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En setiembre de 1998, Santiago Pérez se recibió de ingeniero civil. Tuvo un par de entrevistas laborales y como se quedó unos días “en casa, sin hacer nada”, su padre decidió llevarlo a su empresa, Norte Construcciones. La firma había nacido en una oficina de Montevideo en 1967 de la mano de Patricio Pérez Morgan y su cuñado, Félix Boix. Un año después de su fundación, se presentó la oportunidad de reconstruir el Hotel Palace en Punta del Este luego de un incendio, inicio de un largo camino. Esto les permitió establecerse en Punta del Este. Santiago Pérez no duda en calificar ese momento como “la piedra fundamental”.

¿Qué empezó haciendo en la empresa?
Ayudaba en la oficina técnica, hacía metrajes. Al poco tiempo dirigí una obra pequeña, y después me mudé a Montevideo, a dirigir dos obras. En ese momento me di cuenta de que no tenía la experiencia suficiente y gracias a un par de personas que me ayudaron, fui aprendiendo. Que mi padre y mi tío fueran los dueños me permitió equivocarme; tal vez, en otra empresa, no hubiese sido lo mismo. Fui aprendiendo a los tumbos, a ensayo y error. Lo importante es la voluntad con la que se hagan las cosas, ser autocrítico y tratar de aprender para mejorar. Si no tenés autocrítica, es muy difícil superarte.

Junto a usted, forman parte de la segunda generación Nicolás, Felipe, Damián y Candela Boix. ¿Cómo ha sido esa inclusión?
Fuimos entrando en diferentes sectores. Hace poco que estamos en la parte gerencial. De a poco fuimos adquiriendo más tareas y responsabilidades. Es una empresa horizontal: por más que cada uno tenga un “título”, todos hacemos de todo.

¿Qué valores tiene Norte?
La gente que trabaja con nosotros. Sin ellos, no seríamos lo que somos. La empresa se caracteriza por hacer las cosas bien y si nos equivocamos, lo solucionamos. Eso también lo transmitimos: si hay que hacer las cosas cinco veces para que salgan como deben, lo vamos a hacer. Tenemos una cultura humilde, de perfil bajo, y somos honestos, que es lo que más valora el cliente. La rectitud y la honestidad es lo que siempre nos inculcaron.

¿Cómo es la relación con los directores?
Buena, ellos definen muchas cosas porque son los dueños, pero nos tienen mucha confianza y saben que siempre tratamos de hacer las cosas lo mejor posible, mirando al futuro. La confianza que nos tienen es importante, tal vez, porque nos la ganamos.

¿Qué pesa en el cliente a la hora de elegir?
El nombre, el prestigio, los años. Somos Norte, “la Norte”, como le dicen; pesa la confianza. El precio también, porque así tengas nombre, prestigio, normas, si no sos competitivo, es muy difícil. No podés estar mas de 5% alejado de los demás, aunque el otro no tenga nada.

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