La vida profesional de Antonio Barco (59) giró siempre alrededor de los aviones y la aeronáutica. Hoy es piloto de la empresa BQB, además de ser su gerente de Operaciones.
La vida profesional de Antonio Barco (59) giró siempre alrededor de los aviones y la aeronáutica. Hoy es piloto de la empresa BQB, además de ser su gerente de Operaciones.
Barco entrena actualmente cinco pilotos que desean especializarse en el manejo de determinados modelos. Brinda clases teóricas en el simulador y las prácticas las ofrece en un avión monomotor biplaza y en otra nave bimotor, con base en el Aeropuerto de Melilla.
Son siete las personas involucradas en las actuales tareas de la escuela entre él, otros instructores, personal de mantenimiento y de desarrollo informático. Pero la idea es ir a más, y es por eso que requería de asesoramiento para darle un impulso mayor a la iniciativa.
Expansión
Impulsado por el consejo de amigos y colegas, Barco presentó el año pasado su propuesta a la organización Xeniors, la red de emprendedores para mayores de 50 años, que estaba llevando a cabo un concurso para proyectos de personas que se encuentran cerca del retiro laboral o ya retiradas.
En noviembre la iniciativa de crear la escuela de pilotos fue distinguida con el primer premio. Es por ello que Barco comenzó a recibir instrucción en cómo elaborar un plan de negocios, un plan de marketing y un plan para fortalecer la academia.
Entre las líneas de trabajo se encuentra la incorporación de un socio que se ocupe exclusivamente del mantenimiento de las aeronaves, las inspecciones periódicas y la compra de repuestos.
Por otro lado, trabaja con la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) en la posibilidad de incorporar equipamiento que permita que los simuladores cobren movimiento. Esto implica la compra de un moderno sistema con una plataforma a través de la cual el piloto experimenta en tierra los mismos movimientos que tendría el avión en el aire. Para montar esos dispositivos se alquilaría un local en el barrio Tres Cruces.
Inyección de dinero
La tercera línea de trabajo requiere encontrar socios dispuestos a aportar U$S 75.000 para importar dos aeronaves Cessna 150. Ello permitiría dejar de rentar el PA 38 Tomahawk y tener una mayor capacidad.
Barco ya encontró un inversor dispuesto a arriesgar en el proyecto parte de ese monto, pero está buscando uno o dos más para llegar a la suma total. ¿Qué ofrece? Que en un año y medio se recupera la inversión con una tasa de ganancia de entre 12% y 15%. Si bien no se trata de una suma elevada de dinero, reconoce que la falta de conocimiento en la sociedad uruguaya sobre la industria aeronáutica motiva que haya una posición conservadora.
La academia de pilotos en la nueva etapa proyectada podría funcionar con 17 personas entre instructores, personal de mantenimiento y de operaciones. Se podría importar más aeronaves y continuar con la capacitación de uruguayos y extranjeros que desean certificarse como pilotos privados, pilotos comerciales y de línea aérea.
Los pilotos privados son aquellos que vuelan con fines deportivos o recreativos y que no pueden recibir remuneración en caso de transportar personas o mercadería. Luego de esa certificación, puede capacitarse y certificarse como piloto comercial, que lo habilita a realizar trabajos remunerados de carga o con pasajeros.
Finalmente, la persona puede recibir instrucción como piloto de línea aérea, que lo habilita a transportar un número superior de kilos de carga o de pasajeros.
“La parte aeronáutica tiene una demanda nacional e internacional. Hay un nicho de oportunidad. Es un proyecto muy escalable no sólo por el número de aviones a incorporar sino a su calidad. Se puede colocar aviones para capacitación más avanzada”, argumentó Barco. De esa forma, se alcanza una parte del mercado en la cual los ingresos por hora de vuelo son más importantes, subrayó.
La hora de entrenamiento para certificarse como piloto privado ronda los U$S 120, siendo necesarias 10 como mínimo para poder pilotar la nave sin el instructor y en la vecindad del aeropuerto, y 40 para obtener esa licencia. En tanto, la hora de vuelo para piloto comercial está entre U$S 230 y U$S 250, siendo necesarias unas 200 para rendir el examen, además de las ya hechas para obtener la acreditación como piloto privado.
Finalmente, explicó Barco, aquel que aplica para piloto de línea aérea debe ser contratado por una compañía del rubro y pagar entrenamientos teóricos extra, además de horas en un simulador y otras a bordo de un avión acompañado por un instructor.