"Una rosa puede cambiar la historia"
Florería Castilla tiene casi 100 años en el mercado uruguayo y es la tercer generación familiar a su cargo
El 9 de setiembre de 1919 Nicolás Castilla, de origen andaluz, fundó en la calle Ituzaingó Castilla Flores. “Se volcó a esto porque era un individuo muy sensible, con muchas inquietudes artísticas, y su personalidad marcó los comienzos de la empresa”, así lo describe quien lleva adelante la empresa con casi 100 años en el mercado, y que además heredó su nombre. Una vez que su abuelo fallece a los 51 años, es su padre con apenas 17 años que se encarga del negocio y hace de este su vida. “Trabajó hasta los 86 años, con jornadas muy largas. A las 6 de la mañana iba al mercado y seguía hasta las 10 o 12 de la noche. Mi padre era un artista, pintaba y era maquetista”. Al comienzo Nicolás quiso generar su propia historia y estudió hasta tercero de facultad de medicina, cuando se hizo imposible seguir estudiando porque estaban en dictadura comenzó a trabajar en el negocio familiar. “Me enamoré de la forma de vivir de mi padre unida a los cuentos de mi abuelo”, destacó.
¿Cómo fueron sus comienzos en la florería?
Primero comencé observando y a medida que vas viendo el negocio vas interviniendo. Y mi padre me daba la derecha, porque es importante que te respalden.
Cuanta gestión hacía, mi padre me apoyaba. Era mutuo. Siempre fue un negocio en el que los dos hacíamos la misma tarea, trabajábamos espalda a espalda. Era una experiencia preciosa.
¿Qué le dejó ese tiempo trabajando con su padre?
La alegría de haber compartido con un hombre de muchísimos valores morales y éticos.
Todo lo que hacía lo hacía bien. Todo lo que pudiera agarrar en sus manos, hasta una miga de pan se convertía en una obra de arte. Gracias a Dios me tocó vivirlo y lo se atesorar. Evidentemente mientras moldeaba la miga de pan también me moldeaba a mí.
¿Qué valores caracterizan desde el principio el negocio?
El valor fundamental es ser honesto con uno mismo, no mentirse. Para nosotros es primordial buscar la mejor alternativa para nuestro cliente, no vendemos por vender, los asesoramos y siempre ofrecemos lo mejor y lo último.
También, el compromiso con la vida, no dejar que pase sino pasar por la vida y dejar algo, que para algunos puede ser no visible.
Lo importante es generar amor y hacerlo todo desde el amor. Cuando alguien comienza a trabajar con nosotros les decimos que las cosas las tenemos que hacer desde el amor y a nuestros hijos siempre les inculcamos lo mismo.
Los valores emprendedores se perciben, hoy mis hijos tiene su propio emprendimiento.
Dentro de los servicios que ofrecen está el asesoramiento y mantenimiento de plantas.
¿Cuándo surge esta área de trabajo?
Cuando me casé. Si bien ya trabajaba con plantas, mi esposa que es ingeniera agrónoma comenzó a asesorar en temas difíciles y empezó a enseñarnos también. Brindamos servicios de jardinería y mantenimiento a distintos bancos de plaza, y cuidamos cada detalle (el aire, el agua y la energía) para no fallarle al cliente, porque es importante entender que cada lugar merece un cuidado particular.
En 1972 empezamos a explotar este nicho, un poco antes ya habíamos comenzado a trabajar con empresas que sabían que las plantas en el mundo eran utilizada en los negocios. Se supo que en un negocio financiero si un cliente llagaba y se encontraba con una oficina despojada, se sentía mal. Entonces empezaron a incorporar elementos vivos que brindaran la sensación de paz y tranquilidad. Al principio creían que cualquier planta servía pero no, cada una reacciona distinta a las condiciones a las que se la somete. Falta de luz, de aire, lugares apretados y hemos manejado todas esas aristas y creo que lo hacemos muy bien. El conocimiento que hoy tenemos se generó estudiando, con una base científica, y a ensayo y error.
¿Cuál es el diferencial de Castilla Flores?
Mi personal está muy comprometido conmigo, con mi estilo, que no lo cree yo, sino que viene de antes. Tratamos de que el cliente se vaya con las respuestas correctas y con el precio correcto. Nos preocupa que nuestro cliente se destaque. La clave es saber cuál es la imagen que se quiere mostrar. Si el cliente entiende que el producto que le va a llegar a otra persona lo representa, hay que preguntarse ¿cómo quiere que lo vean?
Uno de los cambios que tuvo el negocio a lo largo de su historia fue el sitio web y la posibilidad de comprar por este medio.
¿Cómo surgió?
Fue un cambio muy grande, fuimos una de las primeras florerías en tener ese servicio. Mis hijos intervinieron en mi pensamiento y en el de mi padre. En los 80 estudiaban en la universidad y comenzaron a mostrarnos otros caminos. La apertura de cabeza, más el estudio cambiaron la venta. Al principio era para mostrarse y no para vender, pero en la medida que se dieron cuenta que el mundo fue cambiando, fuimos en esa dirección. Muestra una pincelada de lo que podemos hacer; para la gente que no tiene tiempo o está en el exterior, le es útil. Nuestras fotos tratan de ser bastante claras, demostrativas y limpias, representan nuestro trabajo muy bien pero se puede hacer mucho más. Hay mucha interacción, mandamos presupuestos con fotos, ampliamos la comunicación. La tecnología bien usada es maravillosa, la foto tiene que mostrar lo que vas a dar, es esencial.
¿Qué le genera más satisfacción?
Haber intervenido en diferentes historias a lo largo de estos años, esa compensación es millonaria. El resarcimiento económico es lógico porque es un medio de vida pero el gusto de saber que estuvimos presentes en momentos importante de tantas personas en maravilloso y una rosa puede cambiar la historia. Y esto es destacado en el libro Historias de la vida privada en Uruguay del historiador José Pedro Barran, que cuenta los mensajes de amor que se enviaban en las tarjetas de Castilla Flores.