¿Cómo juega la situación económica internacional en este momento?
La situación del mundo cambió. No porque los precios empeoraron, no cambió el patrón de crecimiento de los países en desarrollo y de los países desarrollados que es el que define este auge de las commodities. El cambio principal es que los precios dejaron de crecer permanentemente, para pasar a una etapa de relativa estabilización. El viento de cola sigue estando, pero no es una oportunidad que se duplica todos los años. Los precios se estabilizaron en niveles muy altos en la mayoría de los rubros, algo muy bueno.
¿Internamente qué se debería hacer?
No estamos haciendo bien los deberes internamente. El mundo nos sigue dando una oportunidad, pero sucede que al mismo tiempo que se incrementaban los precios se incrementaban fuerte los costos y nadie se enteró que perdíamos competitividad sistemáticamente. El problema ahora es cómo Uruguay enfrenta el futuro próximo. Al país le dieron una oportunidad muy buena y a mi modo de ver la desaprovechó porque no hizo ninguna de las reformas importantes que hay que hacer.
¿Cuáles son esas reformas?
La educación, la inversión en infraestructura. Son debes muy grandes que tiene Uruguay. La otra muy fuerte es la ecuación de competitividad. Nos quejamos que en Uruguay no se procesa la soja, pero no se procesa porque acá los costos industriales son muy altos, porque no se han hecho las cosas bien para tener costos energéticos más bajos, mejor educación, capacidad de servicios públicos más eficientes, costo país menor y todo eso se paga. El 60% de los trabajadores uruguayos tiene salarios muy bajos porque, entre otras cosas, tiene formaciones acordes a esos salarios muy bajos. Uruguay no ha hecho el esfuerzo para promover una calidad de empleo superior. El país sí tuvo un impacto muy favorable en la caída del desempleo, porque al crecer la economía creció la oferta de trabajo y la gente trabaja, pero en trabajos muy malos. Uruguay se transformó en un país carísimo. Además el país debió recorrer el camino de mejorar la productividad del trabajo, para mejorar de forma consistente y continuada el trabajo de la gente. Esa es la única forma de darle calidad de vida a la gente en el largo plazo.
¿Cómo ve la competitividad de Uruguay respecto a los demás países?
Hace dos años Uruguay estaba en el lugar 63 del mundo, el año pasado en el lugar 74 y en setiembre de 2013 el Foro Económico Mundial lo ubica en el lugar 85 en el informe de competitividad global. Hay cosas que Uruguay está en el último lugar entre 148 países. Es el caso de las relaciones laborales. Ahí el país está muy mal parado. Especialmente en las relaciones entre productividad y salario Uruguay está en el último lugar del mundo. Es decir que somos los que menos hacemos para reconocer un buen trabajo frente a un mal trabajo. De esto todos nos damos cuenta. En la función pública, por ejemplo, se le paga lo mismo a uno que trabaja mucho que a uno que capaz que ni va.
¿Esto depende de la fuerza de los gremios?
Las cosas no son culpa de los gremios. Todos tenemos un poco de culpa. Cuando hay un problema de falta de reconocimiento de la calidad del trabajo hay toda una cultura de tras de eso. El gobierno tiene la culpa, los empresarios tienen culpa, los trabajadores, todo el sistema político, porque no nos damos cuenta que esas son cosas importantes. Cuando tenemos una educación que está muy lejos de estar en el tercio superior del mundo, cuando tenemos relaciones laborales que se basan más en la confrontación que en la cooperación, y cuando tenés un salario que está desconectado de la productividad hay un cóctel mortal para mejorar la capacidad productiva en el largo plazo. Lo que está dañada es la parte de las capacidades humanas, que es lo más importante en el desarrollo de la competitividad. Uruguay, amparado en la mejora de los precios se durmió en los laureles. Sigo publicaciones de Australia y Nueva Zelanda y ellos siempre están muy preocupados por la competitividad y en Uruguay desapareció de la discusión la palabra competitividad hace como 10 años. Nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, cuando se achican tanto los márgenes que la economía de cada uno de los sectores empieza a trastabillar, porque cuando bajan los precios y los costos estaban muy altos se empiezan a reducir mucho los márgenes. Ahí nos acordamos del tipo de cambio.
¿Cómo evalúa la actual gestión del MGAP?
