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El contador Julio César Porteiro estaba dedicado a su firma de estudio de inversiones, aunque cada vez iba menos y había delegado las tareas en su hija mayor y en su yerno. A sugerencia de ella había empezado a escribir cuentos, “sobre temas de la familia y algunas reflexiones sobre la época actual”. En eso estaba cuando en febrero, el ministro de Economía, Mario Bergara, le dijo: “Puede ser que te necesitemos en alguna cosa, ¿tendrías disponibilidad?”. Porteiro le respondió que tenía que pensarlo un poco –lo que significaba discutirlo con su familia, aclara hoy–, y al día siguiente le envió un email donde decía que si lo requerían, “estaba dispuesto a colaborar”. Dos meses después, cuando el por entonces presidente del Banco República, Fernando Calloia, renunció tras ser procesado sin prisión por un delito de abuso de funciones, Porteiro recibió otro pedido, ahora de un amigo de la época del liceo devenido en vicepresidente de la República. “Ahí el que me llamó fue Danilo Astori para decirme que necesitaría que fuera el presidente del banco”, rememora hoy desde su despacho en la sede de la Ciudad Vieja. El BROU –que tiene hoy alrededor de US$ 14.000 millones de activos– planea cerrar 2014 con entre US$ 150 millones y US$ 165 millones de utilidades.

¿Por qué aceptó este desafío?
Fundamentalmente por la amistad con Danilo Astori, con quien estudiamos juntos lo que para nosotros era el Preparatorio. Esa amistad empezó en la década de 1950, cuando nos conocimos en el colegio Seminario, y hasta hoy sigue. Él fue decano de la facultad (de Ciencias Económicas) en el año 1973 y duró poco porque la dictadura lo sacó. Yo era docente en facultad y seguí como docente, con algunos problemas, pero sobreviví el período. Entonces, cuando él volvió en 1985 –porque retomaron los cargos todos los decanos que habían sido removidos–, me dijo: “Tengo claro que la facultad 12 años después no es la que yo dejé, te pido que vos me acompañes”. Había un cargo que era el secretario docente, el que ayudaba al decano en todas las tareas vinculadas al cuerpo docente. Y estuvimos juntos trabajando hasta que Danilo empezó a dedicarse a la política, por el 1989-1990. Hubo un antecedente de actividad mía en el sector bancario, también invitado por el que era ministro de Economía, Danilo Astori, durante el gobierno de Tabaré Vázquez, en el Nuevo Banco Comercial, del cual fui presidente hasta que –y ese era el propósito de mi incorporación al cargo– pudimos vender el banco. Ahí yo ya había cumplido con la patria. Y ahora me pidieron (de nuevo), como a un oficial que está en reserva.

