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Todos los días de la semana, a la hora 6.15, Francisco Armas se une a un grupo llamado Primitivos, para correr una hora. El director ejecutivo de Movie le da gran importancia a balancear su actividad profesional con una alta dedicación a su familia y el deporte. Se muestra satisfecho con su trabajo. Ingresó en 2001 como su primer gerente general y en los últimos tiempos ha liderado una transformación de la identidad corporativa de una empresa que apuesta a crecer al amparo de las nuevas tecnologías. Sabe que con el Mundial de Brasil tendrá el importante desafío de incentivar al público a asistir a las 28 salas de cine de los complejos de Montevideo y a las dos de teatro. Al cierre de año, habrán recibido más de 2 millones de espectadores. En Montevideo y Canelones tiene cerca del 70% del mercado.

¿Por qué el cambio de identidad?
En los últimos cinco años, Movie comenzó un camino de aggiornamiento e innovación con mucha tecnología y una apuesta al servicio. Se incorporaron las ventas web y a través de boleterías automáticas, que aceptan tarjetas de crédito y débito. La atención se mejoró mediante un software neozelandés que se llama Vista, que es el número uno, y que permitió numerar las salas. El cliente lo ha valorado enormemente porque se puede asignar su propia butaca y no tiene que hacer largas colas por un buen lugar. Se capacitó al personal, lo que implica encuestas a los clientes y trabajar con clientes ocultos para ver cómo mejorar el servicio. Toda esta conversión a digital, los nuevos productos y la atención al cliente no estaban acompañados en la marca Movie Center. Necesitaba una modernización. Movie ya no es cine, es una empresa de entretenimiento.

¿Finalizó la conversión digital?
Hace dos semanas, todas las salas dejaron los proyectores en 35 milímetros en celuloide y se utiliza la proyección digital.
Si uno no se adapta no puede sobrevivir. Es una inversión grande. Pero surgen posibilidades de transmitir eventos en vivo y contenidos alternativos, como finales del torneo de Wimbledon o partidos de fútbol, conciertos o espectáculos de ópera o ballet.

¿Cómo ha evolucionado la venta de entradas a través de la web y en las boleterías electrónicas?
Viene muy bien. Está entre un 25% y 30% del total. Estamos camino a dar un paso más para que el cliente que compró por la web pueda acceder con un código de barras que imprima en su casa para ir directamente a la sala. En poco tiempo vamos a tener una web mobile para que se pueda acceder a una plataforma a través de los smartphones.

¿Cuál es la principal fuente de ingreso de la empresa?
La venta de entradas. Hay una leyenda urbana de que el pop y el refresco generan más que la venta de entradas. Eso es más el formato americano y mexicano, donde la venta de comidas es bestial. Acá no es ni cerca de lo que reporta la venta de entradas.

¿Que se viene para este año?
Va a ser un año muy particular por el Mundial de Fútbol, en junio y julio, que es en plena zafra. Tenemos cierta preocupación y signos de alarma en ese período.
Estamos viendo temas de derechos para transmitir los partidos. En Sudáfrica se hizo en asociación con Coca-Cola. Fue un muy lindo espectáculo. Se vivía como en el estadio. Ahora lo queremos ofrecer más masivamente.
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