La Central de Inteligencia Estadounidense (CIA), cuyo jefe Porter Goss acaba de renunciar este viernes, fue creada en 1947 con el cometido de defender a Estados Unidos.
La Central de Inteligencia Estadounidense (CIA), cuyo jefe Porter Goss acaba de renunciar este viernes, fue creada en 1947 con el cometido de defender a Estados Unidos.
La agencia, con base en Langley (periferia de Washington), dedicó su primer medio siglo de existencia a combatir el comunismo, de ser necesario con golpes de Estado.
Su misión declarada es reunir, corroborar e interpretar información que pueda afectar la seguridad nacional de Estados Unidos.
"Nuestro papel es decirle a los jerarcas políticos qué es lo que sabemos, qué es lo que no sabemos, qué es lo que opinamos y en qué basamos nuestros análisis", resumió una vez George Tenet, uno de sus jefes más emblemáticos.
Desde abril de 2005 la CIA quedó bajo la órbita de la Dirección de Inteligencia Nacional, cuyo jefe actual es John Negroponte.
La invasión a Afganistán -en la que la agencia estuvo muy implicada- mejoró un poco las cosas. Pero luego ocurrió el conocido caso de las armas de destrucción masiva de Irak, que sirvió de argumento a George W. Bush para invadir ese país. Las supuestas armas nunca fueron encontradas, por lo que el caso volvió a sembrar dudas sobre el papel de la CIA.
Muchos critican a la CIA haber privilegiado lo tecnológico -aparentemente sus agentes poseen material ultrasofisticado- en detrimento de su material humano, es decir, de espías especialistas en infiltrarse con acceso a buenos informantes.
(AFP)