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Un emprendedor con ansias de trascender. De esta forma se podría definir a Martín Larre, cofundador de Woow –sitio de compras grupales–; cofundador y coCEO de Kidbox –un servicio para que los padres puedan conocer y administrar la vida online de sus hijos–; y director de TEDx Montevideo. Además, a comienzo de 2014, junto a otros emprendedores, Larre creó para vincular inversores ángeles con startups. Su secreto para encargarse de varios negocios a la vez es saber aprovechar el tiempo, armar buenos equipos y delegar.

¿Hoy en qué se está enfocando?
En especial en Kidbox, porque la compañía tuvo un cambio de foco. Antes teníamos un producto orientado a la familia, pero ahora incluimos tecnología educativa. Empezamos de la mejor manera, con clientes que están buenísimos como el Plan Ceibal (Kidbox desarrolló la interfaz de las nuevas tabletas). Entiendo que en tecnología educativa se puede innovar un montón.

¿Por qué apostar por la educación?
Siempre nos pasaba la educación cerca. Nos preguntaban: “¿Kidbox es entretenimiento o educación?” Vislumbramos que podíamos innovar y por ende crecer en una compañía enfocada en la educación, más que en una de entretenimiento. La decisión fue por negocios, empujada por la motivación personal.

¿A qué mercados apuntan?
Desde el inicio, los países más importantes fueron Argentina y México. La idea es consolidar esos mercados, pero pensamos operar, aparte de Uruguay, en Chile. El mercado chileno es muy interesante; es innovador. Además, en las escuelas se utilizan muchas tecnologías. México nos importa porque es un mercado gigante. En ese caso, vamos a tener un partner.

AngelClub realizó su primer demoday, ¿cómo resultó?
En un demoday habitual se suelen presentar muchos emprendimientos en tres minutos, se transforma en un zoológico. No nos pareció que fuera la manera. Así que, en vez de ser un demoday por año e incluir toda la chorreada de emprendimientos, preferimos hacerlo cada uno o dos meses y llevar dos o tres emprendimientos fuertes que valieran la pena. Se genera otra conexión.
Se presentó a dos startups y cada uno tenía 15 minutos, tiempo relativo, después hubo una ronda de preguntas, y luego los emprendedores compartieron con los inversores una instancia de networking distendida.

¿Qué proyectos se presentaron?
Sinrutina y GlobalHub. Esta última es una aplicación que permite a sus usuarios pagar un abono mensual y acceder a los mejores artículos premium de revistas y medios digitales. En vez de pagar US$ 10 solo para determinada revista, pagás un poco más, pero ténes acceso a cinco. Sinrutina, trata de una red de gimnasios: uno paga una única suscripción mensual y tiene acceso libre en gym, yoga, danza.
Nos gustó mucho porque es un modelo que no lo habíamos visto ni en Estados Unidos y nos pareció que tenía valor. Es un emprendimiento argentino, pero va a ser para toda Latinoamérica, incluido Uruguay.
Los dos modelos van para donde va la tendencia: ser más flexibles. Los emprendimientos de la semana pasada han levantado interés, ahora viene el pos, que es unir ambas partes.

¿Cómo se vinculó el emprendimiento argentino con ustedes?
Salió una nota de AngelClub UY en Pulso Social y nos empezó a escribir gente de otros países. Teníamos ganas de traer un emprendimiento argentino para este demoday y este fue el que más nos gustó. Argentina está complicada como país para levantar capital y Uruguay está muy bien posicionado.

¿Hay un tiempo determinado para concretar o no el negocio?
Nosotros ahora vamos a hablar con los inversores para ver si hay algún interesando. Además, la plataforma de AngelClub permite la interacción entre inversores y emprendedores. Una vez que tengamos ese interés confirmado, nos sentamos con los emprendedores y conversamos para definir con cuál les interesaría avanzar. Este es el paso que se viene ahora.

¿Cuántos se presentaron?
En el entorno a los 60. Por el momento, estamos buscando crecer la base de inversores. Para la próxima edición, que será en setiembre, ya están elegidos los emprendimientos que se presentarán.

¿Cómo se debe elegir a un partner?
Se debe buscar a alguien que sea lo más complementario de vos posible, para eso hay que tener en cuenta lo bueno y lo malo de las dos partes. A su vez, que te necesite de alguna manera, porque no le veo sentido darle tu producto a un partner para que solo lo tenga en su catálogo. Hay que encontrar un representante que pueda aportar, que nos dé feedback para ayudar a mejorar el producto. Alguien que se comprometa. Y ser transparente lo que es hoy la compañía.

¿Cuál es el principal obstáculo que tienen los emprendedores?
El acceso a capital. En esto juega un rol fundamental la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) que da capital semilla. Pero después de eso, si la compañía no logró ser autosostenible, no tiene muchas alternativas. En esa etapa hay un gap.

Veo cada vez más ideas y gente con capacidad de ejecutar, pero muchas veces se quedan sin nafta, lo cual es muy desmotivador. Hay que apoyar más en este proceso. Se podría recurrir a inversores ángeles, por ejemplo.
Pero, no puede ser que no tengamos ni un fondo, se fue Prosperitas y el Fondo Emprender y no quedó nada. Entiendo que es riesgoso, pero me gustaría que hubiera. Ellos vinieron un poco antes de lo que tenían que venir y se fueron un poco antes del apogeo.

¿Hoy se siente realizado? ¿Qué le queda por hacer?
A mí me gustaría cerrar el proceso formal de una empresa. No es algo que se dé mucho en Uruguay. Me interesa generar una compañía innovadora y que pueda vendérsela a otra empresa para que la haga crecer más. Latinoamérica necesita más de esos casos y en lo personal tengo ganas de terminar ese proceso completo. Woow ha sido tan exitosa que no la hemos vendido.
También meterme en algún proyecto bien loco. Hoy hay startups que trabajan con satélites... quiero hacer algo más riesgoso. Que sea innovador en cualquier parte del mundo, pero hacerlo desde Uruguay. Aún no tengo claro qué.

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