¿Qué particularidades tuvo al trazar su estrategia el hecho de que a este Directorio le quedara menos de un año?
Esa situación de transitoriedad te obliga a tener una mirada distinta a que si estás ingresando a un cargo sin tener claro el período que vas a estar en él. El Banco República tiene una programación estratégica bianual: se hacen planes cada dos años y se van revisando cada año. El plan 2014-2015 ya estaba diseñado. Lo que nosotros hicimos –todos los directores, porque hay dos directoras, Sylvia Naveiro y Adriana Rodríguez y se mantuvo como director quien ya lo era, Alejandro Irastorza – fue revisar el plan estratégico. La decisión previa fue “vamos a entrar al banco, no a hacer la plancha”. Nuestra idea es marcar el sendero, empezar a recorrerlo y dejarlo marcado para los que vienen. Ha habido de todo. Hay cosas que se hicieron y se completaron, hay cosas que están en plena marcha. Lo que nos obligó a incorporar cosas que no estaban previstas fue la sanción de la ley de inclusión financiera. Eso no estaba en el marco legal tan claro cuando los directores anteriores habían diseñado su estrategia, y para nosotros eso fue un hito muy especial. Eso cambió todo. Y el otro tema que también es muy importante como proyecto del banco, que sí había sido resuelto en el directorio anterior, es la transformación del core bancario: toda la tecnología del banco está mudando. Estamos tratando de cuidar la ejecución porque es un proyecto esencial para el banco. La tecnología informática es parte del corazón del negocio financiero.
Tenemos dos grandes proyectos: uno que ya venía de antes y otro que lo hemos hecho nosotros, que tiene que ver con la inclusión financiera. Montamos una unidad de proyecto integrada por gerentes de distintas áreas que van a estar afectadas por la nueva normativa. Diseñamos estrategias específicas. Una cosa que fue bien diferente a lo que venía ocurriendo fue la vinculación con una agencia publicitaria, que el banco no tenía ni agencia ni estrategia publicitaria. Diseñamos una estrategia para tratar de reposicionar la imagen del banco. Insistimos mucho en que es el banco de los uruguayos, que está muy en línea con la intención de seguir incorporando uruguayos como clientes del banco.
El banco tiene 1.100.000 tarjetas de débito, es decir que tiene 1.100.000 clientes. La tercera parte de la población del país es cliente del banco. Una tarea era dinamizar la relación de ese 1.100.000 con el banco, porque en muchos casos la tarjeta se veía como un instrumento de cobro de sueldo. La otra novedad es que todos los trabajadores de Uruguay van a tener cuentas en bancos y todos van a pedir créditos con cargo a su sueldo. Hemos sido el primer banco que abrió esa posibilidad, a partir del 1° de octubre.

¿El caso Pluna y la ida de Calloia afectó a la imagen del banco de alguna manera?
En el interior del banco, Fernando Calloia es una persona querida y reconocida. Yo también lo reconozco; creo que fue un excelente integrante del directorio, digo integrante porque él lo lideraba pero también eran muy buenos los otros directores que se fueron. Siento en el banco el afecto por Calloia.
También he encontrado esa excelente relación en muchos de los clientes que antes trataban con Calloia y que ahora tratan conmigo. No he sentido jamás una palabra en contra del presidente saliente. En general, diría que ni el fenómeno Pluna ni la desvinculación de Calloia han impactado negativamente. Los depósitos siguieron aumentando, los créditos también. El banco sigue con su ritmo de evolución muy positivo.

Juan Carlos López Mena retomó el pago del aval dado a Cosmo después de haberlo suspendido. ¿Cuándo se estima que termine de abonar los US$ 13,6 millones?
Él ya pagó, la deuda inicial fue US$ 13,6 millones, ahora está en algo menos de US$ 12 millones. Él había dicho que no le correspondía pagar y suspendió los pagos. Creo que uno de los aspectos positivos de la gestión de este Directorio fue negociar con él y restablecer la situación de que es un deudor del banco. No por un aval, porque el aval el que lo debía era Cosmo y López Mena canceló ese aval, le pagó al banco. ¿Cómo le pagó? Asumiendo un crédito. Es decir, el banco le prestó el dinero, con eso él canceló el aval, o sea que no hay más aval en el medio. Él firmó un vale y es deudor de un vale, que eran esos US$ 13,6 millones y que hoy es menos de US$ 12 millones. En ese proceso de negociación con el señor López Mena se consiguió que él volviera a aceptar que tiene una obligación con el Banco República, que la está cumpliendo, y como parte de ese proceso le extendimos el plazo y obtuvimos el acuerdo de garantías reales. La extendimos el plazo a 10 años (el doble del plazo original) y se acordó una garantía, que es la hipoteca de uno de los barcos.

Ante un eventual tercer gobierno del Frente Amplio y con un Ministerio de Economía liderado por Astori, ¿aceptaría seguir en la presidencia del Banco?
Mi primera respuesta sería que le agradezco muchísimo la distinción, pero que no. Mi idea es volver a lo que estaba haciendo antes: a la familia, a hacer alguna cosa en el estudio y capaz que tomar algún curso que tenga que ver con escritura, retomar mis cursos de portugués. Estuve estudiando portugués para ir al Mundial de Brasil conociendo el idioma, y no pude ir. Pero ahora ando bastante bien con el portugués.
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