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En el primer desayuno del año de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), realizado en el Club de Golf, hubo un llamado de alerta a realizar correcciones y a ganar competitividad, en un contexto regional e internacional menos favorable para la economía uruguaya. Alfonso Capurro de CPA Ferrere, Mercedes Comas de PwC, e Ignacio Munyo del IEEM destacaron como puntos centrales a tener en cuenta los problemas fiscales del país, la inflación, las próximas negociaciones salariales y los movimientos de las monedas, en especial la devaluación de Brasil.

Capurro aseguró que existe un “movimiento fuerte” de las monedas que “consolida lo que ya sucede desde junio” pasado. “Uruguay no acompañó la depreciación de Brasil y Europa, y así está perdiendo competitividad”, aseveró. Lo preocupante es el tipo de cambio real, que genera restricciones para el país. Para estar acompasado a esa realidad, Uruguay debería tener el dólar a $ 28 y así “corregir desequilibrios”. Pero “eso no va a suceder”.

El economista, quien describió que la “tónica general” en el mundo es de desaceleración “con una demanda un poco menos firme de la que ya teníamos”, dijo que se vive una volatilidad de las monedas de la región, con el fortalecimiento del dólar que se ha hecho más intenso en las últimas semanas. “Los precios de los commodities están corrigiéndose a la baja, algo que preveíamos hace un par de años. Se iba a terminar el dólar bajo, pero lo que sucede ahora es una suba violenta y generalizada”, señaló.

La mayor preocupación, por ser el segundo destino de las exportaciones uruguayas, es Brasil: “No va a tener un buen año” y su rendimiento del pasado reciente “ha sido peor del esperado”. “En solo cuatro meses el resultado fiscal negativo subió un punto del PIB y esto, para el segundo mercado del país, no es un tema menor. Creciendo poco y con el desajuste fiscal, se da el impacto sobre la moneda”, explicó.

Para Uruguay, que no tiene problemas de cuenta corriente, la preocupación también se centra en la caída en dólares de las exportaciones. “Uno se puede preguntar si es precio o volumen, pero son las dos cosas”, dijo. “En volumen físico las exportaciones cayeron 5% en la segunda parte del año”, añadió Capurro. Por tanto, si el país “no corrige” los aspectos fiscales y de inflación, “las exportaciones en volumen seguirán bajando”.

Por su parte, Comas, de la consultora PwC, aseguró a su turno que los precios de exportaciones dejaron de crecer desde hace tres años, aunque Uruguay tiene opciones de seguir expandiéndose basado, especialmente, en el sector agropecuario. Una necesidad para las empresas, en el actual contexto, es ajustar los costos y “mejorar la productividad”.
En ese sentido, se necesita una nueva cultura laboral –en referencia a las próximas rondas de negociaciones salariales– que entienda que existe hoy un nuevo ciclo económico.

La gerenta de PwC detalló que la evolución del salario en dólares venía desde 2003 parejo con Argentina y Brasil, pero las cosas comenzaron a cambiar a partir de 2009, cuando se despegó de los vecinos y Uruguay se tornó menos competitivo. En cuanto a las rondas salariales, para Comas es beneficioso que los ajustes sean anuales y no semestrales.
Comas destacó que 9 de cada 10 empresarios del mercado interno, según estudios de PwC, tienen planes de inversión, en especial para la mejora en productividad y para la incorporación de tecnología.

La economista afirmó además que Grecia opacó lo que pasa en el resto de Europa, como el desempleo del 23% de España o la abultadísima deuda de Italia. En esa línea, dijo que en esta guerra de divisas la inyección de liquidez que planea el Banco Central Europeo es un “problema a seguir”.

Alinear los astros
Munyo, del Instituto de Estudios Empresariales (IEEM) de la Universidad de Montevideo, resaltó que el motor del crecimiento del país en los últimos años ha sido la inversión, que pasó de ser del 16% al 24% del PIB, “y el combustible de esa inversión fue la extranjera”. Además, el 60% de las exportaciones se explican por las inversiones foráneas.
De todos modos, llamó la atención sobre las expectativas en cuanto a la suba de las tasas de interés en Estados Unidos –“un desvelo que es muy importante para nosotros”– y la devaluación de Brasil, que hace que Uruguay esté 25% más caro que ese país. “Va a seguir en estos niveles o tenderá a empeorar”, acotó.

La pregunta es, prosiguió, cómo desmarcarse de los vecinos –al que sumó Argentina– que no crecen. Para eso será importante incrementar y mejorar la infraestructura, mantener los regímenes vigentes de inversión –para no “generar miedo por ese lado”– y aprovechar lo “mucho que tiene para ganar” el país en tarifas arancelarias, para así acercarse más a China. A su vez, el país deberá mejorar en infraestructura, donde está “muy mal”.

Munyo terminó su exposición apuntando las situaciones que preocupan: el déficit fiscal y la inflación, donde estamos alejados de los países del Pacífico, como Perú, Colombia y Chile, las naciones que más crecen en la región. “La situación fiscal es preocupante. Existe un deterioro constante desde 2011 y hay que cortar esta tendencia”, aseguró. El economista resaltó que la inflación, más que el déficit fiscal, es la base sobre la que las calificadoras de riesgo analizan. El dato de inflación viene dado por la política fiscal, monetaria y de salarios. Por eso, para que el gobierno pueda cumplir que en un año y medio la inflación se ubique en 5%, se “deberían alinear los astros”.

Lanzamiento
El gobierno está alineado con esa visión de un mundo menos amigable para Uruguay y de los desafíos que ello implica. El ministro de Economía, Danilo Astori, dijo el miércoles que existen “complicaciones” en el plano económico y político mundial que el país deberá enfrentar con “políticas activas” y por el camino de la “diversificación y la excelencia”. En ese sentido, el jerarca manifestó que el Mercosur vive el peor momento desde su creación en 1991 y que Uruguay debe “trascender” ese proyecto para insertarse en el mundo. El Mercosur “nunca podrá ser la estación terminal, sino la plataforma de lanzamiento”.

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