A tres días del referéndum de independencia previsto en Cataluña, el gobierno y la Justicia española consideran la consulta anticonstitucional, pero el Ejecutivo separatista está decidido a llevarla a cabo y critica la represión de Madrid.
La Justicia declaró ilegal el referéndum y el gobierno nacional tomó medidas para impedirlo. Entre ellas, las últimas semanas, la Policía interceptó millones de papeletas y al menos 14 funcionarios del Ejecutivo catalán fueron detenidos.
Por otro lado, la junta electoral que había sido creada para la consulta dimitió, y miles de policías fueron enviados a Cataluña para impedir el funcionamiento de los colegios electorales. Sin embargo, el consejero regional de Exteriores, Raül Romeva, insistió en que el referéndum se realizará.
"Las papeletas se pueden volver a imprimir tantas veces como haga falta, el censo lo tenemos, las urnas están, los colegios electorales estarán", dijo a AFP esta semana.
Por esta razón, es probable que la votación se produzca de forma desordenada. "Se intentará organizar un simulacro de votación, ya veremos con qué seguimiento y con qué capacidades", afirmó Miquel Iceta, líder de los socialistas catalanes, que se oponen a la consulta.
¿Qué efectos podría tener el referéndum de independencia en Cataluña?
El gobierno y la Justicia española consideran la consulta anticonstitucional, pero el Ejecutivo separatista está decidido a celebrarla