A los12 años, Enrique Goldwasser, ya trabajaba como vendedor en algunos mercados porque en su casa "siempre faltaba un vintén para el peso". Por esa razón no pudo terminar primero de liceo. De todas formas, cuando comenzó a trabajar en el frigorífico Centenario, a los 21 años, se interiorizó en tecnologías alimentarias y asistió a cursos y especializaciones en Uruguay y el exterior. "Empecé a trabajar en la administración de Centenario atendiendo al público, pero me gustó la parte de producción y trabajé en toda la fábrica", recordó quien es, a los 69 años, gerente general del frigorífico.
Centenario, con 180 empleados, busca mantener sus orígenes intactos. Tal es así, que Goldwasser le compró a un exrepartidor una de las cachilas que se utilizaba para el reparto en los comienzos del frigorífico; aún continúa circulando por las calles de Montevideo y actualmente se utiliza para publicidad.
"Nos compararon poco más que con el tabaco"
El gerente de Centenario se refirió a la importancia de la familia en el éxito de la empresa y la repercusión del informe de la OMS sobre cáncer y chacinados