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Se fue del Cuarteto de Nos en 2009, después de más de un cuarto de siglo con la banda y dice que extraña los viajes pero que ahora se dedica a crear y tener control de su creación, cosa que habia dejado de pasar en el Cuarteto. En ese marco está el Calendario Guenoa, espectáculo que presentará en La Trastienda junto a la Sonora Tesla, banda integrada por Andrés Bedó (piano y acordeón), Roberto De Bellis (bajo) y Sergio Tulbovitz (batería), con Leo Masliah como invitado. También ensaya con dos jóvenes, Paulo Coutinho (bajo) y Christopher Knuppel (batería) en un trío con el que piensa grabar y actuar en vivo.

¿Qué podemos esperar de esta presentación en La Trastienda?
Es un espectáculo audiovisual, con música en vivo, animaciones en video, sketches teatrales y una combinación de estas tres cosas. Varias combinaciones de músicos en vivo y músicos virtuales e instancias que no son música y la participación especial de Leo Masliah como invitado.

En la estética del absurdo...
Totalmente, que es donde yo me crié. Y es el esquema de pensamiento que tengo en la vida normal. Vivo conectado con el absurdo. Por suerte, porque es muy divertido.

¿Y necesario?
Capaz que es necesario para huir de una realidad muy aburrida. A mí me pasa con esos programas de televisión que son supuestamente serios y resultan más cómicos que los que se hacen para hacer reír. Me gusta buscarle el lado entretenido a las cosas que no nacieron para serlo.

¿Y sería trágico, también, el mundo, si no fuera absurdo?
Sigue siendo trágico. Lo que pasa es que la tragedia tiene cierto grado de surrealismo, también. Entonces está todo conectado.

Vos decís que no querés dar línea de ningún tipo. Sin embargo, si se analizan tus letras, se puede apreciar una visión bastante desencantada del mundo...
Puede ser. A mí lo que no me gusta son las letras que te avisan qué es lo que tenés que hacer, como cuando te dicen: ´Pintate la cara color esperanza´. ¿Por qué? Soy pesimista, no me jodas. ¿Por qué voy a actuar de optimista cuando no lo soy?

¿Qué es lo que te mueve a escribir la letra de una canción?
A veces es un pedacito minúsculo de universo, que en mi cabeza es inmenso. Las letras abstractas pueden provocar un sentimiento, como cuando olés el zaguán de una casa al pasar. O cuando vas caminando en primavera y te agarra un olor a jazmín y te manda a otro lado, te cambia la vida en ese momento. No pasa por un proceso intelectual.

¿Y el mensaje?
El mensaje es un grupo de mensos. ¿Qué mensaje querés que te dé? ¿Un mensaje extraterrestre?

¿No creés que existe la responsabilidad de los intelectuales?
No. Lo que pasa es que los intelectuales se creen que tienen una responsabilidad. El absurdo, para mí, tiene un mensaje más profundo. Desnuda la ridiculez de cosas que parecían muy serias. A mí me parece que si querés dar mensajes tenés que escribir un libro o poné un programa de radio, hacéte periodista. La música se prostituye si se usa como vehículo de un mensaje. Escribilo, decilo. ¿Por qué tenés que hacer una canción?

¿Las canciones que escribías para el Cuarteto entran en esa idea?
Yo escucho las canciones que yo mismo hacía con el cuarteto y me da vergüenza ajena de mí mismo. Y las canciones que hacía para mí, las guardaba en un casetito y ahora las escucho y son cosas con las que me sigo identificando. Me entretiene y me parece más honesto seguir por ahí que con ese otro tipo de canciones tan directas

Sin embargo cualquiera diría que se divertían un montón en el Cuarteto, vos incluído.
Sí, nos divertíamos. Ahora me aburre, pero sí, nos divertíamos mucho. Y ellos se siguen divirtiendo, espero, haciendo lo que hacen.

¿Sentiste una liberación cuando dejaste el Cuarteto?
No, no la sentí. Porque yo las cosas que vengo haciendo, ya las hacía cuando estaba con el Cuarteto. Mi último disco solista lo grabé antes que Raro. No, al contrario. Hice un duelo muy grande. El Cuarteto era mi vida. A mí no hay cosa que me guste más en la vida que viajar, y viajar gratis y a tocar, que es mucho más divertido que viajar para pasear. Te llevan a todos lados, te dan de comer, no tenés que pensar. Estás en una excursión permanente y todavía la gente te aplaude. Extraño mucho eso, sí, pero me parece más honesto hacer esto que seguir en un plan que no me interesa artísticamente

¿Te sentís uruguayo?
Sí, totalmente. Sobre todo en lo de resentido.

No tenés pinta de resentido.
Soy terrible resentido pero disimulo con la prensa
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