“Nos quedamos porque no queremos dar la idea de que el FLS abandona al gobierno”
Pintado y Lorenzo no renunciarán para la campaña por “lealtad” a Mujica, dijo el ministro de Transporte
El Frente Líber Seregni (FLS) decidió dejar a sus tres ministros Fernando Lorenzo (Economía), Enrique Pintado (Transporte) y Liliam Kechichián (Turismo) hasta el final del período. No renunciarán como estaba previsto para hacer campaña, a fin de dar la “señal” de respaldo al presidente José Mujica. Para la definición del programa, ese sector peleará por el mantenimiento del rumbo económico y, según Pintado, “algunos deberán esperar más para ver realizarse su utopía”. El ministro entiende que la década de gobierno del Frente Amplio está haciendo cambios fuertes como los del batllismo porque están impregnando a toda la sociedad. “Que (Luis) Lacalle Pou diga que no va a cambiar la política económica es porque algunas cosas que empezamos a generar no se tocan”, dijo Pintado. Aquí un resumen de la entrevista.
Creo que no. Vamos a tener el mismo fenómeno del período pasado. También las opiniones estaban en que no se veía mucho lo que hacíamos. Estábamos impregnados por la aplicación del impuesto a la renta y la crisis económica de 2008. Entonces Tabaré sale a recorrer el país y se empiezan a poner en valor cosas que incluso en la interna se criticaban. La reforma impositiva, la reforma de la salud. Y lo fundamental, los militantes de la izquierda se convencieron. Ahora va a pasar lo mismo, solo que en la agenda de este gobierno hay algunos puntos que van más allá de un período de gobierno: puertos de aguas profundas, la reforma del ferrocarril que requiere infraestructura, la regasificadora, la desulfurizadora de ANCAP.
Esas son cosas a concretar.
Pero también hicimos otras cosas que son medibles. La inversión en vialidad de 2008 a la fecha, a un promedio de US$ 200 millones constantes por año. En 2012 ascendimos a US$ 232 millones sin haber estrenado los contratos de participación pública privada. El crecimiento productivo. Lo que es Nueva Palmira. El inicio de las obras del puente de la Laguna Garzón, que termina con 50 años de inacción en una zona del país que tiene un pedazo de puente que es el monumento al “Uruguay del no se puede”. Vamos a avanzar en eso.
Pero hay aspectos en los que no se avanzó nada.
Estamos muy permeados por el conflicto de la educación. En materia de seguridad se están haciendo muchísimas y buenas cosas. (Eduardo) Bonomi está haciendo un buen trabajo. El fruto no se ve en dos días. Se ve a largo plazo.
Usted formó parte del ámbito gremial. ¿Cómo ve a los sindicatos?
Yo me cuido de hacer juicios categóricos. Fui dirigente sindical en otra circunstancia del país, la reapertura democrática. Entonces no me animo a juzgar si estos dirigentes son mejores o peores o están bien o mal encaminados. Advierto sí que hay un déficit general de la política en la sociedad. Pero lo que va a pesar son los resultados. La gente va a experimentar y verá qué consigue, con qué medios de lucha. Porque la masa trabajadora es muy pragmática. Va por el camino que da resultado.
Esto también implica un aprendizaje del gobierno, porque se ven actitudes de los sindicatos que no son fáciles de manejar para la izquierda. En la educación, afectan a los más pobres dejándolos sin clases. En la salud, ocupan el hospital de los “locos” pobres.
Ahí tiene que ver con las expectativas. Para muchos puede ser un aprendizaje. Cuando asumimos en 2005 viene a dialogar conmigo una sindicalista amiga. Le dije: “Mirá gorda. En el comité somos compañeros. Acá yo soy administración y vos sos sindicato. Si no nos ponemos de acuerdo, la pelea es a muerte”. Esto se resuelve con códigos. A algunos les sorprende. En algún momento los roles se confundieron con las personas y después viene todo aquello de: “Me siento traicionado, me siento defraudado”. De un lado y de otro. Y eso hace que tengan muy malas soluciones. Hay que tener claro a quién representa cada uno y por qué pelea. Los conflictos que repercuten sobre la pobreza repercutieron siempre. Lo que veo ahora es que hay una parte de la población que está más preocupada por los pobres. Eso es responsabilidad de nuestra prédica frenteamplista, porque antes los pobres no les interesaban. Son modas que van cambiando. En el período pasado la preocupación era la pobre clase media. Porque el discurso contra Tabaré era: “Ay, les dan todo a los pobres y los que pagamos impuestos y vivimos de nuestro trabajo nos sacan y nos sacan”. Ese era el discurso. Con Pepe, uno tendría que pensar que íbamos a gobernar para ese sector. El Observador publicó un informe en el que la clase media fue muy beneficiada en el gobierno de Pepe.
Se viene la discusión del programa. ¿Cómo piensa incidir el Frente Líber Seregni cuando no tiene mucho peso en las bases que lo votarán?