Creo que el ministro (Tabaré) Aguerre expresa unas ideas bastante buenas. En general coincido bastante. Lo que veo es escasa capacidad de llevarlas adelante. Más allá de los Planes de uso y manejo de los suelos, que me parece un buen avance, no veo avances de ninguna clase. Veo que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca ha deteriorado mucho su operación en el campo, con la gente, hasta la parte de información está muy atrasada, no tenemos ni siquiera los resultados del censo. La ejecución del MGAP es francamente mala, muy deficitaria. Esto es lamentable porque el ministro, que es una persona que entiende bien al sector y que tiene razón en muchas cosas, uno no lo ve actuar en consecuencia. Además no ha tenido la fuerza para definir con claridad el rumbo del sector agropexportador del Uruguay y defenderlo y promoverlo dentro del gobierno. El país necesita una línea dura de trabajo, porque tiene que tener el timón bien firme para sostener un proceso de mejora de la competitividad permanente.
Hubo políticas que usted impulsó que se mantuvieron
La trazabilidad, por ejemplo, que empezó con la gestión del ministro Gonzalo González en realidad. Fue una gran idea que consolidó un grupo de gente, entre los que estaban el entonces presidente Jorge Batlle y el ministro Gonzalo González, luego de participar de un Congreso Mundial de la Carne. Me tocó llevarla adelante en el momento de la recuperación de los mercados después de la fiebre aftosa. Usamos un dinero del Banco Mundial para instalar la trazabilidad como forma de demostrarle al mundo la sanidad que había en Uruguay y así certificarla fehacientemente. De esa situación crítica sacamos una herramienta competitiva para el futuro. Los gobiernos del Frente Amplio después la consolidaron, a pesar de haber estado en contra en su momento. Recuerdo a (Luis Alfredo) Fratti y a (Gonzalo) Gaggero que eran actores importantes del sector gremial en aquel momento, que estaban muy en contra en aquel momento y hacían unos escándalos fantásticos en aquel momento sobre la trazabilidad. Hoy por suerte están convencidos de que es algo bueno y lo siguieron. Por suerte esto se convirtió en una política de Estado. Otro logro del ministro Aguerre es haberle dado continuidad a la trazabilidad, obteniendo por ejemplo la Cuota 481, que de alguna forma es hija de la trazabilidad.
“Recuerdo a Fratti y Gaggero haciendo escándalos en contra de la trazabilidad cuando estaban en la Federación Rural”
De todos modos se lograron varias aperturas de mercado en este período de gobierno
Son cosas que se continuaron. Pero la gestión del MGAP me parece que deja bastante que desear.
¿Qué le pareció el manejo que hizo el MGAP respecto a la exportación de ganado en pie?
Espantoso. Hay tres cosas que se manejaron extremadamente mal: la política de la exportación de ganado en pie, que fue muy poco transparente, lo que es muy malo porque genera incertidumbres; la política tributaria, que también generó incertidumbres innecesariamente, por chirolas, en un sector que tiene que apostar al largo plazo; la tercera es una ausencia absoluta de una política para la granja, que quedó a la deriva en los dos gobiernos del Frente Amplio. Hay mucha gente vinculada al sector granjero, que como todos los demás sectores del agro tienen una oportunidad importante en la exportación. Pero el Frente Amplio, fundamentalmente en las gestiones de (José) Mujica y (Ernesto) Agazzi, no creyó ni cree en la granja. Tabaré Aguerre hizo algo muy importante que es poner al frente de la granja a alguien que conoce el sector y que tiene una visión interesante, pero hasta ahora no hay ni siquiera un plan estratégico de desarrollo de la granja.
¿Descarta un sistema de subsidios para el sector granjero?
No descarto nada. Generar un sistema exportador requiere generar una serie de apoyos no vinculados a la producción, como los apoyos de caja verde como llaman en la Organización Mundial de Comercio (OMC). Se puede hacer un gran plan para el desarrollo del riego, o para el desarrollo de recursos humanos de alta calidad, o un gran plan para sustentar la innovación tecnológica en la granja o el apoyo tecnológico a los productores, no un subsidio a la producción. Son subsidios desconectados de la producción. Los subsidios directos son muy cuestionados en la OMC y pueden generar competitividad donde no la hay.
¿Qué otro ejemplo podría mencionar?
