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Carlos Spiller no estaba vinculado al negocio de la salud. Sin embargo, cuando llegó el momento de buscar una casa de salud para sus padres fue cuando detectó que existía un nicho de mercado, ya que ninguno de los lugares existentes le conformaban. Fue así que dio con el Grupo Ballesol que cuenta con más de 46 residencias en toda España. Luego de viajar para conocer sus residenciales decidió replicar ese modelo instalando un centro de primer mundo en Uruguay. El grupo cedió la tecnología y la capacitación, mientras que la inversión de casi US$ 9 millones para el edificio fue realizada por un grupo inversor uruguayo-europeo. Finalmente en 2009 nació el Centro Residencial LAR que, ubicado en el Buceo, cuenta con una capacidad para 100 adultos mayores, tiene cuatro pisos de habitaciones y un jardín equipado con barandas para mejor accesibilidad, en un clima de mucho respeto, en que a los residentes se los trata siempre de “usted” –o, en caso de usarse el nombre de pila, este siempre va acompañado de “don” o “doña”. Desde que comenzaron a funcionar ya recibieron más de 300 ingresos.

¿Cuál es el diferencial que ofrece LAR?
Lo que más nos diferencia son los servicios que damos. El residente tiene que estar motivado, debe estar en su habitación para descansar pero, luego, la idea es que esté haciendo actividades. Es por eso que hay una planta baja con 1.000 metros cuadrados enfocada a la realización de actividad física. Los estimulamos a todos, no se pasan el tiempo mirando televisión. Las actividades se adaptan a las capacidades tanto físicas como cognitivas de cada uno. Además de la gimnasia y el yoga, hay recreación, talleres de música y lectura y un gimnasio a disposición.
También vamos al teatro y a ver ballet y realizamos actividades intergeneracionales, como una murga que creamos para carnaval. El edificio está construido para que sea accesible; hay barandas en los baños y hasta los pisos de las habitaciones son de un material especial que es antideslizante.

¿Hay una tendencia de los uruguayos a tercerizar el cuidado de sus padres?
Me acuerdo cuando había pocos jardines de infantes y a los que mandábamos a nuestros niños nos decían que éramos unos padres horribles. Hoy es a los que no mandan a sus hijos al jardín a los que les dicen eso. Muchas veces los hijos sienten culpa por tener que tomar la decisión de que su madre o su padre vaya a un residencial. Es algo similar a lo que pasaba con el jardín 30 años atrás. En países donde esto está más avanzado, se sabe que el mejor lugar para el mayor es el residencial, los hijos lo tienen asumido, y los mayores también. Son formas de pensar de las sociedades que van evolucionando y acá, de a poco, va a pasar lo mismo en Uruguay.

¿Cuál es el costo de la mensualidad del residencial?
Cuesta $ 100 mil e incluye todo menos el servicio de peluquería y los productos de higiene personal (como pueden ser pañales y medicamentos). Además, incluye el lavado de la ropa todos los días del año, y las comidas donde tenemos refrescos o vino a disposición, y un menú que varía todos los días.

¿Piensan construir un segundo residencial en algún momento?
Está entre nuestros objetivos, pero estamos buscando un lugar. La idea es que en unos tres años pueda quedar operativo un segundo centro, porque hoy ya tenemos 70 residentes; entonces hay que pensar en expandirse en el mediano plazo.

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