No solo se juegan las cosas numéricas. Cada uno compite en espacios diferentes del electorado. Para que todos tengamos cabida debemos entender que el programa no puede ser la supremacía de unos sobre otros. O de las mayorías sobre las minorías. Los congresos se ganan con los votos de los delegados pero las elecciones con el voto de los ciudadanos. Lo que queremos ganar son elecciones. A veces los procesos de avance ideológico sobre la población son más lentos. El desarrollo no es a pesar de la gente, es con la gente. Lo mismo los cambios, esos duros que quedan. Ese que nos imprimió el batllismo, que hace que hasta el blanco más blanco piense en clave batllista. Porque generó un sentido en la sociedad, que de a poco se está desplazando por otro que es pariente pero no es igual: el del Frente Amplio. Que (Luis) Lacalle Pou diga que no va a cambiar la política económica es que algunas cosas que nosotros empezamos a generar en la sociedad no se tocan. A nadie del gobierno blanco de la UBD en el 58 se le hubiera ocurrido hablar de privatizar las empresas públicas, porque la gente te mataba. Creo que nosotros estamos en ese proceso. Todos los partidos (del FA) son conscientes de que hay diferentes tiempos. Algunos deberán ver realizarse su utopía un poquito más lento. Pero hay que ir a discutir contenidos.
Mientras el PCU y el MPP seguirán peleando por un giro a la izquierda…
¿Pero qué es un giro a la izquierda? Porque nosotros en el gobierno ahora somos más compinches con el MPP que con todo el resto.
Pero hay varias ideas, como elevar los impuestos.
Sí, no es un tema de no tener que hacerlo. El tema es no discutir herramientas. Lo importante es comer, pero si uno discute cuchillo grande o cuchillo chico, no tiene sentido. Nosotros no descartamos gravar a los sectores que más están creciendo. La distribución del ingreso también es un tema para nosotros. Ahora cómo se distribuye mejor el ingreso. ¿Yendo a los contenidos educativos, mejorando la salud, o solo dándole dinero a la gente? ¿Cuándo es el momento para ir un poco más frente a los sectores que tienen mayores ganancias? Esa es la discusión. No es un problema de si hay que gravarlos o no. A veces es un tema de cuándo, cómo y en qué oportunidad. ¿A todos igual? Hay que interpelarse.
¿Pero esos análisis los están pensando solo para el próximo período? Pregunto porque hace unas semanas la OPP y asesores de la Presidencia insistieron con el IRAE y Buonomo planteó modificar el tema de las zonas francas.
Nada de eso está analizado. Este es el momento de recoger los frutos que hemos hecho hasta ahora. Y toda innovación hay que plantearla para el próximo período. Hay cosas que se hacen al comienzo del período o no se hacen. Los que nos quedamos en el gobierno, si bien no vamos a participar activamente en la campaña, con lo que hacemos no podemos perjudicar a los que estarán haciendo campaña electoral.
Con eso entiendo que es una decisión tomada quedarse en el gobierno hasta el final.
Sí, sí. Nos quedamos. Lo conversamos con el vicepresidente. Reflexionamos sobre los pros y los contras y lo hablamos con el presidente. También es estratégico no dar la idea de que el FLS abandona el gobierno para ir a la campaña. Una de las cosas que pesó en lo que hemos compartido de reflexión es que por nuestra lealtad política, personal e institucional, no era una buena señal que nosotros saliéramos. Si hay que terminar un buen gobierno, tenemos que seguir. Salvo que el presidente decida sacarnos, que está en todo su derecho. Si no, no se explica que nos fuéramos del gobierno.
¿Es para todos los ministros del FLS?
Nos quedamos todos. Sería bueno que lo contestara cada uno.
¿Montevideo es un problema para la izquierda?
Siempre es con respecto a qué. No tengo dudas de que las posibilidades constitucionales nos permiten, siendo incluso la minoría mayor, ganar el gobierno. Hasta ahora es una cuestión de calidad y de grado. Hay cosas que se han hecho bien, otras que tenemos que mejorar. Pero es difícil tener sobre la espalda 25 años de gobierno en la ciudad, cuando la ciudad que recibimos en aquel tiempo está muy lejos. Seguramente nos hemos equivocado en algunas cosas. Tenemos la posibilidad de ofrecerle a los montevideanos líneas rectoras de cambio. Y uno avizora que el escenario más probable sea el de la competencia interna. No en el programa, pero sí en las personas. Hemos aprendido que las personas también importan.
El FLS presentará candidato en esa multiplicidad de ofertas para Montevideo.
Nosotros no tenemos nada. Ni la lista al Senado, ni la competencia de las internas. Lo que estamos discutiendo es tomar las internas como referencia para construir las candidaturas. De qué maneras, en qué departamentos, etcétera, no está definido.
Se habló de Fernando Lorenzo en su momento como candidato, como una figura de peso para Montevideo.
A nosotros, candidatos no nos faltan. No sé qué piensa Fernando ahora. Él siempre se negó a manejar postulaciones electorales. Pero no olvidemos que también estuvo Carlos Varela. Pero puede haber muchos y muchas. Pero lo que sí está claro es que no habrá dispersión del FLS para acompañar a un candidato, ya sea propio o ajeno. Estos nombres no los estoy proponiendo ni descartando.