Lo que tiene que pasar en Uruguay con la granja es algo parecido a lo que pasó con la lechería, que acá no existía, no era competitiva, las vacas producían cinco litros de leche diarios. Se producía solo para el consumo interno. Se hizo la Ley de Conaprole para asegurar el consumo interno cuando no estaba ni siquiera asegurado. Pero esa política de desarrollo global de la lechería y la política comercial que se estableció generó no solo logró abastecimiento sino generó excedentes que hay que exportar y hoy la lechería es un sector netamente exportador. La lechería es un sector donde se debe exportar el doble para que sea más grande y pujante, una gran oportunidad para el crecimiento del Uruguay del futuro. Se necesita una política de desarrollo lechero más agresiva como exonerar fuerte de impuestos a nuevos tambos y dirigir todo lo que paga la lechería de impuesto a la renta a recuperar la inversión productiva realizada en riego, tambo, pasturas o instalaciones. La granja necesita un esfuerzo para establecer patrones de calidad más fuertes, unidades de comercialización más grandes que puedan tener volumen exportable de calidad homogénea. Esas cosas sí se pueden subsidiar, el desarrollo de las capacidades de la gente para poder exportar, para que tengan capacidad efectiva de competir con tecnología. El factor tecnológico es muy importante en la granja, porque además de cantidades y eficiencia se deben lograr calidades.
Hay productos como el trigo que necesitan mejorar en calidad
Sí, pero recordemos que Uruguay producía trigos de 1.500 kilos por hectárea y no competía con nadie. El trigo se sustentaba porque había una protección muy grande con subsidios a los precios, entonces la cuenta siempre daba por más que se produjeran 1.500 kilos por hectárea. Entonces se desmanteló la protección pero se hizo una fuerte apuesta a la tecnología y hoy produce más que muchas de las provincias argentinas. Esta transformación tecnológica también la necesita la granja. Por eso digo que falta un plan estratégico.
“El Fondo de la granja está lleno de plata y se usa solo cuando viene granizo”
¿El sector granjero no tiene instrumentos para lograr ese desarrollo?
Nosotros creamos el Fondo de reconstrucción y fomento de la granja, que está lleno de plata y en el único momento que se usa es cuando viene un granizo. No es que creo que esté mal usado cuando viene granizo, creo que está mal usado mientras no vino el granizo.
¿Para los otros sectores qué propuestas tiene?
Hay sectores que son muy maduros y lo que necesitan es que no los molesten. El marco general del sector agropecuario es de estabilidad macroeconómica, de estabilidad legal, jurídica y tributaria. A las empresas agropecuarias hay que darle un marco donde puedan desenvolverse tranquilas y no estar proponiendo un impuesto nuevo todos los días. Otro marco principalísimo es la estabilidad de las reglas de comercialización. El ejemplo claro es la exportación de ganado en pie para la ganadería. Si la ganadería sigue trabajando sobre los mercados como lo está haciendo, un poco más fuerte para la carne ovina, que también es muy importante para el desarrollo. Si se mantiene un esquema tributario basado exclusivamente en el impuesto a la renta, con un régimen de deducción de las inversiones del impuesto a la renta, es un marco muy bueno de continuidad. En ese contexto Uruguay debería ir por un camino de desarrollo que lo equiparen a las ganaderías más desarrolladas del mundo.
¿Está de acuerdo entonces con el sistema de impuesto a la renta?
Sin dudas. El agro no debería tener otro impuesto que no sea el impuesto a la renta. Está bien que el que gane más pague más. Lo más importante del agro no es pagar más sino alimentar la cadena agroindustrial exportadora. Uruguay gana más si el agro produce más que si paga 10% más, que como dijo Mujica el otro día, es algo que no mueve la aguja. El gasto público es de US$ 15 mil millones y el producto bruto agropecuario es de US$ 3 mil millones. Es decir, ¿cuánto se le va a sacar para pagar las cuentas grandes? Es algo que no tiene sentido. Es errado desde el punto de vista estratégico y fuertemente ideologizado desde el punto de vista político, que conspira contra el desarrollo sustentable y sostenido de Uruguay. Da la sensación en la gente que el sector agropecuario debería sostener el gasto público y lo que sostiene es la economía agroindustrial del Uruguay que es la base de la economía uruguaya. Hay que echarle leña al fuego de la locomotora agroindustrial. Al agro no se le debe pedir impuestos, se le debe exigir que invierta y que produzca más. Un modelo de impuesto a la renta del que se puedan reducir fuerte las inversiones productivas es el mejor modelo de crecimiento para el Uruguay y todos sus habitantes. El agro es el sector que le da las divisas al país. El sector agroexportador es al Uruguay lo que el trabajo del jefe o jefa de hogar fuera de sus casas, es lo que le da los ingresos al país. Ojalá hayan 10 sectores que hagan lo mismo, pero el que lo hace hoy y que cifra cuando crece es el sector agroexportador. Uruguay tiene muchísimos recursos naturales per cápita, solo Nueva Zelanda y algún otro país tienen esa ventaja que el resto de los países no tiene.
