INAU alberga en hogares a 800 adultos que no tienen a dónde ir
Ferrando dijo que por esa causa no se puede atender a más menores
El Instituto del Niño y el Adolescente (INAU) aloja a alrededor de 800 adultos que reciben asistencia en sus centros por tener algún tipo de discapacidad. Algunos crecieron dentro de los centros y llegan incluso a la edad de 70 años. El problema, según el director del instituto, Jorge Ferrando, es que los recursos que se destinan a los adultos impiden atender la demanda de los menores.
La mayoría de esos 800 mayores tiene alguna discapacidad o problema psiquiátrico.
“Eso nos genera un problema importante porque al permanecer en la institución no tenemos presupuesto para ingresar a niños a los programas”, señaló Ferrando y agregó: “Recibimos muchas demandas de todo el país, de nuevos servicios, de más lugares, que no estamos en condiciones de atender”.
Si bien los hogares del INAU que más se conocen son los que encierran a los menores infractores, estos son solo 678 de las 77 mil personas que atiende el organismo rector de las políticas de infancia a través de los diferentes programas.
Otras 3.000 personas están internadas a tiempo completo en centros del INAU, lo que implica que el niño o adolescente viva en las dependencias de la institución.
INAU destina un presupuesto de alrededor de 250 millones de pesos al año para financiar a 42 centros de internación, de los que 12 son de tiempo completo, el resto parcial y dos son centros propios de la institución: Estación Esperanza y Espacio Prado, que atiende niños y jóvenes con problemas severos de salud.
Escuela Horizonte, Cotolengo Don Orione, Aldeas de la bondad y la Escuela Franklin D. Roosevelt son algunas de las instituciones que por convenio con INAU atienden a menores de 18 que tienen alguna discapacidad.
Al pasar el tiempo y en la medida que las personas que reciben la asistencia crecen y no tienen posibilidades de vivir con su familia, algunos permanecen en la órbita del INAU. Otros permanecen con sus familias y también se apoyan en las instituciones que les dan un servicio por tiempo parcial.
Quienes viven ahí, tienen personal especializado, en algunos casos realizan fisioterapia, trabajan en piscinas o con aparatos. Son “servicios especializados de alto costo, que está bien que sea así y que van incorporando nuevas tecnologías que ayudan a que les personas pueden estar lo mejor posible y que haya una rehabilitación en aquellas áreas en que esto sea más factible”, explicó.
“Nosotros tenemos esos proyectos, pero si los adultos quedan bajo presupuesto de la institución no hay posibilidad de que ingresen nuevos salvo que se ponga más dinero. Nosotros entendemos que más que un aumento de presupuesto de INAU debería darse un presupuesto a nivel del Ministerio de Salud Pública o Desarrollo Social”.
El Código de la Niñez y la Adolescencia establece que las personas con discapacidad internadas en INAU “podrán permanecer bajo su protección siempre y cuando no puedan ser derivados para su atención en servicios o programas de adultos”.
De hecho, ese era el espíritu de la institución al momento en que se creó, en 1934 bajo el nombre de Consejo del Niño. Pero luego de creado el Sistema Nacional de Salud y el Programa Nacional de Discapacidad para el INAU, ya no tiene sentido para Ferrando que los adultos permanezcan bajo su cuidado.
“Lo planteamos en el Parlamento, lo conversamos en el Ministerio de Salud Pública, con ASSE y con el Ministerio de Desarrollo Social. Todo el mundo entiende razonable lo que hemos planteado, pero hasta ahora no hubo modificaciones y aspiramos a que quizá para el próximo gobierno este tema pueda ser solucionado”, expuso Ferrando.