Para algunas personas emprender es más que una opción de negocio, es una forma de vida. Sin horarios ni feriados y de lucha constante. Pero nada de esto importa, ya que el avanzar está en su forma de ser.
Para algunas personas emprender es más que una opción de negocio, es una forma de vida. Sin horarios ni feriados y de lucha constante. Pero nada de esto importa, ya que el avanzar está en su forma de ser.
Tal es el caso de Roni Lieberman (47), y Andrés Marrero (32) que se unieron en 2012 para crear Cobros Ya, una plataforma tecnológica con el objetivo de optimizar la gestión de cobranzas de las empresas y acelerar el comercio electrónico.
En ese momento, cada uno dirigía su propia empresa ya consolidada. Lieberman fundó Memory en 1990, firma de software especializada en ayudar a las pymes a mejorar su gestión y competitividad utilizando tecnología. Por su parte, Marrero fundó en 2003 Cardinal, una agencia de publicidad que se expandió a Chile el año pasado.
Se conocieron a través de un cliente común que requería para un proyecto los servicios de ambas empresas. Congeniaron y se sintieron muy cómodos trabajando juntos. Coincidieron en identificar que la mayoría de las empresas veían la cobranza como un gran problema. Así que trabajaron en una solución para que las pymes pudieran cobrar de la misma forma que las grandes firmas.
Así, surge CobrosYa con foco en facilitar y centralizar cobranzas.
El sistema es sencillo. A través de www.cobrosya.com, cualquier organización puede registrarse y crear una cuenta gratuita en la que se ingresan los datos de sus clientes y lo que deben.
A cada deudor le llega a un código de barras y el monto a pagar a través del correo electrónico o por mensaje a su celular. Puede abonar a través de canales como Abitab, Red Pagos o un banco. Una vez que se recibe el dinero, CobrosYa lo acredita en una única cuenta bancaria que la empresa escogió previamente.
Este servicio incluye mucho más que una red de cobranza: permite monitorear, ver estadísticas de cómo viene el mes y obtener información detallada sobre la cobranza.
La empresa verifica todos los movimientos en tiempo real, elimina gastos de seguridad, no precisa inversión en tecnología ni logística.
A su vez, incorpora un valor agregado. Una de sus funciones es controlar la morosidad. Eso opera a través de una herramienta que se llama ‘cobrador virtual’, que de forma automática le recuerda al deudor, con un mensaje de texto, cuándo está habilitado a pagar una factura. Puede recibirlo un día antes de que se venza, o con la frecuencia que el usuario lo configure.
En el momento, están trabajando en la aplicación móvil de CobrosYa, para que las empresas tengan su cobranza “en la palma de sus manos”.
A modo de ejemplo, un gimnasio pequeño que tiene solo 200 usuarios solía hacer su cobranza a través de una persona en recepción que se encargaba de recibir los pagos de cuota y o a través de un banco de plaza. Pero no contaba con otras opciones de pago, ya que sumar una nueva vía de cobro requiere establecer un acuerdo previo.
Al adherirse a CobrosYa las opciones para pagar la cuota se amplían. El gimnasio en cuestión ya no tiene que hacer contratos con bancos o redes de cobranza, debido a que eso lo proporciona CobrosYa. Además, en el instante saben quiénes están al día y quiénes no. Si el deudor no paga a tiempo, de forma automática se le notifica lo que adeuda.
Para grandes y pequeñas
El servicio no tiene costos fijos. A la empresa se le cobra por cada transacción $ 38 + IVA, monto que se debita automáticamente del dinero recibido. Existen algunos precios especiales para aquellas organizaciones que manejan volúmenes muy grandes.
Según explicó Lieberman a C&N Emprendedores, se eligió ese monto porque en su momento equivalía al valor de dos boletos de bus. “Uno gastaría ese dinero si tuviera que ir a hacer la cobranza en ómnibus, sin contar el tiempo perdido u otras cuestiones. Era como un chiste, pero la idea es que sea barato”, aseguró. Ya hay 1.000 empresas registradas y operando en CobrosYa, de las cuales 300 están trabajando hace tiempo con este servicio y lo tomaron como medio principal de cobranza.
Se muestra como ideal para colegios, clubes y gimnasios, servicios de compañía, empresas que venden al interior y de e-commerce. Entre los clientes se encuentran Fiancar, Divino, Prontometal, Vida servicio de acompañantes, Clínica Prego, Saint Georges School, Escuela de Música Montevideo, San Pedro del Timote, La Isla y Groove.
Si bien en un comienzo se pensó para las pequeñas y medianas empresas que no tenían profesionalizada su red de cobranza, hoy la utilizan sin distinción. Su producto es integrador, porque es el único que permite todos los medios de cobranza, recalcó Marrero.
“Nos imaginábamos que profesionalizar la cobranza era un problema de las pymes. La realidad es que muchas organizaciones grandes, tienen una cobranza que está lejos de ser tan robusta como la solución que nosotros hicimos. Así que optan por CobrosYa”, añadió.
Sus fundadores entendieron que se cautivó a los grandes negocios por su facilidad, ya que pueden tener su dinero centralizado en una única cuenta y no en cada banco por separado. Otro factor clave fueron los recordatorios, porque mejoró la morosidad temprana, el deudor que no paga porque se olvidó de hacerlo.
Foco en la cantidad
CobrosYa apunta al volumen. El costo es bajo y, por ende, muchas pymes pueden acceder. Tienen muchos clientes chicos, con unas 40 transacciones por mes. Es el caso de un edificio que cobra sus gastos comunes a través de CobrosYa. “El volumen es lo que nos permite mantener bajos nuestros costos”, opinó Lieberman.
Por su parte, Marrero resaltó que provocaron que el cobrar no sea un tema para las empresas, con el objetivo de que puedan concentrarse en lo que saben hacer. De hecho, la única relación que tiene la empresa con el cobro es de monitoreo.
Con la filosofía de CobroYa “las cosas más geniales son las más simples”, en la herramienta se incluyen más servicios para mejorar la gestión de cobranza, pero es cada vez más amigable para el usuario.
“Creemos que tenemos un combo fuertísimo. El objetivo fue que sea algo tan completo, pero a la vez tan fácil que maravillara a quién lo usara”, contó Marrero. La aceptación de mercado parece estar validando su premisa.