¿Qué le parece el proyecto de ALUR?
Un barril sin fondo. Una macana grande como un camello. Una forma de dilapidar el dinero de los uruguayos. Hubiera sido mucho mejor que abarataran el combustible. Tenemos el combustible más caro del mundo para bancar los caprichos del señor Sendic.
¿La caña de azúcar no es un cultivo para Uruguay?
Con valores altos todos los países que producen caña de azúcar ganan, pero Uruguay es el que tiene los costos más altos, entonces si los precios bajan Uruguay es el primero que queda con los pies afuera. Esa es una situación que se está mancando con plata de afuera. Termina siendo negativo para las personas que dedican su vida a eso, porque cuando falten los recursos se va a terminar el proyecto y la gente queda en la ruina. Si trabajaste 20 años en una industria, porque te dijeron que ahí estaba el futuro, y después se termina desperdiciaste toda tu vida en algo que en vez de agregar valor lo quita y eso es lo que Uruguay no se merece. Tenemos un montón de oportunidades en sectores que son competitivos en el mercado internacional. ALUR falla por su base. Tiene un sector productivo muy poco competitivo. En vez de desarrollar la competitividad de ese sector para después generar una industria, se puso una gran industria arriba de un sector que no es capaz de competir. Gástale después US$ 70 millones arriba, primero desarrolla la base, sino es como un gigante con pies de barro. Las circunstancias internacionales han permitido que eso subsista, además con muchísimo aporte venido de afuera. Todas las agroindustrias que compiten en el mundo se basan en sectores agrícolas competitivos.
¿Qué piensa de Aratirí y la megaminería?
Los temas no deberían tratarse tan en general. Cuando la sociedad se enfrenta a un proyecto tan grande debe realizar una muy buena evaluación considerando los pros y los contra. Su impacto a favor y en contra en el corto, mediano y largo plazo. Hasta ahora el tema se ha manejado espantosamente mal. Es un gran agujero negro por la falta de información, por la falta de discusión e ideologización de la discusión. Están los por un lado los fundamentalistas ambientalistas contra los fundamentalistas desarrollistas. Lo que tienen que hacer los ministerios correspondientes es evaluar objetivamente la situación y ver qué tiene para darnos este proyecto y cuáles son los efectos negativos que tiene. Pero no tenemos ni el proyecto públicamente visible, ni el contrato, ni la evaluación de impacto ambiental. Así no se puede evaluar un proyecto de la magnitud de este, con el adicional de que es un recurso no renovable. Se puede discutir si se debe o no exportar la soja sin procesar y Uruguay no puede exportar la soja procesada porque no tiene competitividad para hacerlo. Pero si la soja se va al año que viene la vuelvo a producir. Algún día puede ser que resolvamos nuestros problemas de competitividad y vendamos productos de soja. A mí no me desvela, porque capaz que se puede agregar mucho valor en la producción primaria, aumentando mucho la productividad y eso es suficiente para pagar muy buenos salarios en la economía uruguaya. Pero cuando es un bien no renovable es mucho más importante tener cuidado. A priori no estoy en contra de la minería ni de ninguna actividad económica que razonablemente se pueda instalar en el país, con oportunidades de desarrollo. Uruguay debe fortalecer su institucionalidad pública para que se haga una evaluación objetiva y ahí decidir si lo que tiene la sociedad para ganar es más o menos importante que lo que tiene la sociedad para perder en el corto, mediano y largo plazo. Si se va a consultar a la sociedad primero hay que informarla bien y que la discusión sea suficiente. Después si tengo que hacerme responsable como gobernante lo hago. Fue lo que pasó con la instalación de UPM. Uruguay realizó una buena evaluación, vio lo que tenía para invertir, vio el impacto ambiental que tenía, escuchó a todo el mundo, entre ellos al Frente Amplio que decía que no y que no firmáramos el tratado con Finlandia, y nosotros asumimos la responsabilidad de ir para adelante. Informamos, fuimos transparentes en el proceso. Este proceso no es transparente. Me parece bien que la gente diga que hay que parar y analizar bien el proyecto.
“La megaminería es un gran agujero negro por la falta de información y gran ideologización”
¿Cómo se hace para cambiar la imagen negativa que tiene la ciudadanía respecto al agro?
