De un día para el otro, Silvia Ibarra –profesora de Biología de 32 años– se convirtió en un ejemplo para cientos de uruguayos, tuvo un grupo de Facebook con 3.000 seguidores y hasta hubo quien la llamó “heroína ciudadana posmoderna”. La raíz de su tan celebrada hazaña no fue otra que filmar y hacer frente a unos inspectores de tránsito de Montevideo que iban en exceso de velocidad y que, al verse sometidos al escrutinio de la cámara de un celular, decidieron multarla por infracciones que ella alegó inexistentes: no llevar matrícula y no tener puesto el cinturón de seguridad.