100% puro es un producto tan noble, que no solo gusta su sabor en boca, genera una sensación de agrado y uno se siente bien al comerlo. Es muy común que uno lo consuma cuando está triste por las endorfinas que genera. Por tra parte, tiene muchas vitaminas y es antioxidante, es decir, que ayuda a que los órganos envejezcan más lentos. El producto es tan completo que cambiarlo por otro similar, que es grasa con sabor a chocolate y no te aporta nada, es un desperdicio.
Está buenísimo que no se pierda, que se vuelva a valor la materia prima que lo es todo. Después lo otro lo que puede hacer es engañar. El tener la materia prima buena te asegura que además de comer algo rico te va a hacer bien.
Cocinando tanta comida rica, ¿cuida su cuerpo?
Me cuido tratando de encontrar el producto más noble con el que elaborar la comida. No creo que la dieta correcta sea contar calorías y sacar algunos productos. Creo que hay que encontrar lo que te hace mejor a ti, buscar productos los más nobles posibles. Tengo tres filosofías claras: consumir lo más local y fresco posible; comer casero; y si tiene cinco ingredientes, de lo cual tres no conocés, no lo comas. Si comes una papa que sea papa, y no papa con 20 productos agregados. Evitar los alimentos procesados.
¿Su comida favorita?
La peruana. Acabó de volver de Perú y siempre vuelvo enamorada de ese estilo de comida. En segundo lugar, la mexicana.
¿Un ingrediente favorito?
El ají en todas sus formas. Mi padre es chileno y tengo el paladar acostumbrado a lo picante
¿Qué le gusta cocinar?
A mi marido le encanta que haga todo con mar. Me llevo muy bien con el mar. Unas buenas gambas al ajillo.
¿Cuáles son sus proyectos?
Lo más a corto plazo es el mercado de La Dulcería, una feria de productos caseros y vegetales orgánicos. Con esta tienda buscamos acercar el productor al barrio, para que la gente adopte un consumo consciente. Queremos achicar la brecha que vincula al productor con el consumidor y generar un consumo de mucha confianza.
Después, a fin de fin de año saldrá un libro que hicimos con Manu Da Silveria. Básicamante es un manuel para comer y reír. Va a haber recetas, muchos piques y historias para reír. Con Manu somos muy amigas, hicimos facultad juntas. Corremos y comemos mucho juntas y, a partir de ahí, surge este manual.
También estoy con las clases para niños, Pequeños Cocineros. La doy en Del Plata cada 15 días. La idea es darle esa enseñanza a los niños. Aprender a cocinar les desarrolla su personalidad, creatividad, independencia, valorar lo que estás comiendo. El niño que aprende a cocinar desde chico es mucho más independiente y no tiene miedos. Saber valerte por vos misma, que podés estar en cualquier lado del mudno y te vas a poder alimentar, está buenísimo. Ese es el plan. Estoy muy entusiasma.