Eso se terminará cuando los gobernantes entiendan bien cómo funciona la economía del Uruguay y se lo expliquen a la gente. El día que Tabaré Vázquez no planté cosas como la del Impuesto de primaria, porque demagógicamente se hace un discurso donde se enfrenta a los niños indefensos que van a la escuela con los grandes estancieros. Ese no es un argumento real, es un argumento falaz porque los niños irán a mejores escuelas si se gasta mejor el presupuesto de la educación y si la economía del Uruguay crece mucho y el agro uruguayo lo que tiene para darle al país es crecimiento. El día que el país entienda que tiene que competir en el mundo para que le vaya bien, le empezará a ir bien de forma sistemática y sostenida. Ahí toda la gente vivirá mejor y todos los niños irán a mejores escuelas.
Sin embargo las exportaciones agropecuarias crecieron muchísimo y la imagen del sector no cambió ante el resto de la ciudadanía
La imagen no cambia porque el Uruguay sigue sin comprender que ese camino lo llevará a seguir creciendo. El derrame en el resto de la economía se basa en gente capaz de hacer trabajos de mayor calidad, algo que Uruguay perdió. Se basa en generar trabajos industriales entorno a esa soja que se nos va para China, o mejor trabajo industrial con la madera. Son procesos largos pero que hay que encararlos. Pero si Uruguay no tiene soja acá no se instalará ni una sola aceitera, pero si está la soja y se arreglan problemas de competitividad muy fuertes, seguramente se pueda llegar a tener una o varias aceiteras. Para que el proceso de desarrollo sea más inclusivo debe tener una preocupación muy grande por la competitividad en base a los factores que la determinan en el largo plazo, no del tipo de cambio, además de un fuertísimo componente educativo, algo en lo que Uruguay está yendo para atrás.
¿Cómo se solucionan los problemas entre industriales de la carne y ganaderos?
Esas discusiones surgen cuando no hay una zanahoria común de crecimiento.
Entonces coincide con Fratti en que no hay cadena
No. Durante unos cuántos años hubo objetivos en común entre industriales y productores. Esos líos no existen desde siempre. Cuando los mercados funcionan bien, cuando no se interviene en la exportación en pie para hacerle un favor circunstancial y de cortísimo plazo a la industria para que tenga materia prima y se desestimula al sector productivo, lo que hace que la industria tenga más problemas que los que tenía antes con el mercado abierto. Para que eso no pase hay que fomentar la competencia. Hay competencia sana y si no la hubiera el Estado tendría que intervenir para asegurarla.
Así mismo hubo récord de producción de terneros
¡Pero el récord de producción de terneros lo dio San Pedro mi viejo! ¡Lo dio la lluvia! Vamos a dejarnos de locas pasiones.
¿No fue porque la industria necesitaba más ganado para alimentar su capacidad ociosa?
En la medida que los terneros se paguen más y que se mantenga una relación flaco-gordo alta, el productor va a reaccionar produciendo la mayor cantidad de terneros que pueda, pero no hay que desconocer el efecto del año. Y este año San Pedro dio otro espaldarazo fenomenal, seguramente otra vez haya muy buenas preñeces y de crecimiento de esos 3 millones de terneros. En general la cadena cárnica funciona bien, salvo cuando se meten a tocarla. El gobierno lo que tiene que hacer es asegurar una sana competencia y la mayor transparencia posible. Cuánto más información de la cadena haya mejor. Máxima competencia, incluyendo la exportación de ganado en pie, y máxima transparencia. Las cajas negras también fueron hechas en nuestra gestión en el MGAP, porque a todos nos pareció que era muy importante la transparencia. Nada es perfecto, siempre habrá tensiones porque unos quieren comprar más barato y otros vender más caro, pero si la ley es pareja para todos, hay información y transparencia, ese es el mejor mundo posible. Cuando el Estado interviene es como un elefante en un basar, se da vuelta par aun lado y rompe todo.
Está el ejemplo de Argentina
Ese es un ejemplo extremo. En Uruguay no se pueden hacer las cosas que se hacen en Argentina porque Uruguay desaparece. El país no soportaría decisiones de la naturaleza que se toman en Argentina.
¿Esta producción récord de terneros podría afectar el precio?
Cuanto menos mercado tenga el producto más puede ser afectado, o menos estímulos para criarlos de otra manera. Si los precios siguen siendo relativamente buenos, como parece que va a pasar, hay una serie de cosas para hacer con esos terneros. Si hay buen financiamiento, transparencia y competencia, eso se resuelve solo.